Battle Beast + Dominum + Majestica – 28 de Octubre 2025 – Sala La Riviera (Madrid)
La noche del 28 de octubre en La Riviera (Madrid) fue una auténtica fiesta del power metal, dentro de la gira que traía a Battle Beast para presentar su último disco, Steelbound . Los suecos Majestica y los alemanes Dominum completaron un cartel de lujo, ofreciendo una velada cargada de energía, virtuosismo y conexión con el público. Desde el primer acorde hasta el último bis, la sala vibró con un ambiente de pura celebración metalera.
La noche arrancó con Majestica, que visitaban Madrid por cuarta vez. A pesar de ser teloneros, los suecos salieron decididos a conquistar al público desde el primer segundo. La sala, ya abarrotada, recibió al grupo con entusiasmo, y lo que siguió fue una descarga de energía y virtuosismo que hizo vibrar a todos los presentes. El público estuvo entregadísimo, coreando, aplaudiendo y viviendo cada tema como si los cabezas de cartel fueran ellos. El arranque con “Power Train” fue toda una declaración de intenciones: velocidad, técnica y melodía perfectamente equilibradas. Siguieron “Night Call Girl” y “Rising Tide”, manteniendo el nivel altísimo y demostrando que Majestica es una máquina perfectamente engrasada. La banda desplegó un sonido impecable dentro de las limitaciones de espacio, con guitarras afiladas, bajo contundente y una batería precisa que empujaba cada tema hacia la épica.
El repertorio estuvo centrado en sus dos discos más celebrados, Above the Sky y Power Train , una combinación que permitió disfrutar de varios de sus grandes temas. Canciones como “No Pain, No Gain” o la deslumbrante “Above the Sky” se convirtieron en auténticos himnos, mostrando el gran despliegue técnico de los músicos y esa mezcla tan característica de velocidad, melodía y grandilocuencia que define a la banda. Fue un repaso breve pero intenso a lo mejor de su carrera, dejando claro que Majestica tiene repertorio de sobra para brillar por sí solos. A pesar de la entrega y la calidad sonora, hubo limitaciones evidentes. El reducido espacio del escenario, la iluminación sencilla y el hecho de que parte de la escenografía perteneciera a Battle Beast restaron algo de espectacularidad al conjunto. Sin embargo, el grupo supo adaptarse y concentrar toda su fuerza en lo esencial: la música y su conexión con el público. El carisma y la profesionalidad de los músicos hicieron olvidar cualquier carencia técnica o visual.
El papel de Tommy Johansson fue, una vez más, fundamental. Carismático, sonriente y lleno de energía, demostró ser un frontman de primera, combinando una voz poderosa con una ejecución a la guitarra simplemente impecable. Su interacción con el público fue constante y natural, y su actitud positiva contagió a toda la sala. Cada solo y cada nota suya fueron recibidos con entusiasmo, confirmando el cariño que Madrid siente por él y por la banda.
El cierre con “Metal United” y “Alliance Forever” dejó el listón altísimo, pero también la sensación de que el repertorio supo a poco. La gente se quedó con ganas de más, aunque al menos la noche había comenzado a calentarse con fuerza. Majestica volvió a demostrar que juega en la liga de los grandes del power metal, incluso en condiciones limitadas. Ojalá regresen pronto con una gira propia, donde puedan desplegar todo su potencial y ofrecer el espectáculo completo que su música merece.
Tras el potente arranque de Majestica, llegó el turno de Dominum , que subieron al escenario decididos a mantener el ritmo y la energía de la noche. Era su primera vez en España, y el público madrileño los recibió con entusiasmo y curiosidad. Desde el primer acorde de “Danger Danger”, quedó claro que el grupo venía decidido a dejar huella, con un sonido contundente, pegadizo y una actitud tan teatral como divertida. Félix se convirtió rápidamente en el absoluto foco del concierto. Con una voz potente, carisma natural y presencia escénica arrolladora, supo ganarse a todos desde los primeros minutos. Su papel como frontman fue impecable: animaba, interactuaba, sonreía y se movía con soltura por el escenario, incluso subiéndose a las plataformas que limitaban su espacio. Guapo, seguro y enérgico, demostró ser una baza más que segura para acabar, en el futuro, participando en algún proyecto del universo Avantasia.
El repertorio fue una mezcla bien equilibrada entre potencia y melodía, con temas como “Killed by Life”, “The Dead Don’t Die” o “Frankenstein”, que hicieron saltar y corear al público. Canciones como “We Are Forlorn” o “Don’t Get Bitten by the Wrong Ones” destacaron por su gancho y estribillos pegadizos, que en vivo sonaron tan potentes como en estudio. La banda incluso se permitió un guiño al heavy clásico con su versión de “Rock You Like a Hurricane” de Scorpions, que desató una ovación general. El buen rollo fue la tónica durante todo el set. El público respondió de maravilla, aplaudiendo y acompañando cada gesto de Félix, que manejó los tiempos con la seguridad de un veterano. Hubo complicidad, humor y una energía positiva que se contagiaba. A pesar de ser una actuación relativamente corta, la conexión entre banda y audiencia fue total, dejando la sensación de haber descubierto una formación con mucho futuro dentro de la escena.
Al igual que Majestica, la banda sufrió algunas limitaciones escénicas por ser teloneros: poco espacio, luces sencillas y parte del decorado ocupado por el montaje principal. Sin embargo, Félix supo compensarlo con su presencia y dinamismo, mientras que sus compañeros enmascarados, aunque lucían impactantes en los vídeos y la estética, no lograron enganchar del todo en vivo. El caso más evidente fue el del bajista, prácticamente inmóvil durante buena parte del concierto, lo que contrastó con la energía del vocalista.
El show cerró con “The Chosen Ones” e “Immortalis Dominum”, dejando al público con una sonrisa y con ganas de más. Fue una presentación sólida y prometedora, marcada por un sonido potente, temas adictivos y un líder que brilla con luz propia. Si esta fue su primera visita, no cabe duda de que Félix Heldt y su banda volverán pronto, y ojalá lo hagan en una gira propia, con más tiempo, espacio y medios para desplegar todo su potencial.
Con el ambiente ya encendido gracias a las dos bandas anteriores, era el momento más esperado de la noche: Battle Beast salían al escenario como cabezas de cartel para presentar su séptimo trabajo de estudio, Steelbound . La expectación era máxima desde que se levantó el telón que cubría el escenario, revelando una escenografía imponente: tres tarimas centrales y una principal donde reinaba la batería de Pyry Vikki, coronada por un enorme telón con el logo de la banda. Desde los primeros acordes de “The Long Road”, quedó claro que la noche iba a ser una celebración de energía, melodía y puro metal finlandés.
El inicio fue arrollador, enlazando “Straight to the Heart” con “Master of Illusion”, donde la carismática Noora Louhimo desplegó todo su poder vocal y carisma escénico, marcando el tono de lo que sería una noche redonda. Con “Last Goodbye” y “Here We Are”, el grupo reafirmó que Steelbound no solo es su nuevo disco, sino también el que mejor captura su espíritu: riffs contundentes, estribillos irresistibles y esa alegría contagiosa que solo Battle Beast sabe conjugar con el metal más potente.
En el ecuador del concierto, “No More Hollywood Endings” aportó un respiro más melódico antes de que “Eye of the Storm” y “Blood of Heroes” devolvieran la épica al ambiente. En esta última, toda la sala cantó el estribillo al unísono, en un momento casi litúrgico. La sorpresa de la noche llegó con el cover de “Can You Feel the Love Tonight” de Elton John, donde Eero Sipilä cantó parte en español y recordó emocionado que esa misma sala fue testigo, hace trece años, de su primer concierto en España, entonces como teloneros de Sonata Arctica. El público respondió con una ovación que dejó claro que ahora, Battle Beast, jugaban en casa.
La segunda parte del show mantuvo un pulso inquebrantable. “Where Angels Fear to Fly” devolvió la épica, “Watch the Sky Fall” y “Twilight Cabaret” desataron el jolgorio en toda la sala, y con “Bastard Son of Odin”, “Angel of Midnight” y “Steelbound”, la banda alcanzó su punto álgido. Resulta curioso cómo Steelbound , siendo su disco más reciente, se convierte también en el más festivo y luminoso en directo, y canciones como estas demuestran que el grupo ha sabido encontrar el equilibrio entre potencia y diversión, sin perder un ápice de identidad.
El final se acercaba con “Eden”, convertida en un himno colectivo gracias a un estribillo coreado por todos, antes de que la banda regresara para un bis arrollador. Repitieron “The Long Road” en una versión extendida con partes instrumentales, y cerraron con “King for a Day” y “Wings of Light”, dejando a la sala completamente rendida. Faltaron temas como “Riders of the Storm”, que hubiera sido perfecto para clausurar la noche, pero el repertorio fue tan sólido y equilibrado que pocos echaron algo en falta.
Con un sonido impecable, un despliegue técnico de primera y un grupo que derrocha química, Battle Beast demostraron por qué son el relevo natural del power metal europeo. Noora Louhimo se confirma como una de las mejores frontwomen de la escena, dominando el escenario con seguridad, emoción y una voz sin fisuras. Eero, Juuso, Joona, Janne y Pyry estuvieron a la altura, especialmente con el teclista al frente del escenario, reivindicando su papel esencial en el sonido de la banda. Fue una noche de comunión entre público y grupo, una fiesta de heavy melódico que reafirma que el futuro del género está en muy buenas manos. Veremos con qué nos sorprenden en su próxima visita.
Texto y Fotos: David Aresté
























