“Las siguientes páginas son, ante todo, una celebración de la música, una sentida elegía por todos aquellos que pagaron un alto precio por desarrollar un oficio destinado, principalmente, a compartir felicidad”

Todos conocemos (o eso creo) el concepto del Club de los 27, un conjunto de artistas que tuvieron gran relevancia cultural y cuyas figuras cobraron una nueva dimensión de misticismo y fascinación popular por, además, fallecer a la terriblemente temprana edad de 27 años. Brian Jones, Robert Johnson, Kurt Cobain, Amy Winehouse, Janis Joplin, Jimi Hendrix… De esto se habla, por ejemplo, en el libro “Eternos 27: el Club de los Malditos” de David Luna (con ilustraciones en collage de Rebeka Elizegi), también publicado anteriormente por la editorial Redbook Ediciones.

El asunto que nos ocupa es que hay muchísimos más artistas que también forman parte de esta leyenda negra de la música, al menos dentro del concepto de alcanzar el éxito de forma meteórica para luego vivir tragedias y complicaciones en sus vidas, o incluso dejar este mundo siendo también muy jóvenes y con un largo camino por delante que nunca fue recorrido. “Almas Rotas del Rock” es un libro escrito y brillantemente ilustrado por Carlos Cubeiro (licenciado en Bellas Artes que cuenta con larga experiencia en ambos campos), publicado dentro del sello “Ma Non Tropo”. El autor se acerca a muchos de esos otros virtuosos de la música con carreras fulgurantes, en un formato que se define como “turbulentas y fascinantes microhistorias de estrellas del rock que se rompieron en añicos”.

Estoy segura de que algunos artistas que son retratados en esta obra aparecen en capítulos que podrán ser acusados de un cierto sensacionalismo (aunque al final las informaciones son las que son). Quizás las palabras del escritor harán que algunos se agarren los collares de perlas con gesto indignado. Lo cierto es que hablamos de casos tan mediáticos, algunos rodeados de muchísima controversia y especulación (o, directamente, falsos rumores y distintas versiones del mismo acontecimiento), que parece un punto al que es inevitable llegar en ocasiones, incluso con el mejor proceso de documentación.

En cuanto a las estrellas en sí mismas, me ha gustado mucho que se incluya una buena selección de figuras menos tratadas en los libros de este estilo, en combinación con otras más habituales. Bessie Smith, Otis Reading, John Lennon, Sinéad O’Connor, Robert Wyatt, Connie Converse, Nick Drake, Duffy, Sid Vicious… El equilibrio que resulta es interesante y, además, se ubica a los artistas (pertenecientes a un variado abanico de géneros y épocas) en sus correspondientes contextos, incluyendo datos clave sobre cada uno y una lista de canciones destacadas. El formato es el mismo para todos y, lejos de hacerse repetitivo, crea una consistencia y una sensación de “guía” que para mí encaja muy bien con las publicaciones que consisten en historias breves.

Cubeiro tiene un estilo de escritura directo, generando una lectura amena, y que combina muy bien con un formato que se basa en saltar rápidamente entre celebridades tan diversas. En mi caso, obras así suelen dejarme con ganas de más de aquellos personajes que llaman más mi atención o esos de los que conozco más bien poco. Es raro que no acabe cayendo en alguna madriguera sobre uno de esos artistas y, para mí, este punto siempre es algo positivo de este tipo de libros, te abren puertas a algo más.

La edición, como comentaba anteriormente, está ilustrada a todo color por el propio autor y tiene enlaces para acceder a 30 playlists que, por supuesto, están diseñadas para ser un acompañamiento musical para la lectura, la reflexión posterior o el disfrute de su arte en general.

Marta Montero