Avantasia – 12 de Abril 2025 – Palacio de Vistalegre (Madrid)
El pasado 12 de abril, el Palacio de Vistalegre acogió una nueva visita de Avantasia a Madrid, y aunque la banda ya es una habitual de los escenarios españoles, el recinto presentó una entrada más que notable, confirmando que el proyecto de Tobias Sammet sigue despertando un interés especial entre los fans del metal sinfónico. Con una producción espectacular y un repertorio extenso, la noche dejó momentos memorables y una sensación general de satisfacción entre el público… al menos entre quienes se ubicaron en la parte central de la pista. En los laterales, el sonido fue simplemente desastroso: embarrado, sin definición, y muy lejos de lo que se espera para un espectáculo de esta categoría.
El concierto arrancó con fuerza con “Creepshow”, y desde ese momento quedó claro que el show seguiría la línea de siempre un despliegue visual potente, múltiples vocalistas intercambiando protagonismo, y un Tobias Sammet con su habitual energía. Vocalmente, estuvo por encima de otras ocasiones, y aunque interrumpía la continuidad entre temas con largas introducciones y bromas, su carisma mantenía la atención del público.



Uno de los elementos más interesantes de esta gira es el equilibrio entre la continuidad y la renovación. La base sigue siendo la misma: Sascha Paeth a la guitarra y Miro Rodenberg a los teclados —la dupla de productores más longeva del power metal—, junto a Félix Bohnke en la batería, que firmó una actuación sólida y precisa, como de costumbre. André Neygenfind, al bajo, cubría el rol con solvencia, compañero de Paeth en Sascha Paeth’s Masters of Ceremony. En cambio, ya no estuvo Oliver Hartmann; su lugar lo ocupó Arne Wiegand, colaborador habitual de Avantasia, que aprovechó sus momentos solistas para destacar con personalidad.
El repertorio se apoyó notablemente en *The Scarecrow*, con canciones como “Twisted Mind”, “The Scarecrow” y “Death Is Just a Feeling” como puntos álgidos. Pero también hubo espacio para la presentación de material más reciente, como “Here Be Dragons”. En él y otros temas brillaron las nuevas incorporaciones vocales, como Tommy Karevik (Kamelot), que demostró oficio y conexión con la audiencia, o Kenny Leckremo (H.E.A.T), que se movió con soltura en piezas como “Against the Wind” y “The Wicked Symphony”. Junto a ellos, Herbie Langhans y Adrienne Cowan pasaron del papel de coristas a la de voces principales, y cumplieron con creces: Adrienne fue pura energía en “Reach Out for the Light” y “Avalon”, y Herbie aportó garra en “Devil in the Belfry” y “Let the Storm Descend Upon You”.



El trono con alas de dragón que apareció para “The Toy Master” fue uno de los puntos más teatrales del show. Sammet, en una interpretación claramente inspirada en Alice Cooper (quien canta en la versión de estudio), recreó una pequeña puesta en escena que fue aplaudida tanto por su entrega como por el impacto visual. La producción en general estuvo a gran nivel, con columnas de fuego, luces y pantallas que reforzaron el carácter épico del concierto.
A nivel vocal, el papel de Ronnie Atkins y Eric Martin sigue siendo clave en la estructura del show. Aportan veteranía, presencia y un sonido reconocible que equilibra la frescura de los nuevos fichajes. Chiara Tricarico también tuvo su momento destacado en “Farewell”, aportando un toque melódico muy bien recibido.



Uno de los momentos más intensos llegó con “Twisted Mind”, donde la audiencia se volcó en el ya clásico “lolololo”, coreado con tal entusiasmo que por momentos eclipsó a la propia banda. Y ya en la recta final, “Lucifer”, con Tobias solo al piano y el fuego “saliendo” del instrumento, fue un interludio emocionante que precedió al cierre con “Lost in Space” y un apoteósico “Sign of the Cross / The Seven Angels” con todos los vocalistas sobre el escenario.
Este nuevo tour también marca un cambio importante para Avantasia en lo discográfico: tras toda una vida con Nuclear Blast, la banda inicia una nueva etapa con Napalm Records. A juzgar por lo visto en Madrid, esta transición no ha afectado la ambición artística ni la calidad del directo. Al contrario, el grupo se mostró en buena forma, dispuesto a seguir explorando su universo fantástico con nuevos rostros, nuevos temas y el mismo espíritu grandilocuente que lo ha convertido en una referencia del género.



Una noche intensa, con momentos brillantes y una ejecución casi impecable, empañada solo por unos problemas de sonido que, aunque localizados, no pasaron desapercibidos. Pese a ello, Avantasia volvió a dejar claro que su propuesta sigue siendo única.
Texto: David Aresté
Fotos: Susana Manzanares



