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Myrath hechiza el 25º Granito Rock

Myrath hechiza el 25º Granito Rock

Granito Rock 2025: Myrath + Metalite + Cetme 77 + Insanity  – 26 de julio de 2025 – Collado Villalba (Madrid)

El Granito Rock, festival gratuito que cumple 25 años de vida, se ha consolidado como una de las citas imprescindibles para los amantes del metal en Madrid. En este cuarto de siglo de historia, el festival ha sido testigo de actuaciones de grandes bandas tanto nacionales como internacionales, como HEAT, Amaranthe, Primal Fear, Rage o Turisas, y ha dado cabida a grupos nacionales que hoy son referentes, como Saratoga, Tierra Santa o Koma. El evento se ha mantenido gracias al incansable esfuerzo del Ayuntamiento y a la colaboración de numerosos voluntarios, que cada año logran ofrecer un cartel variado, con combinaciones de bandas noveles y uno o dos cabezas de cartel, creando una atmósfera única.

Este año, las novedades no faltaron: thrashers Insanity y los los punks Cetme77 fueron los encargados de dar el pistoletazo de salida con dos actuaciones potentes y llenas de energía que pusieron el listón muy alto. Aunque ambos grupos son relativamente jóvenes, supieron captar la atención de los asistentes con su intensidad y frescura. Como cada año, el Granito Rock ofreció una plataforma para que las bandas emergentes pudieran mostrar su talento, pero también para que los más experimentados compartieran su música con una audiencia fiel y diversa.

Con el ambiente cargado de expectativas tras la euforia del público, Metalite subió al escenario, marcando el inicio de la sección internacional de la noche. La banda, bastante habitual ya del circuito de salas por España, ofreció un concierto con un sonido más que correcto, potente y bien ecualizado desde el arranque con “Disciples of the Stars”, que sirvió como carta de presentación para un set que alternó clásicos recientes con cortes de su último trabajo, Expedition One (2024). La entrega de la banda fue incuestionable: todos los integrantes se movieron constantemente por el escenario, interactuando entre sí y con el público. Especial mención merece Erica Ohlsson, quien demostró una versatilidad vocal notable, defendiendo con solvencia tanto los temas propios como las versiones que incluyeron durante el show.

Entre el repertorio, destacaron cortes como “Far from the Sanctuary”, “Cyberdome” y la coreable “We Stand Tall”, que fueron coreadas por un público entregado. La banda también se atrevió con un par de versiones breves pero efectivas: una “FullMoon” de Sonata Arctica bien recibida por el sector más power metalero, y un guiño a Ozzy Osbourne con el inicio de “Crazy Train”, que sirvió de puente dinámico en mitad del set. Ahora bien, pese a esa energía escénica y la calidad del sonido, el concierto dejó una sensación algo repetitiva.

A medida que avanzaban los temas, la estructura de las canciones se volvía predecible: teclados pregrabados en la entrada, base rítmica acelerada, y un estribillo pegadizo diseñado más para el baile que para el recuerdo. Esa fórmula, si bien efectiva para el directo, terminó por saturar tras varios cortes con el mismo patrón. Y quizá ahí esté el talón de Aquiles de Metalite. En apenas una década ya han editado cuatro discos, lo que les otorga una discografía sólida, pero también evidencia una cierta urgencia creativa. El riesgo es claro: sonar más a Amaranthe que los propios Amaranthe, en un estilo que pide a gritos algo de renovación o al menos diferenciación.

El cierre con “We Bring You the Stars” fue contundente, y el público respondió con entusiasmo, convirtiendo su actuación en una buena previa para los platos fuertes de la noche. Sin embargo, la pregunta queda en el aire: ¿puede Metalite evolucionar más allá del efectismo de sus estribillos y ofrecer algo realmente único en la saturada escena del metal melódico moderno?

Después de la dosis energética y melódica de Metalite, el Granito Rock se preparó para recibir a uno de los platos fuertes de la jornada: Myrath. La banda subió al escenario con una energía que enseguida contagió al público, pero el sonido en los primeros temas fue un tanto problemático. “Into the Light” y “Born to Survive” sonaron a toda potencia, pero la mezcla estaba descontrolada y el volumen hacía que la claridad se perdiera un poco. A pesar de este desajuste inicial, a partir de “Child of Prophecy” el sonido mejoró considerablemente y la banda comenzó a desplegar su magia.

Myrath no estaba en Collado Villalba para presentar su último trabajo Karma en una gira de salas, pero su setlist estuvo claramente marcado por este disco. A lo largo de la noche, casi la mitad de las canciones provino de este trabajo, y aunque los seguidores más veteranos tal vez esperaban una mezcla más amplia de su discografía, las interpretaciones de “To the Stars” y “Merciless Times” fueron, sin lugar a dudas, momentos mágicos del concierto. “To the Stars”, a pesar del sonido algo incierto al principio, hizo que la energía del público se desbordara, y la fuerza del tema logró deshacerse de cualquier incomodidad acústica. Los fans se entregaron por completo y el grupo se notó cómodo, logrando conectar de inmediato con ellos.

La interpretación de “Words Are Failing” y “Candles Cry” mostró a Myrath en su faceta más técnica y melódica, algo que la banda siempre ha sabido hacer a la perfección. A lo largo de la noche, el show fue elegante, preciso y, sobre todo, intenso. El grupo se movió entre pasajes más suaves y momentos de contundencia, combinando el metal progresivo con esos toques orientales que son su sello distintivo. Para los más puristas del prog, tal vez faltó algo más de Tales of the Sands, pero se dieron el lujo de tocar tres temas del disco, lo que, aunque breve, fue suficiente para que la audiencia apreciara el alma de la banda.

Uno de los puntos más destacados de la noche fue la impresionante precisión de Morgan Berthet tras los parches. Aunque el sonido inicial fue algo descontrolado, su batería marcó la diferencia a lo largo de toda la actuación, proporcionando una base sólida que permitió que cada instrumento brillara. A pesar de que Myrath tiene a uno de los miembros fundadores, Malek, a la guitarra, su rol fue más discreto, moviéndose a un lateral del escenario, pero siempre presente en el sonido, y trabajando en conjunto con Zaher Zogarti. El vocalista, uno de los frontman más en forma del metal actual, dio una clase magistral de cómo manejar un escenario. Sus agudos melódicos estuvieron a la altura de las expectativas, y su capacidad para conectar con el público hizo que el concierto fuera aún más especial.

Anis, al bajo, jugó un papel crucial en mantener la coherencia en el ritmo de la banda, ayudando a que la batería de Morgan tuviera el músculo necesario para sostener las composiciones complejas de la banda. A su lado, Kevin, el teclista, se encargó de las texturas orientales y de las atmósferas que han sido parte fundamental del sonido de Myrath. Desde su posición, Kevin mantuvo el toque mágico de las grabaciones, aportando los detalles sutiles que caracterizan las composiciones de la banda. El show también tuvo su componente visual. Como es habitual en los conciertos de Myrath, la banda trajo consigo una bailarina que hizo varios números con espadas y bastones de fuego, aportando un toque oriental que se complementaba perfectamente con el sonido de la banda. La presencia de este elemento visual no solo enriqueció la actuación, sino que hizo que el ambiente se cargara de misticismo y fuerza.

El final del concierto fue simplemente épico. Tras “Endure the Silence”, uno de los temas más intensos de la noche, la banda cerró con “Believer”, que se convirtió en un himno de fiesta y unidad. El público, ya completamente entregado, cantó al unísono, demostrando la fidelidad que Myrath sigue teniendo en España, a pesar de la falta de presencia constante en las salas. La sensación de comunidad que se generó entre los fans y la banda fue palpable, y el concierto terminó dejando una sensación de que Myrath es una banda que sigue estando en la cima, aunque las oportunidades para verlos en salas sean limitadas.

El Granito Rock, como siempre, ofreció una edición memorable, y el concierto de Myrath fue un ejemplo de la calidad que puede ofrecer este tipo de festivales gratuitos que, con la colaboración del ayuntamiento y los voluntarios, siguen trayendo grandes nombres a Collado Villalba. Para muchos, este concierto de Myrath fue un recordatorio de lo que la banda sigue representando en la escena del metal progresivo, y de lo mucho que los fans españoles esperan que su gira por salas se reactive.

Ojalá sean muchos años más. Porque si algo dejó claro esta edición es que el Granito Rock no es solo un festival. Es una comunidad. Un ritual. Un faro.
Y, por una noche, también fue un palacio de dunas, fuego y sueños.

Texto y fotos: David Aresté

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