Tarja Turunen + Marko Hietala + Rok Ali and the Addiction + Serpentyne – 2 de Febrero 2026 – Sala La Riviera (Madrid)
Tarja Turunen volvía a España con su gira Living the Dream, esta vez acompañada por Marko Hietala, lo que hacía aún más especial esta gira y añadía un aliciente a sus seguidores. Como en toda su gira europea, los acompañarían Serpentyne y Rok Ali and the Addiction, encargados de abrir la jornada y preparar el ambiente antes del plato fuerte. Con tanta expectación y la posibilidad de ver a Tarja junto a Marko, la cita se trasladó de la Sala Mon donde tocó Tarja en 2023 a La Riviera, un espacio mucho más amplio, aunque teniendo lugar en un día laborable entre semana, podría condicionar la asistencia.
A las 18:00 horas, Serpentyne abrían la tarde para presentar su último trabajo, Tales from the Dark, del que interpretaron una parte sustancial del repertorio. Temas como Helen of the Troy, Run for Your Lives o Dangerous Mind sirvieron para mostrar una banda con experiencia y oficio, aunque también una propuesta de metal sinfónico muy reconocible y poco arriesgada, que se mueve con comodidad dentro de los parámetros más clásicos del género.

La actuación estuvo condicionada por su papel de teloneros, con un exceso de humo, una iluminación mayoritariamente a contraluz y un espacio escénico limitado que restaron impacto al conjunto. Pese a ello, Serpentyne defendieron el concierto con solvencia, dejando una impresión correcta pero algo contenida.
En un concierto propio, con mayor control técnico y escénico, es probable que el grupo pueda ofrecer una actuación más convincente y acorde a su trayectoria.
Rok Ali and the Addiction fueron el grupo que tomó el relevo tras Serpentyne, dejando claro desde el inicio que su propuesta no tenía prácticamente nada que ver con el estilo dominante de la noche. Su metal alternativo con una ligera base progresiva chocó frontalmente con lo que el público esperaba, más aún tratándose de una banda relativamente joven que apostó por temas largos, con múltiples cambios de ritmo, lo que redujo su set a menos de diez canciones.

Procedentes de Nashville, ciudad donde la música se respira con naturalidad, demostraron una base instrumental sólida e interesante, hasta el punto de que en varios momentos resultaba más atractiva que la propia voz de Alison, que no terminó de integrarse con el conjunto. Lejos de aprovechar el poco ambiente que había logrado levantar Serpentyne, la banda terminó por disiparlo casi por completo.
No fue la noche, ni el momento, ni el público adecuado para su propuesta en España; ojalá en el futuro encuentren un contexto más favorable para mostrar realmente de qué son capaces.
(Texto Serpentyne, Rok Ali…: David Aresté.)
La expectación iba claramente en aumento cuando llegó el turno de Marko Hietala, el entrañable grandullón finlandés, quien para muchos siempre será el bajista de Nightwish, que regresaba a la actualidad con su nuevo trabajo en solitario, Roses from the Deep, un disco que se aleja notablemente de sus primeros pasos con Tarot. El interés era evidente, no solo por su peso histórico en el metal europeo, sino también por comprobar esta nueva etapa más personal y melódica.

En España, este mismo pack de Tarja y Marko juntos ya pasó en 2024 por Fuengirola, pero gracias a Route to Resurrection ahora teníamos la oportunidad de verlo en más ciudades del país. Una ocasión muy celebrada por los fans que no pudieron asistir en aquella fecha y que encontraron aquí una nueva oportunidad para verlos en directo.
Sobre el escenario, Hietala centró su actuación casi por completo en Roses From The Deep, interpretando temas como ‘Frankenstein Wife’, ‘Proud Whore’, el tema que le da título al álbum y no podía faltar ‘The Dragon Must Die’, el tema más extenso del repertorio que deja ver su faceta más épica y sinfónica.


Como era de esperar, y nunca mejor dicho, llegó el esperadísimo primer dúo con Tarja en ‘Left on Mars’, levantando ovaciones y entusiasmo entre el público y dejando en el aire la esperanza de que, si hay material nuevo, pueda haber más encuentros en el futuro. El tema sonó de lujo y dejó con ganas de más, a la espera de verlos de nuevo más tarde.
En general la actuación de Marko contó con muy buen sonido, un aceptable juego de luces, aunque empañado por el exceso de humo en algunos momentos del show, y la acogida del público que se merece una banda solvente como lo es la que le acompaña. En resumen, Marko Hietala presentó un proyecto sincero y trabajado, de gran calidad y muy fácil de escuchar, de la puesta en escena nada que objetar, ya tiene tablas suficientes para demostrarlo así que nos quedamos satisfechos y expectantes por ver cuáles serán sus próximos pasos a nivel discográfico.

Tras la actuación de Marko Hietala, la energía en la sala estaba en buen nivel, llegando al máximo en cuanto se apagaron las lúces y sonó la intro. El público esperaba ahora a Tarja, no solo para repasar sus temas más exitosos en solitario, sino también en muy buena medida para disfrutar otra vez de la química con el rubio finlandés en la parte final del show, especialmente recordando clásicos de Nightwish. La atmósfera cambió inmediatamente, con un murmullo de anticipación y las luces preparadas para recibir a la estrella principal, dejando claro que lo que estaba por venir sería el momento más esperado de la noche.
Esta gira que toma el nombre de uno de los recopilatorios de Tarja, era de esperar que estuviera enfocada como hemos dicho a un set de grandes éxitos. Pero con 18 años de carrera en solitario, los temas y discos son muchos, y algunas ausencias se hicieron notar, como Die Alive o Anteroom of Death.

El concierto fue un amplio repaso a su discografía, moviéndose entre paisajes oníricos, líricos y emocionales, donde bastaba verla cantar para comprobar que sigue dominando cualquier registro sin problemas de afinación ni de alcance. Tarja volvió a demostrar su grandísimo talento vocal, su técnica y experiencia, respaldadas por una banda a la altura del repertorio, que sonó muy acorde con ella, compacta y elegante, con Julián Barret como guitarrista adicional y Doug Wimbish de Living Colour al bajo, dándole por momentos cierto toque ‘funky’ en algunos temas.
Tras un genial ‘Victim of Ritual’ llegó el tramo más esperado: varios taburetes colocados en el centro del escenario anunciaban uno de los momentos más esperados de la noche, el medley acústico de temas de Nightwish junto a Marko, acabando con un emocionante ‘Higher Hope’. Poco después, ya en eléctrico volvieron con ‘Slaying the Dreamer’, emocionante, dramático y visceral, con una interpretación descomunal de ambos que fue creciendo en intensidad hasta un final apoteósico entre vítores. Sus miradas de complicidad culminaron con un “aún lo podemos hacer, ¿eh?”, dirigido al público entre risas.


Hubo un pequeño intermedio con ‘Silent Masquerade’ de ‘In the Raw’, cantada por ambos, aunque en pleno modo Nightwish quizá habría encajado mejor otro tema, ya que cortó ligeramente las buenas sensaciones. Pero quedó olvidado cuando empezó a sonar ‘Wishmaster’, clásico entre los clásicos, con el público completamente volcado, cantando y viviendo cada nota. Fue un auténtico viaje en el tiempo, muy emocionante y celebrado.
Antes de los bises llegó ‘I Walk Alone’, el primer single de su primer disco, con toda la sala acompañando. Ya en los bises, una aplaudida ‘Dead Promises’ dio paso a la traca final, ‘I Wish I Had an Angel’, de nuevo con Marko en escena, reventando otra vez la sala. Podrían haber cerrado perfectamente ahí, con el clímax en lo más alto, pero Marko se despidió y el concierto terminó con ‘Until My Last Breath’, un final correcto que disipó parte de la euforia previa pero, es su concierto, ella manda.


La unión de Tarja y Marko sigue dando esperanza a muchas cosas, aunque no parece que vayan a materializarse a corto plazo. Cada uno continúa con su carrera en solitario y, aunque un repertorio completo de temas de Nightwish sería una auténtica gozada (por su parte, Anette Olzon acaba de confirmarlo), porque lo de volver a Nightwish… no parece que vaya a pasar de ser un mero sueño para muchos, que bien nos gustaría. Así que si alguna vez vuelven a sorprendernos con esta unión, será más que bienvenida.
(Texto Marko Hietala, Tarja Turunen: Susana Manzanares)
Fotos: David Aresté



