Graham Bonnet + Matilde G – 26 de Mayo 2026 – Sala Revi Live (Madrid)
La Sala Revi Live acogió una de esas veladas especialmente pensadas para los amantes del hard rock clásico con la visita de Graham Bonnet, una de las voces más reconocibles e influyentes de la historia del género. A sus 78 años, el cantante británico continúa recorriendo escenarios defendiendo un legado construido junto a nombres fundamentales como Rainbow, Michael Schenker Group o Alcatrazz, además de una extensa trayectoria en solitario. La gira sirve también para presentar Lost In Hollywood Again, su más reciente lanzamiento en directo, un trabajo que repasa buena parte de una carrera que ya supera las cinco décadas.
Antes de la aparición de la leyenda británica fue el turno de la joven artista italiana Matilde G, encargada de abrir la noche con una propuesta muy diferente desde el punto de vista estilístico, aunque igualmente sustentada sobre canciones propias. Entre la juventud y la proyección de una artista emergente y la experiencia acumulada por una figura histórica como Bonnet, la jornada terminó ofreciendo un interesante contraste generacional que permitió disfrutar de dos formas muy distintas de entender el rock.
Matilde G aprovechó la ocasión para presentar buena parte de las canciones de Beautiful Wreckage, su álbum de debut publicado el pasado año, además de varios de los sencillos que ha ido editando en los últimos meses. Lejos de recurrir a versiones para conectar rápidamente con el público, la cantante apostó por defender exclusivamente material propio, demostrando confianza en una propuesta basada en melodías accesibles y un enfoque claramente más rockero cuando se traslada al directo. Temas como “Running Away”, “My Instincts Are Tragic”, “None Of Your Business” o “Sweat” fueron marcando el rumbo de una actuación que fue creciendo progresivamente en intensidad.



Uno de los aspectos más llamativos de la formación fue la ausencia de bajista. Esa función recaía sobre el teclista mediante bases pregrabadas que completaban el sonido del grupo. Una decisión que podría haber dejado vacíos sobre el escenario, pero que quedó compensada gracias al trabajo de los guitarristas Tymon Bolt y Lukasz Sowa. Ambos aportaron presencia escénica, actitud y una notable solvencia instrumental durante toda la actuación, reforzando el carácter más guitarrero de las composiciones.
El repertorio continuó con canciones como “Straight To Hell”, “Fighter”, “Say It To My Face”, “Moody”, “Grave Of Our Lives” o “Cocky”, encontrando una respuesta cada vez más positiva por parte del público que iba llenando la sala. Además, Matilde G se dirigió constantemente a los asistentes en español, un gesto que fue especialmente bien recibido y que ayudó a generar una conexión mucho más cercana y natural durante toda su actuación.



Aunque sus cifras en plataformas digitales puedan situarla en un terreno más próximo al pop, la realidad es que sobre las tablas su propuesta adquiere una dimensión algo más contundente. El tramo final con “Digging For Diamonds”, “Stepped” y “Shut The F*** Up” dejó una impresión muy positiva entre quienes acudieron desde primera hora. Todavía se encuentra en una etapa temprana de su carrera, pero cuenta con canciones, una banda competente y una clara voluntad de crecimiento. El tiempo dirá hacia dónde evoluciona una propuesta que, en directo, transmite bastante más personalidad de la que podrían sugerir sus estadísticas de streaming.
La aparición de Graham Bonnet sobre el escenario de la Revi Live fue recibida con una mezcla de admiración y respeto. El veterano vocalista compareció con un pie inmovilizado tras un reciente accidente, pero lejos de utilizarlo como excusa, volvió a demostrar un compromiso absoluto con sus seguidores. Su sola presencia ya era una declaración de intenciones, dispuesto a repasar una trayectoria monumental apoyándose principalmente en el reciente directo Lost In Hollywood Again, publicado a finales de 2025.



La banda que le acompaña actualmente volvió a demostrar una enorme solidez. Conrado Pesinato asumió con autoridad la responsabilidad de recrear algunos de los riffs y solos más emblemáticos de la carrera de Bonnet, mientras Beth-Ami Heavenstone aportó firmeza desde el bajo. Alessandro Bertoni brilló constantemente a los teclados y Francis Cassol mantuvo el pulso de la actuación con una batería precisa y contundente. El concierto arrancó con “Eyes Of The World”, seguida de “All Night Long”, momento en el que la sala comenzó a entregarse definitivamente al repertorio.
El set continuó recorriendo distintas etapas de la carrera del cantante. La recuperación de “Dancer” fue una de las primeras grandes sorpresas de la noche, una rareza procedente de la etapa de Michael Schenker Group que los seguidores más veteranos celebraron especialmente. A continuación llegaron “Love’s No Friend” y el imprescindible “Night Games”, uno de los grandes clásicos de su carrera en solitario. Durante estos primeros compases Bonnet fue encontrando progresivamente mejores sensaciones sobre el escenario, adaptándose además a las limitaciones físicas derivadas de su lesión.



Uno de los momentos más destacados de la actuación llegó con el solo de teclados de Alessandro Bertoni, que desembocó en una magnífica interpretación de “Lazy” de Deep Purple. Fue una demostración del talento instrumental de la formación y un respiro antes de regresar a composiciones propias como “God Blessed Video”, “Imposter” o la también celebrada “Desert Song”. La química entre los músicos fue evidente durante toda la noche, aportando frescura a canciones que forman parte de la historia del hard rock y el heavy metal.
La recta final terminó elevando definitivamente la temperatura de la sala. “Jet To Jet”, acompañada por un solo de batería, sirvió de puente hacia uno de los momentos más esperados de la noche: “Since You Been Gone”. La reacción del público fue inmediata, con una Revi Live completamente entregada coreando cada estribillo. A partir de ahí llegaron “Into The Night”, “Assault Attack” y la siempre celebrada “Too Young To Die, Too Drunk To Live”, encadenando algunos de los momentos más emotivos de todo el concierto.



El cierre llegó con “Lost In Hollywood”, poniendo el broche a una actuación que fue claramente de menos a más. Graham Bonnet ya no necesita demostrar absolutamente nada a estas alturas de su carrera, pero continúa conservando intacta esa personalidad única que le ha convertido en una figura irrepetible dentro del rock. Su forma de interpretar, sus gestos característicos y esa combinación entre elegancia británica y actitud desafiante siguen presentes sobre el escenario. Puede que el tiempo haya dejado huella en el físico, pero su legado permanece inalterable, y noches como esta sirven para recordar por qué sigue siendo una referencia absoluta para varias generaciones de aficionados al hard rock.
Texto: David Aresté
Fotos: Susana Manzanares



