The 69 Eyes + D-A-D – 18 de Enero 2026 – Sala Mon (Madrid): Cowpunks and Glampires: una gira especial en formato co-headlining
El pasado 18 de enero, Madrid vivió una de esas noches que justifican por sí solas el término gira especial. D-A-D y The 69 Eyes compartieron escenario dentro del tour europeo Cowpunks and Glampires, una alianza tan inesperada como efectiva que los llevó por toda Europa. En España, la cita se resolvió como un auténtico co-headlining, lejos de jerarquías y más cerca de la celebración compartida.
Aunque fueron The 69 Eyes quienes cerraron la noche en Madrid, la gira nunca se planteó como una sucesión clásica de telonero y cabeza de cartel. Cada banda ofreció su set completo y el público respondió por igual, independientemente de quién abriese o bajase el telón. Tampoco fue una cuestión de actualidad discográfica: los finlandeses no venían con nuevo material —su último trabajo, Death of Darkness, data de 2023—, mientras que D-A-D sí llegaban con novedades recientes, con un disco de estudio editado en 2024 (Speed of Darkness) y un álbum en directo publicado en 2025 (Live from the Arena) celebrando sus 40 años de carrera. Aun así, la noche se vivió desde el respeto mutuo y la igualdad.
D-A-D saldan su deuda con Madrid en la Sala Mon
Que D-A-D regresaran a una sala madrileña ya era motivo de celebración. No lo hacían desde 2019 y, tras la pandemia, sus visitas se habían limitado a festivales (estuvieron en el último Rock Imperium), por lo que este concierto tenía un claro sabor a ocasión especial. Y la banda fue plenamente consciente de ello.
A las 19:30, los daneses saltaron al escenario abriendo con “Jihad”, marcando territorio desde el primer instante. El inicio fue arrollador, con un primer bloque de canciones que mantuvo el listón muy alto y mostró al grupo en uno de los mejores momentos interpretativos que se recuerdan en sala.
La formación estable desde finales de los 90 —Jesper Binzer (voz y guitarra), Jacob Binzer (guitarra), Stig Pedersen (bajo) y Laust Sonne (batería)— volvió a demostrar una compenetración absoluta. El sonido fue potente, compacto y muy superior al habitual en festivales, permitiendo apreciar todos los matices del grupo. Especial mención merece Laust Sonne, cuya batería fue un auténtico motor durante todo el concierto, tan precisa como contundente.
Stig Pedersen, por su parte, volvió a acaparar miradas con su ya clásico desfile de bajos imposibles y una puesta en escena tan carismática como hipnótica. Las guitarras de los hermanos Binzer sonaron afiladas y con más pegada que nunca, confirmando que D-A-D crecen cuando pisan una sala.
El repertorio fue sólido y bien equilibrado, con temas como “Girl Nation”, “Speed of Darkness”, “Rim of Hell”, “Riding With Sue”, “Grow or Pay”, “Everything Glows” o “Point of View”. Uno de los momentos más especiales llegó con “Something Good”, cuando Jesper bajó al público para cantar entre la gente, rompiendo la barrera entre escenario y sala.
El tramo final fue pura celebración: “Bad Craziness” cerró el set principal y el bis, con “Laugh ’n’ a ½” y una desatada “Sleeping My Day Away”, llevó el concierto a un clímax absoluto. Por alargar el show un par de temas, nos quedamos sin “Monster Philosophy” e “It’s After Dark”, que tocaron el resto de la gira. El uso excesivo de humo en varios momentos también restó visibilidad al escenario, un recurso innecesario para una banda que no necesita artificios.
Con todo, el balance fue clarísimo: gran concierto, excelente respuesta del público y un arranque inmejorable de la noche. Ojalá D-A-D hayan comprobado que siguen siendo muy queridos en las salas y que pueden —y deben— volver a ellas más a menudo. Además, el impresionante arsenal de merchandising que trajeron seguro que también agradece ese regreso.
Una noche especial, de esas que justifican esperar siete años.
The 69 Eyes confirman su fidelidad con el público madrileño
Tras tantos años de siembra, The 69 Eyes regresaron a Madrid para reencontrarse con su fiel parroquia en la Sala Mon, confirmando que su relación con el público español sigue intacta pese a la irregularidad de sus visitas. La banda finlandesa suele dejarse caer por nuestro país cada tres o cuatro años y, aunque en esta ocasión no venían con nuevo material bajo el brazo, la convocatoria fue más que notable.
El grupo consiguió reunir una entrada que rozó el lleno, si es que no lo alcanzó, un dato significativo para una banda que, sin estar en plena actualidad discográfica, sigue despertando un interés sólido y transversal entre varias generaciones de seguidores del gothic rock.
El concierto arrancó con fuerza, con un setlist muy apoyado en clásicos como “Devils” y “Blessed Be”, que fueron recibidos con grandes ovaciones. Con el paso de las canciones, la intensidad del público bajó ligeramente, aunque sin llegar a desconectarse en ningún momento.
El repertorio combinó himnos habituales con cortes menos evidentes, destacando “Feel Berlin”, “The Chair”, “I Love the Darkness in You” o una muy celebrada “Wasting the Dawn”. Hubo también espacio para la sorpresa con “Gotta Rock”, versión del clásico de Boycott, y un bis final con “Framed in Blood” y “Lost Boys”, cerrando la noche con un buen sabor de boca.
En lo musical, el sonido fue uno de los puntos fuertes del concierto: limpio, detallado y bien equilibrado. Las guitarras sonaron compactas y sólidas, aunque sin destacar especialmente, mientras que los teclados —pregrabados— restaron algo de organicidad al conjunto. Curiosamente, se echó en falta un uso más generoso del humo escénico, tan ligado a la estética oscura de la banda.
La formación actual mostró profesionalidad y tablas: Jyrki 69 a la voz, Bazie y Timo-Timo a las guitarras, Archie Cruz al bajo y Jussi 69 a la batería. Mención especial merece Jyrki 69, elegante, cercano y con una presencia escénica incuestionable, que sostuvo el peso del concierto con oficio y carisma.
Dos universos distintos, una misma celebración
Más allá de quién abriese o cerrase, Cowpunks and Glampires se vivió en Madrid como lo que fue: una gira compartida, sin competición y con dos públicos que convivieron y disfrutaron por igual. D-A-D demostraron que siguen siendo una banda de sala, querida y respetada, mientras que The 69 Eyes confirmaron que su conexión con el público español permanece intacta.
Una noche completa, honesta y muy disfrutada. De esas que recuerdan que, cuando el rock se hace con oficio y corazón, el orden de los factores importa muy poco.´
Texto y fotos: David Aresté
