Michael Monroe + Jolly Joker – 29 de Octubre de 2026 – Sala Revi Live (Madrid)
Madrid vivió la noche del 29 de octubre una de esas veladas en las que el rock más directo y deslenguado encuentra su espacio natural. Michael Monroe regresaba a la capital para presentar en sala su último trabajo, Outerstellar, acompañado por los valencianos Jolly Joker, encargados de abrir una noche que reunió sobre el mismo escenario dos generaciones de músicos unidos por una misma manera de entender el rock: actitud, carretera y mucha electricidad. La cita tenía además un aliciente especial, ya que, tras la cancelación del concierto previsto en Pamplona, se convertía en la única oportunidad de esta gira de ver al finlandés en España.
Jolly Joker fueron los encargados de poner las primeras canciones sobre el mantel. Los valencianos volvían a Madrid después de compartir tablas con Michael Monroe en su paso por el Rock The Sun de Barcelona hace poco más de un mes, y quién sabe si su buen hacer sobre el escenario debió hacerle tilín y acabar contando con ellos como invitados en esta fecha. Regresaban a Madrid a una sala que ya habían visitado semanas atrás junto a Ankhara, confirmando una actividad en directo que cada día da menos tregua. Con su álbum homónimo todavía como principal carta de presentación, ofrecieron un recorrido por su discografía con temas como Sky Is So High, Shotgun, World Collapse, Damage o Little Cadillac, sumando en cada directo nuevos seguidores a los no pocos que la banda ya tiene.
El sonido fue uno de los grandes aliados de la noche. Jolly Joker sonaron contundentes, limpios, con un equilibrio que permitió apreciar cada instrumento y, especialmente, la pegada de Aaron a la batería, precisa e intensa. En realidad, la banda no necesita forzar nada, se nota que acumula kilómetros, que toca constantemente y que todo fluye entre ellos con total naturalidad sobre el escenario.
Lo visto en Madrid no distó demasiado de lo que ya habíamos disfrutado en Barcelona, con la ventaja de no tener al sol azotándolos de frente. Anoche vimos una formación engrasada, con máxima actitud y plenamente efectiva en directo. Carretera y manta para estos valencianos currantes, que se están ganando a pulso cada paso que dan y que lo sigamos viendo y disfrutando por mucho tiempo.
Con el terreno perfectamente allanado, llegó el turno de Michael Monroe y compañía. La cita madrileña reunió a un público de lo más variado, seguidores de distintas generaciones compartiendo espacio y una actitud global que parecía trasladarnos al pasado, a otras épocas del rock. La respuesta fue excelente, quedándose la sala a muy poquito del sold out.
Desde los primeros acordes de Dead, Jail or Rock ’n’ Roll, el finlandés, impecable y en forma como ya es habitual en él, tomó el escenario como el que está en su casa. Saltos, giros de micrófono, carreras y constantes acercamientos al público marcaron una actuación en la que la energía tomó el mando. A sus años, unos cuantos ya, Monroe sigue moviéndose con una naturalidad y una entrega difíciles de igualar, convirtiendo cada canción en una excusa para mantener al público en permanente ebullición.
Como ya habíamos comprobado con Jolly Joker, la sala se lució especialmente en el apartado sonoro. El sonido fue impresionante y permitió que la banda desplegara toda su fuerza, algo que en un concierto tan dinámico y potente como el de Monroe suma muchos enteros al resultado final. Guitarras afiladas, Steve Conte y Rich Jones de diez, Sami Yaffa con un carisma inmenso al bajo aportando una enorme base rítmica junto a Karl Rockfist y una voz que sigue transmitiendo personalidad fueron los ingredientes de una actuación que no dio tregua.
La formación sonó compacta, pero sin perder ese carácter salvaje que necesita su repertorio, con los músicos acompañando a su líder y alimentando ese puntito de descontrol perfectamente medido que define su puesta en escena.
El setlist fue muy parecido al que ya habíamos disfrutado en Rock The Sun, con un recorrido que combinó su etapa en solitario, Hanoi Rocks y Demolition 23. Canciones como Old King’s Road, One Man Gang y Ballad of the Lower East Side convivieron con clásicos como Motorvatin’, Boulevard of Broken Dreams, Don’t You Ever Leave Me o Shinola, donde quizá se le vio un pelín de dificultad para llegar, nada que desluciera el resto de su actuación para nada.
También hubo espacio para el revival y no podía faltar su festiva versión de Up Around the Bend, de Creedence Clearwater Revival. Los cambios llegaron en los bises, con Taxi Driver y 1970, de The Stooges, poniendo el broche de oro a la descarga final.
En resumen, la noche nos dejó dos actuaciones 10 de 10, dos bandas que, desde momentos vitales distintos, compartieron una misma filosofía. Jolly Joker continúan creciendo a base de escenarios y su trabajo constante, mientras Michael Monroe sigue demostrando a lo largo de los años que su relación con el rock no entiende de nostalgia ni de vivir de las rentas. Outerstellar encontró su espacio dentro de un repertorio que miró a toda su trayectoria, y Madrid disfrutó de una velada como pocas, de auténtico rock salvaje, sudor y electricidad. Una buena combinación de presente, pasado y, por supuesto, también de futuro, que nos dejó claro que todavía le queda mucha carretera por recorrer.
Texto: Susana Manzanares
Fotos: David Aresté
Jolly Joker y Michael Monroe: rock salvaje, sudor y electricidad en la noche de Madrid


















