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A priori las cosas no prometían mucho. Todos sabíamos esta sala se convierte en discoteca y que a las 23:00 horas en punto nos pondrían en la puñetera calle. Si los teloneros arrancaban a las 20:30 sería muy difícil que Barón Rojo tocara una cantidad de tiempo aceptable. Pero nada de esto afectó a la asistencia de público, atraído por una entrada de precio muy competitivo. Los tickets se agotaron, pero no había ninguna sensación de agobio. Los organizadores actuaron con gran sensatez.
Nacho Jordán
Fotos: Andrés Horrillo

Con Mora comenzaron con total puntualidad, lo que provocó que algunos no llegaron a tiempo para verlos. Su rock cercano a bandas como Marea en principio no encajaba demasiado con el heavy de Barón Rojo, pero la gente se lo pasó muy bien.

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Hacía poco tiempo que el guitarrista Marcelo Calabria (hijo de Hermes, naturalmente) había sido sustituido por Álvaro Matesanz, pero la banda sonó perfectamente conjuntada. Lamentablemente fueron los más perjudicados por la rigidez a la hora del cierre, pues sólo pudieron tocar media hora. Junto a muestras de sus dos discos, sorprendieron con una versión de “No Puedo Dejar El Rock” de Los Suaves.

Muy pocos minutos de descanso, y los Barones aparecieron a las 21:20 con muestras de ir con prisas. En total iban a ser una hora y cuarenta minutos. El asunto pintaba algo mejor. El arranque con “El Precio Del Futuro” nos dejó a todos muy sorprendidos, tanto por recuperar esa canción que ni siquiera llegaron a tocar en la época de “Tierra De Nadie”, como por elegirla para comenzar. Con “Incomunicación” la gente terminó de venirse arriba. El sonido era muy bueno, si exceptuamos la inevitable saturación en las primeras filas, que a veces provocaba que no se entendiera bien la voz de Carlos, aunque se fue corrigiendo a lo largo de la noche.

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Con “Fugitivo” y “Noches De Rock´N´Roll” demostraron que las sorpresas no habían terminado. “El Rey Del Pinball” fue lo único que sonó de su último trabajo “Tommy Barón”, para a continuación otro sorpresón con “Qué Puedo Hacer”. Después de “Campo De Concentración” vimos que estaban empeñados en recuperar esa noche grandes canciones olvidadas, pues nadie podría esperarse que iban a rescatar la genial “Seguimos Vivos”. “Tierra De Nadie” quedó muy bien en los coros, lo más arriesgado de tocar este tema en directo.

Apenas había pausas entre las canciones, había que aprovechar cada minuto como fuera, y tampoco se enrollaron en ningún momento con los largos solos a los que son tan aficionados. La alegría de los asistentes no decayó en ningún momento, y menos ahora que llegaba el turno de las imprescindibles. “Hermano Del Rock´N´Roll” fue recibida con verdadera locura, y “Con Botas Sucias” quedó muy bien sin alargarla como casi siempre. Tras “Concierto Para Ellos” pudimos disfrutar como nunca “Los Rockeros Van Al Infierno”, al interpretarla omitiendo los medleys y solos que suelen partirla por la mitad. Al final la falta de tiempo tuvo un efecto positivo, muy pocas veces hemos podido escuchar este legendario tema tal y como viene en el disco. Tras “Cuerdas De Acero” llegó el descanso.

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En realidad no sería muy adecuado llamar “descanso” a una pausa de sólo un minuto. El bis más corto de la historia. Pero el reloj corría y no se podía dejar fuera a “Resistiré”, “Siempre Estás Allí” y “Barón Rojo”. A ritmo agotador, los cálculos se cumplieron a la perfección, finalizando a la hora exacta ante el entusiasmo de un público enfervorizado.

Nacho Jordán
Fotos: Andrés Horrillo