Airbourne + Asomvel – 25 de Marzo 2026 – Sala La Riviera (Madrid)
La noche del 25 de marzo en La Riviera de Madrid fue una de esas citas que resumen perfectamente el estado de salud del hard rock más directo: crudo, eléctrico y sin rodeos, con una única misión, golpear fuerte. Con Asomvel como teloneros y Airbourne como plato principal, el cartel prometía una velada de volumen alto, riffs afilados y actitud desbordante. Y cumplió. De principio a fin.
Asomvel abre la noche con actitud y velocidad
Los británicos Asomvel fueron los encargados de abrir fuego, y no tardaron en dejar claras sus intenciones. Desde “King of the World” y “Louder & Louder”, la banda desplegó ese rock clásico, sin complicaciones, que funciona como una bofetada directa a la cara. Con un sonido potente pero sorprendentemente nítido, las influencias de Motörhead se hicieron evidentes en cada riff. Para ser un día laborable, la entrada fue más que digna, aunque no faltó quien parecía reservar energías para lo que vendría después.
El repertorio avanzó sin tregua con “Born to Rock ‘n’ Roll”, “If It’s Too Loud, You’re Too Old” y “Outside the Law”, confirmando que la banda está cada vez más asentada en nuestro circuito de salas, alternando con solvencia con festivales. La puesta en escena fue dinámica, con protagonismo repartido entre guitarras y bajo, y con un Ralph Robinson que firmó una actuación vocal muy destacable: rasgando y forzando la voz durante toda la noche sin perder el control ni el fuelle.
No hay trampa ni cartón en Asomvel: lo suyo es directo, sudoroso y con olor a cuero y gasolina. Uno de los momentos clave llegó con la versión de “Born to Raise Hell”, dedicada a Phil Campbell, en una declaración de amor absoluta al legado de Motörhead y de Lemmy.
El tramo final incluyó temas recientes como “Take You to Hell” y “Light ‘Em Up”, singles editados en 2025, que encajaron perfectamente junto a los cortes de su último larga duración, del que cayeron hasta cuatro temas. Más de 15 años de carrera y, tras la pérdida de Jay-Jay Winter, han sabido recomponerse para seguir defendiendo su rock ‘n’ roll de whisky y cuero con total convicción.
Airbourne convierte La Riviera en un vendaval de hard rock
Y con el terreno perfectamente preparado, llegó el turno de Airbourne. Si lo de Asomvel fue contundente, lo de los australianos fue directamente una apisonadora. La Riviera, que ya presentaba un gran ambiente, terminó de venirse arriba desde el primer segundo, lista para recibir a una banda que nunca falla en directo.
La descarga de Airbourne confirmó, una vez más, por qué siguen siendo uno de los nombres más fiables del género. De vuelta a La Riviera tras su paso por Vistalegre, donde quizá el sonido no terminó de acompañar, apostaron por un entorno más controlado… y acertaron. Nuevo sold out, como viene siendo habitual en cada visita a España, incluso sin disco nuevo desde 2019. Un mérito compartido con un público que nunca les falla.
La clásica intro del tema principal de ‘Terminator 2’ dio paso a “Gutsy”, inicio de una gira que lleva el mismo nombre y que ya había dejado pistas en festivales como el Rock Imperium Festival. A partir de ahí, todo fue en subida: “Too Much, Too Young, Too Fast”, “Cradle to the Grave” y “Hungry” desataron la locura en una sala completamente entregada.
Hubo un pequeño respiro —si es que se le puede llamar así— con “Cheap Wine & Cheaper Women”, “Alive After Death” y “Diamond in the Rough”. Esta zona podría considerarse la más floja del repertorio, aunque en realidad el problema no es que baje el nivel, sino que el resto del concierto es directamente una barbaridad. Además, “Alive After Death” sumó interés extra al ser, junto a “Gutsy”, uno de los adelantos del nuevo disco que, según se espera, verá la luz el próximo 24 de julio.
Pero cualquier atisbo de contención desapareció de golpe con la llegada de la locura absoluta. “Breakin’ Outta Hell” y “Live It Up” llevaron el concierto a su punto más alto antes de un encore de otro nivel con “Ready to Rock” y “Runnin’ Wild”. Un cierre a la altura de una noche redonda, donde Airbourne volvió a demostrar que su directo sigue siendo infalible.
Eso sí, no todo fue perfecto. La única nota negativa volvió a ser ese mal cada vez más habitual en los directos actuales: el abuso del humo. Fue constante durante prácticamente toda la noche, con momentos en los que el escenario desaparecía por completo tras una cortina densa. Por suerte, la ventilación permitió que poco a poco se disipara y se pudiera volver a ver a la banda, pero la sensación por momentos era casi irreal, como si una niebla viscosa se deslizara por el suelo. Hubo instantes en los que la cantidad era tal que uno no podía evitar preguntarse si realmente es saludable respirar aquello.
Pero incluso con ese detalle, la sensación final fue distinta: con “Gutsy” y “Alive After Death” anticipando nuevo material y un disco en camino, todo apunta a una nueva etapa. Y viendo la respuesta del público en Madrid, quizá ha llegado el momento de volver a recintos mayores. Porque si algo quedó claro en La Riviera es que, tras más de una década dejándose la piel, Airbourne no solo sigue en forma: se ha ganado dar el siguiente paso.
Texto y fotos: David Aresté
