“Billie Holiday, Janis Joplin y Amy Winehouse, alcanzaron la fama y, con sus vidas como ejemplo, crearon un nuevo modelo de éxito que no dependía de ningún factor externo, sino que se cimentaba sobre el propio talento”
“Reinas del Blues” es un libro de Teresa Torres, ilustrado por Lara Trujillo, que une a tres grandes figuras de la música, concretamente del blues (dos de ellas del Club de los 27, ni más ni menos): Billie Holiday, Janis Joplin y Amy Winehouse. Esta obra, que publica Redbook Ediciones (en su sello Ma Non Troppo), utiliza un recurso muy interesante para retratar a estas leyendas, mezclando realidad con ficción gracias a la figura de un músico que conoce a las tres artistas y relata momentos de sus vidas, centrándose en ciertos puntos comunes entre ellas: sus carreras exitosas, sus conciertos más memorables, sus relaciones turbulentas y sus problemas de adicciones.
Personalmente, nunca he sentido una conexión con Amy Winehouse, ni como personalidad ni como artista, así que su trayectoria, fuera de algunas pinceladas por su inevitabilidad en la cultura popular, me resulta casi desconocida. Billie es una artista de la sí que tengo conocimientos sobre su carrera y vida, mientras que Janis ya es otro nivel (en una reseña anterior, publicada aquí mismo, comenté su importancia como artista a un nivel personal). De este modo, me enfrentaba a un libro sobre grandes divas de la música, “unidas por el éxito y la tragedia”, con unos niveles muy diferentes de sensibilidad y conocimiento sobre cada una.
Si bien no es la primera vez que me encuentro con el recurso de relatar hechos reales creando un personaje que sirve de narrador y nexo para la historia, sigue pareciéndome una opción bastante original para darle frescura a lo que, sin ese “truco”, sería un ensayo a la vieja usanza (un formato fantástico, que no se me entienda mal). Aunque hace una notable exposición de información, William no es un personaje mecánico que solamente está ahí para cumplir una función de mosca en la pared que se entera de todo. El músico ficticio tiene su propia historia, ideas y personalidad, generando incluso momentos muy “meta”, como cuando la mismísima Amy sugiere que debería escribir un libro contando sus andanzas. Ojo, como lector necesitas una buena suspensión de la incredulidad para procesar todos los datos que maneja,
La obra se estructura en tres partes, por orden cronológico, cada una dedicada a una de las artistas mencionadas. Sus vidas aparecen reflejadas también en experiencias en primera persona de William y en conversaciones, utilizando hechos reales para formar la imagen completa. Honestamente, la introducción de comentarios sobre momentos y canciones relevantes (con códigos para poder ver sus vídeos), que se van combinando con la narración, me sacaba un poco de la lectura y quizás habría preferido que se integraran con el texto de otra forma, pero puedo entender su inclusión porque encajan en sus puntos de la historia.
Como dije anteriormente, puedo ofrecer la perspectiva de fan y de novata. En cuanto a lo primero, se ajusta muy bien a lo que tendrías en mente por lo que has conocido o leído de otras fuentes, y, de cara a lo segundo, te proporciona un buen compendio de información y una visión muy clara de quién era esa persona (o al menos la percepción que podemos tener sin conocerla en la vida real, claro), dejándote con personajes bien construidos y biografías muy completas, además de ofrecer su contexto cultural al ir tocando diferentes décadas, con su correspondiente evolución musical.
Marta Montero



