Rock the coast’19 – Segunda jornada, Marenostrum – Fuengirola (Málaga)

Y tras una maravillosa primera jornada nos encaminamos a disfrutar la segunda, en un día espléndido que se presentaba algo más caluroso, pero que se combatía perfectamente por la proximidad del mar, las zonas de sombra, la zona de bar y los restaurantes que se encargaban de refrescar el momento. Aquí tenéis lo que dio de sí esa segunda y última jornada.

Texto y fotos: Toni Marchante

FREEDOM CALL

Los powermetaleros tenían que llegar pronto porque la primera actuación era la de Freedom Call, así que nos pusimos enfrente del Main Stage 2 para deleitarnos con una banda que como muchas de las de este estilo, se han ido difuminando en los últimos tiempos y es por ello, que estas bandas tengan menos lanzamientos que antes, creo recordar que su último disco es de hace ya tres años aunque en agosto nos traerán su nueva obra “M.E.T.A.L.” del que no pudimos catar nada. Pero lo cierto es que los germanos salieron al escenario con el fin de romper el hielo y empezar a caldear el ambiente desde el primer momento, liderados por su cantante y guitarrista Chris Bay quien se ocupó de llevar a la banda en volandas pediendo participación al público que se iba congregando en el frontal del escenario.

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Comenzaron con “Tears of Babylon” y con Chris moviéndose de un lado para otro, mientras el aire revoleaba el telón de fondo con la portada de su último disco “Master of light”. La actuación fue muy dinámica y supieron despertar al personal con buenas dosis de metal melódico repasando de forma atomizada su discografía, así pudimos escuchar durante sus cuarenta minutos de actuación también “Union of Strong”, “Freedom Call”, “Metal is for everyone”, “Power & Glory”, “Warriors” y “Land of light”.

CHAOS BEFORE GEA

Y subimos por primera vez en el día al castillo para no perdernos la apertura con los malagueños que venían a ofrecernos su contundente “Chronos” lanzado al mercado el año pasado. La banda puso toda la carne en el asador y nos demostró su fuerza y contundencia.

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Evidentemente, de sus tres discos, el último fue el que tuvo mayor protagonismo. Su estilo machacón es una mezcolanza de bandas como Gojira o Mastodon, pero con un toque personal y muy especial. Ismel Pérez a la voz estuvo en todo momento brincando por el escenario, levantando a los pocos que en ese momento nos encontrábamos en el castillo y es que comenzar a las 14:30 era una tarea complicada. No obstante, nos dieron 40 minutos de entrega absoluta, como pudimos ver en temas como “Consciousness, conscience” o Rebirth”.

VON HERTZEN BROTHERS

Las bandas finlandesas han tenido mucha presencia en este festival y la nota progresiva estuvo cubierta por el trío de hermanos que forman Von Hertzen Brothers, que hicieron su aparición de forma puntual en el Main Stage 1, con el logo de la banda proyectado en la pantalla del fondo entre colores veraniegos. Kie, Mikko y Jonne durante cuarenta minutos ofrecieron una muestra de su música, cierto es que ese tiempo es corto para catar las excelencias de una banda de progresivo, pero consiguieron llamar la atención, teniendo en cuenta que el público del festival allí congregado hasta ese momento estaba llegando para disfrutar de otro tipo de percepción sonora.

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Cargaron todo el peso de la actuación en su último álbum de hace dos años “War is Over” con el que cubrieron más de la mitad del set list. Arrancaron con “The Arsonist” y les costó ir haciéndose con el ambiente, siendo el segundo tramo del concierto más cómo para la banda, donde se les vieron algo más sueltos. Buen progresivo aunque para mi gusto, se dejaron muchos buenos temas en el tintero, pero lógicamente en ese tiempo y queriendo dar protagonismo a su último disco, renunciaron a ellos. Cumplieron, pese a lo difícil del horario.

JINJER

Y cambiamos al Main Stage 2 para ver a una de las bandas que está teniendo mucho tirón últimamente, la banda ucraniana con Tatiana Shmaylyuk al frente se ha convertido en uno de los atractivos sonoros del groove metal actual y aterrizaron en el Rock the Coast con toda su fuerza. Las expectativas se cumplieron y pudimos disfrutar en una actuación muy completa.

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Varios son los valores del combo ucraniano y que se percibieron en su actuación, primero el saber estar en el escenario de Tatiana, sincronizada con sus compañeros y ofreciéndonos su amplio espectro de registros vocales y es que sea cual sea, demostró que cambia de la posición más dulce a la más salvaje y atronadora en cuestión de segundos. Luego hablamos de una banda que demostró su alto nivel técnico, la sincronización de Roman Ibramkhalilov a la guitarra con un Eugene Abdiukhanow, muy presente este último en el sonido dando una exhibición al bajo y la contundencia en los parches de Vladislav Ulasevich. Evidentemente fue “King of everything” el álbum protagonista, del que cayeron “Words of wisdom” con la que abrieron, “I Speak Astronomy”, la celebrada “Pisces” y cerraron con “Sit stay roll over”.

ANGELUS APATRIDA

Si hay una banda española que lleva manteniendo un nivel top en la última década, esta es Angelus Apátrida y por ello una buena legión de fans ya estaban agolpados en frente del escenario Main Stage 1, porque los de Albacete merecen por derecho ocupar el escenario principal. Los hermanos Izquierdo y compañía dieron un gran concierto, entre otras cosas porque aunque fueran las 16:30, sacaron provecho de la pantalla del fondo mostrando varias imágenes de “Cabaret de la Guillotine”, al contrario que otros muchos que solo pusieron una imagen estática. En cuanto al audio, sonaron de lujo a partir del segundo tema, ya que en un principio tuvieron que ajustar y José Izquierdo tuvo algún que otro problemilla técnico.

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Los abanderados del thrash metal ya no solo de España, sino de Europa nos dejaron muy buenas sensaciones, supieron arengar a la gente, montar el circle pit más potente del Festival. El calor, el aspecto anaranjado del escenario con la temática de Guillotine nos hacía bajar al infierno más speedico, incluso con versión de Slayer, ya que tocaron “The Antichrist” que incluso aprovecharon para grabarlo en video. Abrieron con “Sharpen the Guillotine” para continuar con “One of us” ambos de su último disco, aunque tuvieron momento para recordar al menos un tema de cada uno de sus discos anteriores. Angelus Apatrida son los que conservan la llama del trash metal más clásico y dieron un concierto para demostrarlo sin dejar ninguna duda al respecto.

DARK TRANQUILLITY

Había tranquilidad, pero de oscuridad nada, el reloj marcaba ya las 17:15 y el sol atizaba de lo lindo en el Main Stage 2 cuando hacían acto de presencia los suecos para darnos de su death metal. Una banda como ésta, con más de veinticinco años de historia, no necesita presentaciones, ofrecieron un show que no llegó a la hora y donde mostraron fundamentalmente canciones de su última época.

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Desde el primer momento Mikael Stanne se ocupó de tirar del carro, moviéndose de un lado al otro y acaparando toda la atención en escena, mientras sus compañeros le arroparon perfectamente; Johan Reinholdz y Christopher Amott estuvieron correctos en una música donde la electrónica tiene su punto, con Martin Brändström controlándolo todo desde sus teclados. Anders Iwers dejó volar su canosa melena mientras golpeaba su bajo, al mismo tiempo que Anders Jivarp complementaba la base rítmica. Lo cierto es que no gozaron de un buen sonido, por momentos se aturullaban los instrumentos, pero siempre demostraron buena actitud. El peso del set list recayó en su último disco “Atoma” de hace tres años (cierto es que la frecuencia entre los discos de esta banda es de tres años), aunque su “Fiction” de 2007 también tuvo un segundo protagonismo. La banda cumplió pero el sonido y la hora perjudicaron a los de Gotemburgo.

MAGNUM

Llega el momento para unas leyendas británicas, una banda que siempre cumple (sobre todo Tony Clarkin que es atemporal), encabezados por el bueno de Bob Catley que a sus 71 años sigue defendiendo los temas de Magnum con valentía aunque evidentemente, la voz no es la misma, sin desmerecer al cantante que hizo una buena actuación. El resto de la banda hizo un buen trabajo, tanto Rick Benton a los teclados como Lee Morris a la batería y Gary James al bajo.

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Una hora de actuación para una banda como Magnum siempre sabe a poco y la banda apostó por un set list algo extraño, pero atractivo al mismo tiempo. No faltaron los grandes clásicos de siempre “How far Jerusalem”, “All England’s Eyes” y “Vigilante”; de los clásicos intercambiables escogieron “Sacred hour” y mantuvieron de la gira anterior “Don´t wake the Lion (Too old to die Young)” un tema extenso que para los amantes del “Wings of heaven” era de agradecer y para los que no lo fueran se plantearon la duda de haber renunciado a un tema tan largo para haber interpretado un par de temas más cortos. Curiosamente de su último disco sólo interpretaron “Lost on the road to Eternity” muy bien acogida por el público con Bob haciendo sus partes y las de Tobias Summet. Me llamó la atención que abrieran con “Wild Swan” y siempre supieron mantener un buen nivel durante toda la actuación, a pesar de lo mayores que está, desafiando al calor porque a esa hora todavía pegaba de lo lindo.

CRISALIDA

Subimos al castillo corriendo para no perdernos la actuación de los chilenos, era la primera vez que íbamos a poder disfrutar de esta fantástica banda en nuestro país. El comienzo se retrasó unos minutos a causa de los ajustes técnicos, pero una vez solucionados dio comienzo la exhibición de metal progresivo del Sur de América. Durante la actuación gozaron de buen sonido y la banda se empleó a fondo demostrando el alto nivel técnico y compositivo que se desprenden de sus canciones, con un Felipe Cortés impresionante a la batería, al igual que Damian Agurto a la guitarra y Braulio Aspe al bajo. La voz de los chilenos la capitanea Cinthia Santibáñez quien pone la pasión y emoción vocal a la par que sus compañeros, transmitiendo fuerza y coraje, saliendo a escena con un vestido largo pero descalza, la humildad y la lucha del combo chileno en la defensa de un estilo de música y unos ideales.

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Durante todo su repertorio Crisálida mostró el potencial de sus canciones, su alto nivel técnico y su forma de desenvolverse en el escenario. Entre el público pudimos ver a sus fans cantando sus letras y a muchos que estaban conociendo a esta interesante banda, con cara de asombro de tal forma que todo el mundo salió muy satisfecho de la actuación. Sonaron sus canciones más emblemáticas, “Cabo de hornos” con arreglo gutural y todo, “Morir así”, etc…en toda una actuación de entrega donde la banda salió triunfante y los que estuvimos allí disfrutamos intensamente. Un descubrimiento para muchos y una confirmación de su directo a los que ya los conocíamos pero que no los habíamos visto.

OPETH

Llegó el momento de una de las bandas más esperadas del Festival, los suecos a punto de lanzar su nuevo álbum y tras la publicación a finales del pasado año de su último álbum en directo se presentaron en Fuengirola dispuestos a complacer a sus fans y a los asistentes cuando el recinto ya presentaba una asistencia más que presentable. De todos es sabido que Opeth en directo es una banda excelente en ejecución y estática en lo visual, pero eso se neutraliza inmediatamente con los comentarios de Mikael Akerfeldt entre canción y canción, siempre certeros y cargados de buenos golpes de humor irónico. Nos brindaron un concierto con un set list siguiendo un patrón resumido de lo que fue su último lanzamiento en directo. “Miguelito” Akerfeldt como ya corea todo el mundo en nuestro país, soltó algunas de sus perlas, asintiendo que él era “Miguelito” pero Fredrik Akesson era “El Pelucas”. Por supuesto mencionó el próximo disco de la banda que saldrá después del verano del que dijo que evidentemente no iban a tocar nada. También manifestó su profunda emoción por estar tocando en el mismo festival que uno de sus grandes ídolos Ritchie Blackmore.

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El set list como hemos dicho, muy similar al de su concierto en el Red Rocks Amphitheatre de Denver, solo que aquí tocaron solo ocho canciones. Salieron a escena inicialmente Joakim Svalberg a los teclados, Martin Axenrot a la batería y Martín Méndez al bajo para iniciar “Sorceress” hasta el momento de llegar a los riffs donde aparecieron Fredrik y Mikael ante la ovación del respetable. Con el segundo tema “Ghost of Perdition” y solo con los primeros acordes se acabó de desatar la locura entre sus fans, para continuar con la gran “Demon of the fall”. Curioso el comentario de Mikael al “Vamos a tocar una canción que para muchos es una mierda…” ejecutando “The devil´s Orchard”, para seguir con “Cups of Eternity” e “In my time of need” para darle un toque grandioso con “The drapery falls” y cerrar con la obligada “Deliverance” que acabó de poner patas arriba al personal. Una pena que se quedara fuera del set “Era”, me hubiera gustado mucho escucharla. El concierto de Opeth fue sin ningún lugar a dudas de los mejores del Festival.

RAINBOW

Y llegó el plato fuerte del día, el cabeza de cartel que se nos presentaba en el Main Stage 1, en un concierto muy selecto, hablamos de la única actuación que este verano Ritchie Blackmore´s Rainbow daba en nuestro país, lo que lo hacía convertirse en una cita casi obligada y evidentemente ofrecía varios alicientes, pero principalmente dos, volver a ver al mago de la Stratocaster rockeando y en segundo lugar ver a uno de nuestros cantantes el hispanochileno jugando en casa, junto a los suyos. El recinto estaba lleno, un poco menos que la noche anterior, las gradas repletas y mucha gente mayor de muchas nacionalidades dispuestos a disfrutar del Señor Blackmore.

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Aunque si he de decantarme por lo que fue lo mejor del día y del Festival me quedaré con la voz de Ronnie Romero, quien desde el primer minuto supo llevar la manija del espectáculo, sin quitarle el protagonismo a Ritchie, con quien estuvo comentando en el escenario refiriéndose al público, con mucho compadreo, preguntándonos lo que queríamos que tocaran a continuación… A parte de Ronnie y Ritchie estuvieron el gran Jens Johanson a los teclados que no se salió del guion y que ofreció un solo de teclados en mi opinión prescindible, Bob Curiano estuvo muy bien al bajo, David Keith a la batería y también contaron con dos coristas que reforzaban en las voces, una de ellas era la mujer de Ritchie, Candice. En cuanto a lo visual lo primero que hay que destacar era la camiseta que lucía Ronnie, una camiseta de Manzano rindiendo tributo a uno de los vocalistas históricos de nuestro país recientemente fallecido y que la portó en la primera mitad del concierto. Ritchie iba disfrazado en plan juglar. El escenario se decoró con la pantalla gigante trasera donde se proyectaron imágenes y algunos efectos de video como en “Difficult to cure” con la proyección de fuegos artificiales al son de la novena de Beethoven.

El concierto comenzó con cierto retraso, en la intro de “Over de Rainbow” los músicos invadieron la escena para comenzar con “Spotlight kid” con un sonido impresionante que permaneció durante toda la velada. Para asegurar el gran inicio continuaron con “I Surrender”, con un grandioso Ronnie, quien tras finalizar el tema no se pudo contener y dijo: ¡Qué ganas tenía de decir esto en castellano, Buenas Noches!. Le siguió “Mistreaded”, porque estuvieron alternando toda la noche canciones de Rainbow con canciones de Deep Purple, luego el clásico “Since you been gone” fue coreado por todo el mundo llegando a “Man on the silver mountain” con un inserto de “Woman from Tokyo”. El concierto estaba siendo una maravilla sobre todo por la voz de Romero y el oficio de Ritchie Blackmore que evidentemente a sus 74 años y tras los problemas del pasado siempre supo mantener la compostura y su clase, no así la espectacularidad, porque el tiempo pasa factura a todos, hasta a los inmortales.

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De nuevo Purple a la palestra con “Perfect Stranger” y a continuación “Black Night”, para enlazar con una “Difficult to cure” que se alargó con los solos. Tras demandar Romero al público qué canción querían escuchar, insinuó una de Led Zeppelin entonando las primeras palabras de “Whole lotta love” celebrado por el público tocando de inmediato “All night long”. Después llegó la maravillosa “Stargazer” con la proyección de la portada de “Rising” en la pantalla de fondo en un aspecto visual grandioso. La fiesta era total con el gran clásico “Long live rock and roll” cerrando con “Burn”. El bis vino de la mano de otra de Purple, la mítica “Smoke on the water” que nos dejó a todos con ganas de mucho más en un concierto que fue de ensueño. No sé si volveré a ver de nuevo a Blackmore, una leyenda, pero lo bueno es que nos queda mucho de disfrutar a Ronnie Romero. Un concierto que fue el broche de oro de un grandioso Festival.

THE DARKNESS

The Darkness se encontraban con tener que continuar lo que habíamos visto, por tanto, la encomienda era tremendamente exigente. Si el día anterior Europe pusieron como antídoto “The Final Countdown” para contrarrestar la emoción de Scorpions, The Darkness usaron el “Permission to land” para hacer lo mismo con Rainbow, ya que basaron prácticamente su actuación en su disco más exitoso que data de 2003. Actuaron en el Main Stage 2, sin ningún tipo de decorado ni telón, el intenso humo deslució algo los primeros temas, pues la figura de los músicos se difuminaba entre la bruma, pero conforme el concierto fue avanzando pudimos disfrutar de la movilidad de Justin.

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Abrieron con “Growing on me” con Justin Hawkins vestido de blanco y empuñando su guitarra, moviéndose de un lado a otro y llegando siempre a tiempo al micro para las partes vocales. Dos tercios del repertorio para el álbum debut con momentos álgidos en “Givin Up” o en la archiconocida “I believe in a thing called love”. La verdad es que Justin es todo un personaje, provocador, en sus movimientos, forma de andar… es quien a la postre da personalidad a la banda en directo y por tanto quien pone al grupo en el mapa. Concierto correcto de los británicos que supieron animar al personal y continuar la fiesta.

CONCEPTION

Abandoné los Main Stage pues tenía claro que en la parte final del Festival debería morir en el castillo, entre otras cosas, porque se iba a producir el hecho de poder ver a una grandísima banda que se separó hace 21 años y que han decidido volver a reunirse, además en un único concierto exclusivo en nuestro país. Al llegar al castillo veíamos que algo no iba bien, problemas técnicos en la mesa retrasaba de forma ostensible el comienzo de la actuación de Conception.

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Cuando todo pareció solucionarse pudimos ver la oscura puesta en escena de los nuevos Conception, vestidos con túnicas negras con Roy Khan como maestro de ceremonias, incluso el arranque después de una espera de 45 minutos fue tortuoso pues en el primer tema “Grand Again” no sonaba el micrófono de Khan, con la ovación de los presentes cuando empezó a funcionar, en un castillo que se encontraba completamente lleno para ver la vuelta de los noruegos.

Llegando al segundo tema “Into the Wild”, parecía que recobrábamos por fin la normalidad. “A virtual lovestory” confirmó que la banda sigue siendo fiel al giro que dieron con su último disco antes de la separación “Flow”, del que también tocaron “Gethsemane” a continuación. Aunque con las que más disfruté fue con las dos siguientes “A million Gods” y “Parallel Minds”. Muchos dirían que a Roy Khan se le vio interpretando muy a lo Kamelot, pero lo cierto es que cuando formó parte de Kamelot estos pasaron a interpretar muy a lo Conception, por tanto, vimos a un Roy Khan con muchas ganas y en plena forma. Tore Otsby es el cerebro y guitarrista de esta banda y ejecutó sus tareas de forma muy elegante.

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La base rítmica compuesta por Ingar Amlien al bajo y Arve Heimdal a la batería funcionaron a la perfección. Continuaron con más temas de su nuevo EP, “Quite Alright” y “My dark symphony”. Pero he aquí que dan ordenes desde el backstage diciendo que deben cortar pues no hay tiempo para más pues queda otra actuación. El propio Roy Khan fue a hablar con la organización, pero la instrucción fue tajante al tener que acatar el horario de finalización marcado por la policía y el consistorio, por lo que Roy volvió al escenario para de forma educada pedir disculpas y prometer que volverán pronto, concluyendo así la actuación. Una pena porque estábamos disfrutando de un gran concierto, después de tantos años y recortar 25 minutos es mucho recorte.

DRY RIVER

El retraso acumulado también afectó a Dry River que tuvieron que recortar su actuación. El escenario era un trasiego de músicos y técnicos cambiándolo todo a toda prisa para minimizar la demora y que Marc Escrig y Fanfi García nos llevaran al 2038 a disfrutar de esta singular banda que lo petan y triunfan donde quiera que vayan. Comenzaron con “Fundido a negro” para continuar con “Rompelo” que fue coreado por el público que abarrotaba el castillo. Dry River sabe cómo levantar al personal y llevarlo a su terreno. “Irresistible” fue la siguiente en sonar con los actores bailando y Angel Belichón apoyando con un teclado. La canción también fue altamente coreada por el respetable.

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El castillo era una auténtica fiesta, con un Carlos Alvarez espectacular como siempre a la guitarra, los teclados, apoyando en los coros, un Matías exquisito a la guitarra como siempre, Pedro Corral genial en las baquetas y David Mascaró perfecto al bajo y apoyando a la voz. Notamos la ausencia de Martí que fue suplido por otro músico a los teclados. Carlos pidió al respetable la luz de los móviles para interpretar la entrañable “Me va a faltar el aire” y concluir con “Traspasa mi piel” y ese buen rollo que deja siempre entre ramalazos Purple y Queen con ese estribillo que tanto hermana entre sus fans, terminando como no podría ser de otra forma con todo el castillo coreando el “Dame de beber, la melodía de tus palabras…”.Una pena que se les recortaran 15 minutos de su set, que si ya era corto, con los recortes se nos dejó con la miel en los labios. Grandiosos los Dry River que siguen sentando cátedra y reclamando el éxito que ya se merecen por derecho.

Y de esta forma concluyó el Rock the Coast, un Festival que se estrenaba y que terminó siendo un rotundo éxito. Éxito merecido por las personas y estamentos que han apostado por esta opción, nuestras felicitaciones a la promotora Madness Live y al Ayuntamiento de Fuengirola. Esperamos con impaciencia una segunda edición con el buen ojo de Madness en la elección de las bandas para volver a vivir una nueva experiencia en ese lugar de ensueño.

Texto y fotos: Toni Marchante