El próximo 24 de octubre se estrena el biopic de Queen Bohemian Rhapsody, el 31 del mismo mes en nuestro país. Se acabarán casi ocho años de esperas, rumores, noticias desmentidas, repartos confirmados, deserciones sonadas, despidos incomprensibles y mucha tinta volcada sobre el asunto.

JLBad

Como cualquier cosa que se genera en el universo Queen, de entrada llama a la controversia eterna, entre los que reclaman a gritos dejar la memoria de Freddie Mercury en paz y los que aplauden la producción de un film que puede elevar más si cabe el status de leyenda del rock a Mercury.

Fue en 2010 cuando Brian May dejó caer el rumor que apuntaba que una película sobre Queen se estaba gestando, aunque en un principio muchos fuimos los que pensamos que era una cortina de humo para tener ocupados a los fans tras la ruptura de la relación Queen + Paul Rodgers en 2009.

Pero no, parecía consistente cuando lanzaron que Sacha Baron Cohen sería el encargado de inmortalizar a Freddie Mercury, famoso por el personaje de Borat, el maravilloso inspector Gustav en Hugo o encarnando El Señor del Tiempo en Alicia a través del espejo, un gran actor, con un gran sentido del humor y un parecido extraordinario a Mercury.

Todo indicaba que a finales de 2011 se iniciaría el rodaje, pero no se desveló el resto del plantel principal, es decir los encargados de meterse en el pellejo del resto de la banda. Con Brian May y Roger Taylor metidos en la preparación de la gira de Queen + Adam Lambert, se supo que Sacha Baron abandonó el proyecto, por discrepancias artísticas. Un jarro de agua fría para todos aquellos fans que buscaban en el parecido de Sacha la llave de la inmortalidad de Freddie en el celuloide.
El propio Sacha, aclaró años más tarde que sus discrepancias artísticas con Brian May en concreto, venían porque al parecer Mercury fallecía a media película y el resto de la cinta debería reflejar el hundimiento, resignación y a la postre el auge del grupo. Algo que resulta difícil de creer y que de ser así, sería de una insensatez estúpida y evidentemente la losa que enterraría la cinta en el olvido.

El año 2013 es el de la perdida de credibilidad, con infinitos rumores, a cual más inverosímil y surrealista, como la cesión del papel de Mercury al frío e intrascendente Daniel Radcliffe (Harry Potter), o el anodino Dominic Cooper (Mamma Mia!), al mismo tiempo que se conocía que la cinta la dirigiría Dexter Fletcher, presentador, actor y director británico que abandonó el proyecto sin apenas aterrizar y hacer sonar la claqueta.

Sin embargo 2015 fue el año de las confirmaciones y ver la luz al final del túnel. Primero de todo se fichó como director a Bryan Singer, quien había realizado una estupenda aportación a la saga de X-Men, en Superman Returns y sobretodo y por encima de todo, fue el director de la maravillosa Sospechosos Habituales. También se dio a conocer que Rami Malek sería Mercury finalmente, un actor camaleónico que se hizo popular en la serie Mr. Robot, protagonizando los 32 capítulos bajo la piel del pirata informático Elliot Alderson, así como en la del Faraón Akhmenrah en la trilogía cinematográfica de Una Noche en el Museo. El resto de los músicos de la banda se reparten para actores de poco bagaje popular como son Gwilym Lee, Ben Hardy y Joseph Mazzello, en los papeles de Brian May, Roger Taylor y John Deacon respectivamente. La producción comienza a rodarse definitivamente en agosto de 2017 y el 30 de ese mes se publica la primera foto del rodaje, en una simulación del mítico escenario del Live Aid, mientras que cinco días más tarde aparece en prensa la imagen de Malik caracterizado como Mercury.

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No terminaron los problemas para la cinta, ya que Bryan Singer es despedido por su falta de profesionalidad, según un comunicado que se publicó el 4 de diciembre, al mismo tiempo que se anunciaba que volvía a entrar en el equipo Dexter Fletcher para terminar el proyecto. Hay quien apunta que Fletcher no rodó nada, que sólo se limitó a la postproducción y el editado final.

Por otro lado, el despido de Bryan Singer se debe más a las denuncias que lo acusan de la violación de un menor y de pertenecer a una trama de pederastas y pervertidos de Hollywood. Ni Brian May, ni Roger Taylor querían que ese escándalo manchara la cinta con publicidad negativa.

Con todos estos cambios, terremotos, desilusiones y esperanzas, el fan se encontró con un tráiler del film el 15 de mayo y un segundo más extenso el pasado 17 de julio, que a buen seguro no será el último antes del estreno.

Los dos adelantos que hemos podido ver hasta el momento me sugieren las mismas dudas que he mantenido en referencia al proyecto desde que supe de su existencia. El cine musical está lleno de cintas que pudieron ser algo y no llegaron a convencer, pocos biopics han conseguido contentar a todos los fans del protagonista y por lo general se abandonan al sensacionalismo comercial antes de retratar la realidad. A mi me da miedo hasta la leyenda que le han puesto a la cartelera en castellano: "Lo único más extraordinario que su música es su historia", pero no es cierto y lo más importante de Queen y de Freddie Mercury es y será su música, por encima de cualquier historia que nos quieran contar.

Sin embargo he de reconocer que otra parte de mi cerebro tiene unas ganas locas de ver la cinta y tras el visionado de los dos trailers, me ha entrado más hambre canina. La ambientación, el tratamiento de la imagen, el sonido, la música me empuja a desear que llegue pronto el 31 de octubre para disfrutarla. Pienso que la caracterización es mágica y las escenas del Wembley en el Live Aid, me pusieron el bello de punta cuando pasaron el trailer por primera vez en el cine. Por lo poco que hemos podido ver, me resultan creíbles los miembros de la banda y la recreación de cómo grabaron Bohemian Rhapsody es muy cercana a cómo me la imaginaba, después de leer ríos de tinta sobre su grabación y trucos empleados.

Sin embargo la congoja no me ha abandonado del todo y la parte oscura de mi ansiedad me coloca en una alerta preocupante. Tan sólo hemos podido ver escasamente tres minutos de la cinta y desgraciadamente ya podemos reflejar errores que de base son importantes para la credibilidad de la cinta.

Primero de todo, Mercury era un fan de Smile, les acompañaba a casi todos los conciertos, les hacía de roadie y deseaba desesperadamente que se separasen para reclutar a May y Taylor para un nuevo proyecto. Cuando se presenta un joven Mercury, escritor de canciones, y Brain May le dice que su vocalista les abandona, es falsear la realidad, lo mismo que cuando Mercury le estampa a Taylor, durante la grabación de Bohemian Rhapsody, "Roger, en esta banda solamente hay sitio para una reina histérica", espero que sólo se trate de una frase hecha y no de mostrar la inclinación sexual de Mercury, algo que ocultó durante mucho tiempo y sobretodo en esa época, que es septiembre de 1974.

Podemos dejar pasar por alto lo que se intuye con Mary Austin, interpretada por Lucy Boyton, pero miedo me da que releguen su personaje a la típica novia del artista, porque su papel fue muy importante en la vida de Mercury y en el seno de Queen.