Be Prog! My Friend 2025 – 26 de Septiembre 2025 – Carpa del Poble Espanyol (Barcelona)
Séptima edición del Festival que Madness Live! dedica al rock progresivo en su más amplia definición y segunda entrega tras su resurrección. Esta edición tuvo una fuerte apuesta por el progresivo peninsular (incluyendo a Andorra dentro de la península), al alinear en su cartel el 50% de bandas de esta zona; una apuesta clara por amplificar la calidad y el saber hacer del progresivo cercano, demostrando que estas bandas no tienen nada que envidiar a las foráneas. Pasamos a contaros lo que sucedió en el primer día, de los dos en que constó el festival.
Texto y Fotos: Toni Marchante
La vuelta de este Festival el pasado año, nos mostró un formato distinto a los anteriores. Con un evento exclusivo, en un recinto reducido pero cómodo, con un cartel de bandas muy atractivas, diversificando en lo posible, sin entrar en incorporar bandas con una historia de gran calado, pero trayendo bandas que a día de hoy, están posicionadas en la primera división del prog. A la vista del éxito del año pasado, este año han repetido fórmula, por lo que hemos podido disfrutar de otra grandísima edición más, de este Magno Evento.
Los servicios del festival no difirieron de los ofrecidos el pasado año, con el puesto de merchandising del festival, donde también se podía adquirir productos de las bandas, bares, puesto para comer algo y stand de firmas de las bandas donde el viernes firmaron Threshold, Persefone y Tesseract . A diferencia del año anterior, no se contó con pantallas al fondo del escenario, colocando algunas de las bandas sus telones con su logotipo. Por el contrario, pudimos disfrutar, en alguna actuación, de las luces led sincronizadas con la música, colocadas en las estructuras de hierro de la carpa, engalanando aún más el espectáculo.
Las puertas se abrieron a las 15:00 horas, con una afluencia moderada, teniendo en cuenta que era viernes y muchos estarían saliendo del trabajo, para acudir al Poble Espanyol, lugar en el que se localizaba La Carpa, donde tuvo lugar el evento.
LAMPR3A
A las 16:00 hicieron acto de presencia en el escenario los primeros en actuar. El trio vasco invadió el escenario para mostrarnos su arsenal de metal progresivo instrumental, con la labor de ir calentando el ambiente. Lampr3a hizo todo un despliegue de virtuosismo y supo mantener la atención de un público observador, ante los desarrollos de los músicos con sus instrumentos.



Arrancando con “MAGLA” nos introdujeron de lleno en su particular sonido, que se continuó con “ROCD” y su potente arranque, donde vimos a un Mikel Gómez devastador a la batería, aporreándola como si no hubiera un mañana. El corte “EVOLVE” funcionó como un interludio suave, llevándonos a “KEMFERT” , donde J.J. Izaguirre con su Chapman Stick y Borja Mintegiaga a la guitarra continuaron entrelazando sus instrumentos generando un sonido muy técnico y preciso.
Tal y como sucede en su disco “ESnES” de 2023, le sucedió XXiV VII”, donde Borja se lució un poco más en los solos de guitarra, dentro de la apisonadora sónica que generaban por momentos, de nuevo gracias a la labor de Mikel. Los bonitos arpegios introductorios de “EVØKE” desembocaron en otro atronador desarrollo instrumental, denso y técnico. Para terminar con el tema homónimo a su disco “ESnSE”, en lo que fue una buena actuación de los de Euskadi , mientras la pista de se iba llenando de público.
DRY RIVER
Y llegó el turno de Dry River, quienes nos ofrecieron un concierto marca de la casa. No centraron su set list exclusivamente en sus temas más progresivos, entre otras cosas, porque por esa vía solo habrían tocado 3 ó 4 canciones. Ofrecieron un concierto centrado en dos de sus álbumes, su último “Cuarto Creciente” y “2038”, comenzando con “Culpable” y “Segundo Intento”, como vienen haciendo en sus conciertos. Ya desde el primer minuto el público coreó las canciones junto con ellos, donde pudimos disfrutar también de “Camino” donde la gente se entregó con los tarareos finales del tema, ante el buen hacer de los músicos.



Capitaneados por un Angel Belinchón estelar, supieron ganarse al público desde el primer minuto, incluso supo entretenernos en un momento, para solucionar un mínimo problema técnico, con su punto de humor, comentando, que se les había estropeado la nota Fa, que no podían hacer ningún acorde o melodía sin esa nota, que si fuera eso un concierto de reguetón no pasaba nada, pero al tratarse de un concierto de progresivo, era necesario porque se tenían que tocar todas las notas muchas veces…Angel, genio y figura…
La dupla “Fundido a Negro” y “Perder el Norte” fue lo siguiente en sonar, un recurso infalible para llegar a convencer hasta al más resistente, sobre todo el segundo, sin duda, uno de los temas que mejor les funciona en directo. El fuerte calor que hacía sobre el escenario no fue suficiente para ablandar a Matías Orero, que con sombrero y gafas de sol supo mantenerse concentrado y preciso, mientras que David Mascaró al bajo y Guillermo Guerrero a la guitarra, también lo dieron todo, realizando una excelente labor.



Con “Me va a faltar el aire” llegó la emotividad, con el público arrancando el estribillo cuando tocaba, en otro de los grandes momentos del concierto. La banda, sabía que estaba en un festival de prog, y por tanto, sabían que era obligado meter un tema “tocho” progresivo en el set, eligiendo muy acertadamente a “Peán”, en una interpretación de altísimo nivel, con sus múltiples escenarios sonoros, donde pudimos ver a Mikel Centelles a los teclados y a Pedro Corral a la batería en su máximo esplendor. Para concluir, la que no podía faltar, el homenaje a Don Carlos Aragón Becerra “Capitán Veneno” una de las obras maestras compuesta por los castellonenses.
Grandísima actuación de Dry River, una garantía absoluta en todas y cada una de sus actuaciones. Sus grandes composiciones, su capacidad técnica, ese saber estar sobre el escenario y el rollo positivista que siempre transmiten, hacen que uno se evada del mundo, olvidándose de lo malo, abriendo un paréntesis de felicidad en tu vida.
THRESHOLD
Para mi esta banda era uno de los grandes atractivos del festival, incluso para mi gusto, la habría puesto más alto en el cartel. Los británicos hicieron un grandísimo concierto, cuando el sol iba abandonando la escena y las luces del escenario comenzaban a adornar. Sin atrezos ni parafernalias, ni siquiera pusieron una lona en el fondo con su logotipo, tal y como hicieron sus predecesores, nos hicieron pasar un grandísimo rato con sus fantásticas canciones.



Salieron a darlo todo desde el primer minuto, arrancando con “Slipstream” de su “Dead Reckoning” (2007) un clásico entre sus clásicos, que conectó con la gente desde el primer momento, para pasar a “Silenced”, uno de los hits de su último disco “Dividing Lines” (2022). La actitud de los músicos en el escenario era motivadora, especialmente por parte de su líder Karl Groom, fundador de la banda allá por 1988, al que vimos disfrutar mucho a la guitarra.
Le siguió “The Man Who Saw Through Time” de su disco “Legend of the Shires” (2017), una balada para elevar el tono emocional aún más. ”Hollow” fue la otra perla que nos dejaron de su gran “Dead Reckoning”, un auténtico temazo que sonó grandioso. Tuvimos el privilegio de escuchar por primera vez en directo “Hall of Echoes” de su último disco y vaya si mereció la pena, el “the future is yours” quedó grabado en nuestras mentes. Entró la pista pregrabada para dar paso a uno de los temas más esperados, “Mission Profile” de su “Subsurface” (2004) un clásico de la banda que fue muy celebrado por el público.




Momento para apaciguar los ánimos, con “Falling Away” de aquel gran “Critical Mass” (2002), muy emotiva y sentida. Con una actuación estelar de Richard West, otra de las almas clave de esta banda a los teclados. En algunos momentos vimos cerca de sus límites a Glynn Morgan a la voz. Glynn Morgan, tuvo una gran noche, es un frontman que cumple, aunque para mi gusto los dos otros cantantes que ha tenido la banda siempre me han parecido mejores, el desaparecido Andrew “Mac” McDermott y el gran Damian Wilson, ahora en las filas de Arena. Con la canción ”Snowblind” se volvió a retomar los aspectos más rockeros, pero siempre remarcando la melodía y los grandes momentos.
Encarando ya el final, ya con las luces haciéndose notar en el escenario, cayeron “King of Nothing” de su último disco y “Small Dark Lines” en un concierto colosal, donde la base rítmica fue perfecta, con Steve Anderson muy en su papel y Johanne James a la batería, que no paro de hacer gestos desde su posición, en una actuación magistral, demostrando una vez más, que hablamos de uno de los baterías más grandes del género. Grandísima actuación de los británicos, que se nos hizo muy corta y que abandonaron el escenario entre vítores, con el público coreando su nombre.
PERSEFONE
Los andorranos fueron los sustitutos de última hora de los americanos The Dear Hunter al cancelar estos su gira europea. Con ello, le daban una pincelada más a los matices death metaleros del festival. Cuando el cielo estaba ya teñido de negro, a eso de las 20:40 abrieron fuego, en lo que se aventuraba en una noche de aquelarre sónico, El arranque se basó en ofrecernos primeramente tres temas de su trabajo “Lingua Ignota:Part I” , así cayeron “Sounds and Vessels”, “One Word” combinando esas voces blancas con los guturales, alcanzando registros muy emotivos, para pasar a “The Equable” con toda su agresividad y contundencia.



El siguiente bloque de cuatro temas lo dedicaron a su emblemático “Aathma” de 2017, al que dieron bastante protagonismo, interpretando “Stillness Is Timeless” con sus antagónicos paisajes y grandes momentos instrumentales, al igual que la progresiva “Prison Skin” con el gran despliegue de guitarras sobre todo en su parte final de Carlos Lozano y Filipe Baldaia. “Cosmic Walkers” y las voces sintetizadas nos embarcaron en la odisea de “Living Waves”.
Toni Mestre con su bajo, dio el pistoletazo de salida a un corte que no podía faltar, su clásico “Kusanagi” de su álbum “Shin´Ken” (2009). El bloque final lo pusieron tres temas de su áibum “Spiritual migration”(2013), atronando con “The Great Reality”, la instrumental “Flying Sea Dragons” que a modo de interludio, conectó con “Mind As Universe” para cerrar con la hora y cinco minutos que duró la actuación.



Daniel R. Flys estuvo dominando los temas en lo vocal, con muy buena actitud y no pasaron desapercibidos Miguel Espinosa quien además de los teclados, apoyó en las voces blancas y Sergi Verdeguer quien puso toda la carne en el asador, a la batería. Gran concierto de los del principado, contundentes, en uno de los mejores conciertos de esta edición.
TESSERACT
Los británicos volvieron al festival con vitola de cabezas de cartel. Recordaba todavía su actuación en la primera edición de este festival, allá por 2014 y lo primero que podemos calibrar, es lo que la banda ha crecido de allí a este tiempo, consolidándose de forma clara, creando unas señas de identidad sonoras, donde el djent y los contrastes se evidencian. Los de Milton Keynes han crecido y eso lo pudimos constatar al cierre de esta jornada.
Tras una intro, arrancaron con “Concealing Fate, Part 1: Acceptance”, en un ambiente futurista, con el escenario inundado de tonos anaranjados, con una tarima central donde Daniel Tompkins a la voz, se subía y bajaba. Se acompañaron también de dos coristas que reforzaron en la voz. Tras el inicio, vieron el momento para acometer “The Grey” donde el djent y la mezcla de voces blancas y agresivas destacaron, todo ello en un ambiente distópico, de Blade Runner. Enlazaron con “Natural Disaster”, irrumpiendo con toda su fuerza y agresividad, cruda y poderosa; y continuando con “Echoes” para terminar con el primer bloque orientado a temas de su último trabajo “War of being” (2023)




La irrupción de “Of Mind-Nocturne” de su álbum “Altered State” (2013), hizo que el público se animara más, coreando su estribillo cada vez que tocaba. A partir de aquí vino un bloque, donde despacharon tres temas seguidos de su álbum “Sonder”(2018), encabezado por “King” donde se hicieron notar más las voces femeninas de las coristas en el estribillo; para continuar con “Smile”, pieza más que interesante, con un Jay Postones estelar, en su batería transparente, situada en el centro al fondo del escenario.”The Arrow” fue la que culminó este bloque.
La cadencia de “Legion” nos hipnotizó a todos con un Daniel Tompkins que estuvo fantástico a la voz durante toda la noche, en lo que fue de nuevo, una vuelta más a su último trabajo. Esto encadenó con una sucesión de grandes temas como la muy sentida ”Tourniquet” de su álbum “Polaris”(2015) que arrancó con un precioso juego de voces, casi a capella, lo que provocó un aura etérea en el ambiente para llegar al climax con “Concealing Fate, Part 2: Deception” en otro de los grandes momentos de la noche; un despliegue total de sus dos guitarristas Alec Kahney y James Monteith, sin olvidarnos de la exhibición de bajo del carismático Amos Willians que como de costumbre tocó descalzo. El set finalizó con “Juno” posiblemente de los temas más comerciales que pudieran tener en su repertorio.



La banda abandonó el escenario, pero no se hicieron de rogar, para atender la demanda del please one more! del respetable. Salieron para interpretar “The Ballad of Dave” y “War of Being”, esta última una elección ideal, para dar carpetazo a lo que fue una gran actuación de una banda que ha sabido ganarse un sitio en la escena prog metalera mundial. En su actuación se percibió la madurez de los años, también los medios, con una puesta en escena sofisticada, buscando también recursos en el espectáculo. Be Prog My Friend fue testigo en 2014 de una banda que en 2025 ha crecido y se han convertido en lo que se esperaba de ellos, un referente con denominación de origen.
Con esto finalizó el primer día del festival, con la sensación de haber vivido una excelente jornada de música y la ilusión de irse a descansar y reponer fuerzas para otra jornada de ensueño al día siguiente, jornada que os contaremos próximamente.
Texto y fotos: Toni Marchante



