Be Prog! My Friend 2026 – 26 de septiembre de 2026 – Carpa del Poble Espanyol (Barcelona)
Segunda jornada de la octava edición del festival que Madness Live! dedica al rock progresivo en su más amplia definición. Mismo escenario y ambiente que el día anterior. Las puertas abrieron a las 15:00 horas, si bien se notó un poco más de afluencia desde primera hora, debido a que era sábado. Para el stand de firmas dejaron su autógrafo para los fans Green Carnation, Soen y Rendezvous Point.
Texto y fotos: Toni Marchante
SERAPIS PROJECT
La banda que ya nos deleitó en el previo acústico que tuvo lugar días antes en la fiesta de presentación del «Rock The Sun – Be Prog! My Friend – Okkult Sessions» de este año fue quien abanderó el prog patrio en esta segunda jornada. Les tocó a los barceloneses aguantar la solanera, pero la ilusión de tocar en el festival hizo de ello una mera anécdota.



SerapiS Project es un proyecto con bastante contenido conceptual. Serapis, deidad sincrética greco-egipcia creada en el siglo II a. C. por orden del rey Ptolomeo III, es la fuente de inspiración para que Joaco Luis y Kristina Vega pusieran en marcha este proyecto, con dos discos en el mercado: «Palingenesis» (2023) y «Side Stories» (2025). La banda realizó un gran trabajo en la media hora que tuvieron, destacando su cantante Kris Vega, que se mostró muy suelta y comunicativa con el público.
Fueron los encargados de abrir el festival y gozaron de muy buen sonido desde el arranque con «Ascension». A partir de ahí fueron encadenando «Act I: Defiance», «The Gravest Mistake», «Act IV: Vengeance», «The Fury of the Storm» y «Act VIII: Palingenesis», donde Kris sacó dos grandes banderas blanquiazules, creando un efecto muy bonito al ondearlas sobre el escenario. Destacó sobremanera Kris, con una voz poderosa y muy segura de sí misma, además del resto de los músicos, que realizaron un buen trabajo.



Kris nos informó de que su actuación en el Be Prog! era el primer concierto de la gira europea que les mantendrá ocupados durante el mes de octubre. La banda volverá a tocar en Barcelona el próximo 22 de octubre en la Sala 3 de Razzmatazz junto a Liv Sin, Rexoria y Eleine, que son las que encabezan el cartel. Atención a esta banda, que promete y que supo mantener el gran nivel que nos dio el festival.
IOTUNN
Banda oscura bajo un sol de justicia, una mezcla algo disonante. He de decir que este tipo de bandas me gusta verlas más en contextos ambientales más oscuros, pero lo cierto es que, a pesar de ello, nos brindaron una gran actuación. Los daneses vinieron a presentarse por primera vez en nuestro país y dejaron muy buena impresión durante su hora de actuación.



Con una lona blanquinegra con el logo de la banda, los daneses desafiaron a todo lo que se les pusiera por delante. Ya de entrada, su cantante Jón Aldará, haciendo prevalecer su imagen en directo, apareció y se mantuvo durante todo el concierto encapuchado bajo un hábito, ignorando la alta graduación térmica que soportó el escenario durante toda su actuación. El resto de la banda vistió de riguroso negro, por lo que la penitencia térmica fue completa.
La producción de Iotunn la componen dos discos de estudio, «Access All Worlds» (2021) y «Kinship» (2024), que ha desembocado en un directo editado este año, «Waves Over Copenhell» (2026). La sensación tras su concierto es la de haber podido ver a una banda que, si no se tuercen las cosas, tiene mucho que decir dentro del mundo del prog oscuro. Los hermanos Jens y Jesper Nicolai Gräs —nadie negaría que son hermanos, pues se parecen mucho— se hacen cargo de las guitarras; la batería la maneja Bjørn Wind Andersen, Eskil Rask está al bajo y Jón Aldará a la voz.



Esta banda tiene una línea musical característica que le da una identidad propia. Flirtean con el death metal mediante esos riffs sucios encadenados, alternan voces limpias y guturales y son capaces de enganchar rápidamente al oyente. Arrancaron con «Mistland», más de diez minutos para poner encima del escenario su oferta musical, ganándose el coreo de su nombre por parte del público ya desde el primer tema. Le siguió «Kinship Elegiac», un cuarto de hora para poder apreciar los diferentes registros de la banda, arrancando lento y melódico para ir subiendo progresivamente.
La gran «Twilight» hizo acto de presencia con esos puentes guturales y ese estribillo intenso y embaucador que hizo disfrutar a un público entregado desde el primer momento, porque se notó que Iotunn era una de las bandas marcadas por mucha gente para no perdérsela en este festival. «Earth to Sky» y «The Anguished Ethereal» consolidaron un repertorio basado fundamentalmente en su segundo y último disco de estudio, finalizando con «The Tower of Cosmic Nihility», el único tema que interpretaron de su primer álbum, dejando satisfecho al respetable y con muchas ganas de volver a verlos.
RENDEZVOUS POINT
La banda de Baard Kolstad, el otro miembro de Leprous que nos visitaba en esta edición, se presentó por primera vez en este festival, aunque ya han visitado nuestro país en varias ocasiones, la última compartiendo gira con Temic el pasado año. Sorpresivamente, la banda nos presentó un setlist equitativamente repartido entre sus tres álbumes, «Solar Storm» (2015), «Universal Chaos» (2019) y «Dream Chaser» (2024), restándole el protagonismo principal a este último.
La banda se presentó en Barcelona sin su bajista Gunn-Hilde Erstad. La baja transitoria fue bien cubierta por Kjetil Hallaraker, hermano del guitarrista de la banda, Petter Hallaraker; ambos realizaron muy buena labor. Como frontman, Geirmund Hansen rayó a gran altura: dinámico, comunicativo, se desenvolvió con muy buen rollo y estuvo muy bien a la voz. Los teclados corrieron a cargo de Nicolay Tangen Svennæs. El verdadero espectáculo lo puso Baard Kolstad, que es muy entretenido en escena, además de permitirnos oír y ver cómo ejecuta rítmicamente los temas.



Para abrir el concierto, «Don’t Look Up», un tema fundamentalmente pop donde toda la banda destaca, principalmente Geirmund Hansen a la voz, con ese deje a Muse que se desprende de esta canción. A continuación, nos transportaron a su segundo álbum con «Pressure», que sirvió para que Baard reventara la caja, teniendo que sustituirla. «Digital Waste» sirvió para que Geirmund, teléfono en mano, hiciera crítica a aquellos que gustan de ver el concierto a través del teléfono.
Continuaron recordando los inicios con «Wasteland» y «Through the Solar Storm», uno de los cortes más significativos de su debut, que supieron ejecutar a la perfección. Sonó «Universal Chaos», una de sus fijas por su intensidad y por ser una de las más destacadas de su segundo álbum; por si a alguno le pudiera resultar aburrida, Baard ya se encargaba de darle aliciente. De nuevo volvieron al nuevo álbum con «Presence», para regresar con «The Hunger» a los inicios, con muchos matices progresivos, pudiendo contrastar la evolución musical de la banda entre ambos temas.



La asimétrica «The Tormented» fue todo un espectáculo y «Still Water» nos dejó un momento de gran clase, sensibilidad y emoción, con maravillosos arropes orquestales donde tanto Nicolay Tangen a los teclados como Geirmund a la voz se lucieron. Para enfocar el tramo final, la infalible «Apollo», que fue coreada junto a todos los asistentes, con Geirmund acompañando a la percusión en la parte final. Terminaron con «Mirrors», levantando a todos y cada uno de los asistentes que nos encontrábamos disfrutando del concierto.
Los noruegos hicieron una actuación muy completa. Su mezcla de rock, pop y prog es de fácil encaje, y eso se notó entre el público. Además, los temas ganan mucho más en directo: la potencia de Baard a las baquetas imprime ese aspecto salvaje que quizás no se detecte tanto al escuchar los discos de estudio.
GREEN CARNATION
Había muchas ganas de ver a esta magnífica banda, que nunca hasta este momento había pisado nuestro país y que viene de editar en el último año un proyecto conceptual basado en tres álbumes. Pese a su larga trayectoria y tener ocho álbumes en su haber, basaron todo el setlist en su reciente trilogía «A Dark Poem», basada en el poema «Ophélie», de Rimbaud, y que conforman los álbumes «The Shores of Melancholia» (2025), «Sanguis» (2026) y «The Messiah Complex» (2026).
Encabezando la banda está su barbudo cantante Kjetil Nordhus, quien manejó con soltura todos los registros vocales. Tchort (Terje Vik Schei), que tras su paso por Emperor fundó esta banda, se hizo cargo de las guitarras junto con Bjor Harstad y Michael Smith Krumins. Stein Roger Sordal se ocupó del bajo, Endre Kirkesola nos deleitó con los teclados y Jonathan Alejandro Pérez se ocupó de la batería.



En un escenario sobrio, cuando la noche cubría plenamente el cielo, arrancaron con los dos temas iniciales de la primera parte, «As Silence Took You» e «In Your Paradise», con esa parte final que recuerda tanto a bandas como Arena. De la primera parte saltamos a la tercera para abordar «Unconditional Artificial Chemistry», que sonó genial, con grandes arropes de teclados. «Me, My Enemy», perteneciente a la primera parte, fue de lo mejor de la noche. Con su estilo pinkfloydiano nos hipnotizaron; si te gusta «Comfortably Numb», de Pink Floyd, no debes perderte este tema.
Con la hardrockera «The Shores of Melancholia» demostraron el gran manejo de registros de la banda, además de la ventaja de tocar con tres guitarras.
Tras comentarnos que el día anterior habían tocado en Bucarest y decirnos que podríamos conseguir sus camisetas en el stand de merchandising después del concierto, continuaron con «I Am Time», perteneciente a la segunda parte, y con «Too Close to the Flame» volvieron a invitar al público a saltar con esos riffs tan rockeros, dando carpetazo a los temas de la primera parte, que fue la que tuvo mayor protagonismo durante la noche, pues salvo una canción la tocaron entera.
Los teclados con sonido Hammond atacaron «Sanguis», de la segunda parte, un tema que confirmó la grandeza de esta banda. El concierto finalizó con «Broken Souls, Common Enemies», una pieza de la tercera parte con esa melódica parte final que, potenciada por el entorno en el que nos encontrábamos, mirando hacia atrás y recordando lo que acabábamos de vivir, nos hacía confirmar que habíamos disfrutado de otro de los excelsos conciertos marca Be Prog! My Friend.



Fue un concierto que cumplió ampliamente con las expectativas, quizás corto porque comenzó con un ligero retraso, pero gozaron de un sonido espectacular y un despliegue musical consistente. Para mí, era una de las bandas que más interés tenía por ver en este Be Prog! y, desde luego, salí muy satisfecho.
Hablamos de una banda numerosa y evidentemente algo estática en escena, pero saben crear esa atmósfera especial que, protagonizada por un gran sonido, configura un gran concierto, a la altura de los cabezas de cartel. Todo un privilegio haber disfrutado de los noruegos, esperando que vuelvan pronto por nuestro país.
SOEN
Y para cerrar la noche y el festival, los cabezas de cartel Soen, que nos visitarán en la gira de su último álbum a primeros de diciembre, por lo que el público barcelonés podrá disfrutar de ellos doblemente. Los suecos arrastraron a muchos de los asistentes, a quienes Joel Ekelöf se encargó de deleitar con su voz. De las guitarras se ocuparon Cody Lee Ford y Lars Ahlund, que también hizo alguna excursión hacia los teclados. Stefan Stenberg estuvo al bajo y a la batería, su líder Martín López, que más que verlo lo escuchamos e intuimos, ya que, colocado al fondo en alto, fue complicado hacerle seguimiento ante el denso humo utilizado durante todo el concierto.
Cuando la noche cubría Barcelona, sonaron los acordes de la fanfarria de la 20th Century Fox. Ese fue el pistoletazo de salida para que Soen salieran a escena con el objetivo de cerrar el festival como Dios manda, sin usar ningún elemento salvo una lona de fondo con la portada del último disco.



Tras la apertura con «Mercenary», el segundo tema de su último disco, «Reliance», vino una apuesta segura: «Antagonist», donde ya oímos al público entonar el «Fire up your guns…» y a Cody dejarnos la primera perla con su solo. Con «Fraccions» ofrecieron más variedad, ya que se sale del patrón unidireccional que presentan sus tres últimos discos. Tras finalizar, sonidos pregrabados de guerra se apoderaron del escenario para iniciar «Memorial», donde Joel nos sorprendió a todos saliendo vestido de militar en su escenificación más teatral. Y tras la guerra vino la paz sónica de la mano de «Indifferent»: la balada sonó grandiosa y sentida. «Lascivious» se encargó de volver a poner la intensidad en el medio tiempo.
De nuevo volvieron al nuevo álbum con «Discordia» para bajar la intensidad, que no el disfrute, y percibir el subidón al continuar con una de las grandes, «Martyrs», que, como era de prever, desató la locura de los más acérrimos. Siguiendo con el disco «Lotus», tocaron el tema homónimo para volver a bajar a momentos más sensibles.
Para la parte final, había que insuflar más caña y una intro pregrabada dio paso a «Primal», con esos riffs de apisonadora y Martin aporreando la batería de forma contundente en este tema que abre su último álbum. Clamor de decepción cuando Joel anunció la última canción, «Violence», que se encargó de cerrar la actuación.



No se hicieron mucho de rogar para salir a ofrecernos dos temas más, consiguiendo emocionarnos con «Illusion» en formato acústico, a voz y guitarra, y concluir definitivamente con «Unbreakable», con el que todos acabamos el concierto coreando su estribillo. Esa noche constatamos que Soen han alcanzado un alto estatus dentro del progresivo, donde, si bien se percibe cierto estancamiento compositivo, la alta calidad de sus canciones consigue seguir emocionando.
Gran concierto de los suecos, si bien el denso humo utilizado durante el concierto quitó algo de brillantez en lo visual. Recordad que a finales de noviembre los tenemos de nuevo por España, esperamos que se hayan dejado el humo en casa.
Calidad de festival, la calidad que siempre nos garantiza Madness Live: sonido excelente, cumplimiento riguroso de los horarios, ambiente muy agradable, mucha camaradería y un festival hecho con gusto para gente a la que le apasiona esta música. Todo un privilegio que solo se puede vivir en la Carpa del Poble Espanyol de Barcelona. Be Prog! My Friend es, sin duda, uno de los mejores festivales de rock progresivo a nivel mundial. Esperamos ya con emoción la próxima edición, el año que viene de la que ya hay una banda confirmada y entradas a la venta.



