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Crónica de Michael Angelo Batio en Madrid: velocidad y culto shred

Crónica de Michael Angelo Batio en Madrid: velocidad y culto shred

Michael Angelo Batio + Night Dream + Trago Mortal – 7 de Mayo 2026 – Sala Revi Space (Madrid)

La noche del pasado 7 de mayo en la Revi Space de Madrid fue una de esas citas especialmente dirigidas a amantes de la guitarra eléctrica y del heavy metal más técnico y tradicional. Un evento peculiar, casi de culto por momentos, encabezado por Michael Angelo Batio y acompañado por varias bandas nacionales que ayudaron a crear ambiente desde primera hora. Antes de entrar en materia, toca pedir disculpas tanto a la banda como a sus seguidores, ya que no llegamos a tiempo de ver la actuación de Trago Mortal. Apenas pudimos escuchar las últimas notas de su último tema al entrar en la sala, así que preferimos no inventar ni rellenar líneas vacías sobre un concierto que prácticamente no vimos. Esperamos poder coincidir con ellos en otra ocasión y hacer justicia a su directo como merece.

Los murcianos Night Dream fueron los siguientes en aparecer sobre el escenario, dejando claro desde el principio que lo suyo es el heavy metal directo, crudo y sin demasiadas concesiones.

Con menos de diez canciones descargaron una actuación intensa y sin apenas pausas, basada principalmente en los temas de su último trabajo, Heart In Fury, además de incluir su single de 2025 “Love And Dread”. Canciones como “Wings Of Rebellion”, “Deep Abyss”, “Crimson Memory” o “At Blade’s Edge” sonaron compactas y contundentes, moviéndose siempre dentro de un heavy metal clásico y muy de riff, perfecto para ir preparando el terreno antes de la tormenta shredder de la noche.

La implicación de la banda fue total durante toda la actuación, especialmente por parte de su cantante y guitarrista, constantemente activo buscando la conexión con el público y animando entre tema y tema para ir calentando la sala. También hubo espacio para la colaboración de Katz Montz, vocalista de Breathing Again, durante “Love And Dread”, aportando todavía más fuerza a uno de los momentos destacados del set.

Night Dream dejó además la sensación de ser una banda que se mueve, que tiene ganas y que entiende perfectamente lo importante que es salir a tocar y curtirse encima de un escenario. Precisamente ese ímpetu y esa actitud son los que terminarán dándoles las tablas necesarias para acabar de consolidar una personalidad propia todavía más definida dentro de la escena.

Tras ellos llegaba el turno de Michael Angelo Batio, acompañado por Francesco “The Captain” Caporaletti al bajo y Roberto Pirami a la batería dentro de la “Speed Kills Tour Band”. En formato trío, Batio apareció cercano, humilde y tremendamente agradecido con el público, muy lejos de cualquier pose de estrella inalcanzable pese a ser considerado desde hace décadas como uno de los guitarristas más rápidos y virtuosos del metal. Entre canción y canción fue compartiendo historias y anécdotas, quizá incluso demasiadas para quienes querían un concierto más continuo, aunque también formando parte del encanto de ver sobre el escenario a alguien con semejante trayectoria.

El propio guitarrista recordó durante la noche que ya había visitado Madrid poco después de las Olimpiadas, pero no dijo nada de la que hizo en Móstoles hace casi dos décadas en la que casualmente le entrevistamos.  Ese tono cercano y casi conversacional hizo que el concierto tuviera momentos muy humanos entre tanta exhibición técnica. También dejó la sensación de ser alguien plenamente consciente de todo lo que ha aportado al lenguaje moderno de la guitarra metal, algo lógico teniendo en cuenta que nombres como Tom Morello, Kirk Hammett o incluso Eddie Van Halen han reconocido de una manera u otra su influencia dentro del instrumento.

Musicalmente, el concierto fue una demostración absoluta de técnica, precisión y pasión por la guitarra eléctrica. El sonido acompañó durante toda la actuación, con su Dean sonando nítida, gruesa y llena de cuerpo, permitiendo apreciar perfectamente cada detalle. Batio repasó temas propios como “Hands Without Shadows”, “No Boundaries” o “8 Pillars Of Steel”, extraída de Intermezzo, además de varias piezas donde dejó claro su gusto por estructuras cercanas al math rock y al metal instrumental más complejo (como nos dijo en la entrevista que le hicimos días antes de los conciertos). “No Boundaries”, por supuesto, fue recibida como el gran himno de la noche, una pieza imprescindible dentro de su repertorio.

Uno de los momentos más espectaculares llegó durante la improvisación con la doble guitarra, alternando tapping simultáneo, barridos imposibles y carreras de notas ejecutadas a velocidades absurdas mientras la sala observaba entre la incredulidad y la admiración. Más que una canción, aquello parecía una especie de laboratorio shred en tiempo real, puro exceso guitarrístico llevado con una naturalidad insultante. La coordinación con la banda también fue fantástica, especialmente en los cambios de ritmo y en las partes más técnicas, donde todo sonó ajustado y limpio pese a la complejidad de muchas estructuras.

También hubo tiempo para varios tributos donde recreó con enorme fidelidad el estilo de sus ídolos: Dimebag Darrell, EVH, Randy Rhoads o los primeros Metallica aparecieron reflejados no solo en las canciones, sino incluso en la manera de atacar cada fraseo. Eso sí, finalmente no cayó ninguna versión de Manowar pese a lo comentado en algunas notas promocionales, algo que quizá decepcionó a algún seguidor de la banda, especialmente ahora que ya está anunciada su gira española para marzo de 2027.

La actuación de Michael Angelo Batio formó además parte de una semana especialmente intensa para los amantes de la guitarra en España, marcada también por las visitas de nombres como Matteo Mancuso o Eric Clapton dentro de una primavera especialmente centrada en las seis cuerdas. Parte de esa actividad puede seguirse también en nuestro especial dedicado a conciertos, giras y actualidad guitarrística durante 2026.

La noche terminó teniendo además ese punto de evento extraño y exclusivo que muchas veces acaba convirtiéndose en recuerdo especial para quienes estuvieron allí. Debido a la reducción de aforo, el concierto acabó celebrándose en la Revi Space en lugar de la sala grande, además de coincidir como decíamos el mismo día en Madrid con actuaciones de Matteo Mancuso y Eric Clapton en otros recintos de la capital. Quizá precisamente por eso lo de Batio terminó sintiéndose todavía más especial y menos digerible para el gran público, pero absolutamente irresistible para los fanáticos de las seis cuerdas y las matemáticas aplicadas al metal. Incluso quedó esa pequeña espina de no escuchar “Clapton Is God” en una noche tan propicia para ello.

También fue una pena no ver finalmente a Vinnie Moore y Rowan Robertson acompañando esta gira como sí ocurrió en otras fechas europeas, aunque aun así hay que reconocer el enorme mérito de los promotores por apostar por una propuesta tan específica y arriesgada. Porque, al final, quienes estuvieron allí podrán decir perfectamente aquello de “yo estuve allí”.

Texto y fotos: David Aresté

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