Metal Symphony Website

Crónica de Saxon en Madrid: La Riviera celebra el heavy metal

Crónica de Saxon en Madrid: La Riviera celebra el heavy metal

Saxon – 26 de Abril 2026 – Sala La Riviera (Madrid)

El pasado 26 de abril, la sala La Riviera volvió a vestirse de cuero, parches y denim para recibir a un auténtico referente del heavy metal británico: Saxon. La cita, aplazada desde septiembre de 2025 debido al tratamiento contra el cáncer de su incombustible líder, Biff Byford, tenía ese poso especial de revancha contra los vaivenes de la vida.

Y si alguien dudaba de cómo regresaría alguien tan incombustible como Biff, bastaron unos segundos sobre las tablas para despejar cualquier sombra de duda: presencia intacta, voz firme, carisma desbordante y esa soltura de veterano curtido en mil batallas. No solo volvió: volvió a conquistar. El triple sold out por España -como ya hicieran Airbourne semanas atrás– era la prueba irrefutable de que Madrid tenía hambre de heavy metal de verdad.

Sin teloneros ni ceremonias, la noche arrancó con Hell, Fire and Damnation, carta de presentación de su último disco y declaración de intenciones en toda regla: fuego, riffs afilados y puños al cielo. Power and the Glory hizo cantar al público desde el primer estribillo, mientras Solid Ball of Rock y Sacrifice fueron caldeando el ambiente hasta convertir La Riviera en una auténtica caldera. Madame Guillotine, también extraída de su último trabajo, sonó afilada y potente, antes de que Heavy Metal Thunder hiciera honor a su nombre desatando una tormenta de cuernos en alto.

Pero lo verdaderamente grande estaba aún por llegar. Saxon se embarcó en la ya anunciada interpretación de Wheels of Steel para celebrar su aniversario, y ahí La Riviera se transformó en una máquina del tiempo rumbo a 1980.

Motorcycle Man fue el primer gran estallido de la noche, una explosión de gargantas y cabezas agitándose al unísono. Stand Up and Be Counted mantuvo la llama bien alta, pero fue con 747 (Strangers in the Night) cuando aquello directamente entró en combustión. La sala tembló, los coros del público casi sepultaron a la banda por momentos y la emoción se palpaba en cada rincón de La Riviera.

La homónima Wheels of Steel fue pura entrega colectiva, con la pista convertida en un mar de puños y chalecos vaqueros agitados camino del escenario, directos a las manos de Biff y del resto de los miembros de la banda, que se los iban colocando entre risas como viejos camaradas en una reunión de moteros, alimentando aún más el ambiente de hermandad metálica.

El momento culminante llegó cuando Biff acabó firmando algunos de ellos y devolviéndolos a sus dueños. Un gesto sencillo, sí, pero cargado de esa cercanía y generosidad que solo las bandas grandes saben tener. Si algo tuvo de especial esta noche fue la comunión absoluta entre banda y público, que por fin pudo disfrutarlo después de tanto tiempo de espera.

El concierto, a estas alturas de ascenso imparable, con Freeway Mad aceleró todavía más las pulsaciones; See the Light Shining aportó ese aroma clásico tan entrañable y Street Fighting Gang sonó sucia, callejera y desafiante. Suzie Hold On y Machine Gun cerraron el bloque con la contundencia de una apisonadora, dejando al público exhausto… y, por supuesto, pidiendo más.

Llegó el momento de los bises y fue, sencillamente, para enmarcar. Crusader sonó solemne y majestuosa, coreada con devoción casi litúrgica; un himno medieval convertido en ceremonia de masas. And the Bands Played On mantuvo la sonrisa y la nostalgia a flor de piel, pero fue Denim and Leather la que terminó de hermanar a toda la sala en un coro eterno, un auténtico himno de pertenencia para generaciones de metaleros.

Y cuando parecía imposible ir más allá, la más deseada: Princess of the Night, que remató la faena acabando por completo con las últimas reservas de voz de un público completamente rendido.

Saxon no solo ofreció un gran concierto; además, ofreció una celebración de la perseverancia, de la hermandad y del heavy metal entendido como forma de vida.

Entre chalecos, parches, himnos inmortales y una banda en magnífico estado, La Riviera vivió una de esas noches que se recuerdan durante años. Porque mientras existan noches así, mientras Biff siga plantando cara y ganando batallas, y mientras sigan sonando así canciones como estas… el heavy metal jamás morirá.

Texto y fotos: Susana Manzanares

Salir de la versión móvil