Legends in Concert – 28 de Noviembre 2025 – Sala Clamores(Madrid)
La Sala Clamores volvió a vivir una noche histórica el pasado 28 de noviembre con la llegada de Legends in Concert, un espectáculo que agotó entradas tanto en Madrid como en Barcelona y que formaba parte de la gira organizada por el Club Elvis Spain, con paradas posteriores en Barcelona y Valencia. La capital todavía tenía muy presente aquel concierto de Spirit Chariot dedicado al repertorio gospel de Elvis, y quizá por eso el público acudió con ganas de más obteniendo así un regalo de Navidad anticipado; un escenario compartido por dos de los grandes nombres de la Sun Records, Elvis Presley y Roy Orbison, una fantasía jamás ocurrida en una gira real (por lo que estuvimos investigando), aunque que quizá sí coincidieran en algunos festivales. Para darle vida a ese duelo/abrazo musical, se contó con la Elvis Tribute Band de Barcelona y con Danny Reno desde Reino Unido, uno de los tributos a Roy más respetados hoy en día.
El arranque fue puro Elvis. Las seis primeras canciones —los medleys del ’68 y de los 70, Big Hunk O’ Love, All Shook Up enlazada con Blue Suede Shoes, Love Me Tender con sus modulaciones y un Jailhouse Rock ’77 rematado con un final “Rock-a-Hula”— sirvieron para recordar la potencia de Agustí Burriel, que estuvo sencillamente soberbio, le hemos visto una decena de veces con sus múltiples proyectos y nunca había cantado así: fluidez, rapidez, soltura, intensidad…. Fue un calentamiento que incendió la sala desde el minuto uno.
Con la energía ya desatada, llegó el momento de presentar a Danny Reno. Oh, Pretty Woman abrió la puerta, y las ovaciones estallaron para no volver a caer. A partir de ahí empezó un bloque dedicado al universo Orbison que fue creciendo en intensidad: Only the Lonely, donde se sintió por primera vez el empaste perfecto entre Agustí y Danny; un Running Scared impecable, la revolución total en la sala con Ooby Dooby, la emoción creciente de In Dreams, Love Hurts, Dream Baby y un Claudette en versión Black & White, más rockera que nunca. El tramo terminó con California Blue, coreada por toda la sala, y con un momento de pura fragilidad en Crying, que dejó un silencio reverencial antes de romper en aplausos.
El segundo set llegó con sorpresa escénica: Agustí se vistió de Roy y Danny se puso en la piel de Elvis, intercambiando papeles para delirio del público. Ese juego funcionó especialmente bien en las primeras tres canciones del bloque: Lana, donde Los Velvet Candles dieron un recital de armonías y segundas voces; Mean Little Mama; y un estupendo The Great Pretender. Luego, Danny Reno regresó como Elvis para un trío contundente: I Need Your Love Tonight, un Hurt ’77 más rápido y más eléctrico que la versión clásica, y un Burning Love que él mismo hizo suyo con una interpretación brillante.
Unchained Melody en la versión de Roy fue un absoluto alarde vocal, seguida por un Bridge Over Troubled Water que entró a calzador y muy rápido para que al menos la pudiéramos oír, pero no sabemos si disfrutar. Y para cerrar, Can’t Help Falling in Love en su versión setentera, cantada desde el escenario y desde el público, que se dejó llevar sin reservas.
Fue un final grande, sentido y emocionante. Un concierto que no solo homenajeó a dos leyendas, sino que imaginó —y casi materializó— un encuentro imposible (al igual que aquel Million Dollar Quartet). Una noche única en la que dos voces, dos personajes y dos universos musicales se unieron para ofrecer algo que no volverá a repetirse igual. Madrid fue testigo, y salió de la Sala Clamores con la certeza de haber vivido algo irrepetible.
Texto y Fotos: David Aresté
