Ozzy Osbourne, pionero del heavy metal y figura central de la cultura del rock durante más de medio siglo, falleció ayer a los 76 años en su ciudad natal de Birmingham. La noticia llega apenas 17 días después de su emotivo y multitudinario concierto de despedida, Back to the Beginning, un evento histórico que reunió por última vez a los miembros originales de Black Sabbath tras dos décadas sin compartir escenario.
John Michael Osbourne, conocido mundialmente como Ozzy, nació el 3 de diciembre de 1948 en una familia trabajadora del centro de Inglaterra. Su carrera cambió el curso de la música moderna cuando, junto a Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward, fundó Black Sabbath a finales de los años 60. La banda no solo redefinió los límites del rock, sino que prácticamente dio origen al heavy metal como género. Canciones como Black Sabbath, Iron Man, War Pigs y Paranoid se convirtieron en referentes inmediatos y duraderos para generaciones de músicos y oyentes.
Tras su salida de la banda en 1979, Osbourne consolidó una carrera solista notablemente exitosa, con discos que mezclaban virtuosismo técnico, teatralidad y una sensibilidad oscura que siempre lo distinguió. Su figura trascendió lo musical, tanto por su vida personal como por su capacidad de reinventarse: desde sus colaboraciones con artistas más jóvenes hasta su inesperado rol como figura de la cultura pop gracias al programa The Osbournes.
El concierto Back to the Beginning, celebrado el pasado 5 de julio, fue concebido como su despedida formal de los escenarios. Tuvo lugar en el estadio Villa Park, donde 45.000 personas (aprox.) asistieron a una velada cargada de simbolismo y nostalgia. El punto culminante fue la reunión en vivo de los cuatro miembros fundadores de Black Sabbath, un momento inesperado que generó una respuesta abrumadora por parte del público y de la crítica. Participaron también figuras destacadas del rock y el metal, en lo que fue visto como un tributo en vida al impacto cultural y musical de Osbourne.
A pesar de sus conocidos problemas de salud —incluido un diagnóstico de Parkinson en 2020 y múltiples intervenciones quirúrgicas en años recientes—, Ozzy apareció en escena visiblemente emocionado, interpretando parte del repertorio que marcó su historia artística. A lo largo de la noche, agradeció reiteradamente al público, a sus músicos y a la ciudad que lo vio crecer.
El concierto, además, tuvo un componente solidario. La recaudación fue destinada a organizaciones benéficas como Cure Parkinson’s y hospitales infantiles de Birmingham, reflejando un gesto final que combinó espectáculo y compromiso personal.
Ozzy Osbourne deja tras de sí más de 100 millones de discos vendidos, decenas de giras mundiales y una huella indeleble en la historia del rock. Su influencia abarca desde los orígenes del metal hasta las nuevas generaciones que encontraron en su figura una mezcla de oscuridad, honestidad y persistencia. A lo largo de los años, enfrentó adversidades personales y críticas públicas, pero logró mantenerse como una figura relevante y respetada. En sus propias palabras, pronunciadas en su última entrevista en vida: “Sobreviví. Ese es mi legado”.
Con su muerte se cierra un capítulo esencial de la música contemporánea. Su voz, su actitud y su legado seguirán resonando en cada riff que se atreva a desafiar las reglas. Ozzy Osbourne no solo formó parte de la historia del heavy metal. En muchos sentidos, la escribió. DEP



