Myrath + Roses of Thieves – 21 de Octubre de 2026 – Sala Revi Live (Madrid)
La sala Revi Live de Madrid acogió el pasado 21 de octubre una nueva visita de Myrath a nuestro país, esta vez acompañados por Roses of Thieves, formación húngara que debutaba en España. La cita tenía un atractivo especial, por un lado, el regreso de Myrath después de ocho años sin actuar en salas y por otro, la oportunidad de descubrir a una banda que combina folk metal y power metal con una personalidad propia. Con su nuevo trabajo Wilderness of Mirrors como principal protagonista de la noche, la velada prometía un viaje musical entre melodías orientales, pasajes cinematográficos y ritmos festivos. Y ambas formaciones, cada una desde su particular universo sonoro, encontraron la manera de dejar su huella.
Roses of Thieves fueron los encargados de abrir la noche, en una circunstancia que jugó a su favor, ya que, al no haber más grupos invitados, pudimos disfrutar de una actuación que se acercó bastante a lo que sería un set completo de la formación presentando su segundo disco “Demons Ascend” que salió el año pasado. La banda húngara presentó una propuesta tan curiosa como interesante, en la que el folk metal se mezcla con el metal y numerosos pasajes que invitaban al baile. Nos queda la duda de si algunas de esas melodías proceden de adaptaciones del folclore húngaro, pero lo cierto es que aportaron un carácter especial a su música. Entre los momentos más llamativos estuvo su simpática versión de «Boys (Summertime Love)», el clásico popularizado por Sabrina, que ellos llevaron a su terreno con una buena dosis de desparpajo.
Ivett Dudás fue uno de los principales atractivos del concierto. Lejos de la voz lírica que es más frecuente encontrar en otras formaciones de este estilo, la vocalista ofreció unos registros limpios, impecables y con un control total de la voz que encaja perfectamente con este tipo de propuestas. En temas como «Hymn of Hell» pudimos apreciar su capacidad para desenvolverse con solvencia, incluyendo growls que no tenía la canción como una muestra más de su dominio vocal. Su buen papel como frontwoman nos dejó una muy buena impresión y nos guardaba una sorpresa que, sin saberlo, nos haría verla más tarde desde otra perspectiva…
La interacción entre los miembros de Roses of Thieves fue de menos a más, ganando complicidad a medida que avanzaba el repertorio. En lo instrumental, quizá el bajo volumen del acordeón restó algo de potencia al conjunto, dejándonos la duda de si una guitarra más podría haber aportado mayor cuerpo en determinados momentos.
Su primera visita a España sirvió, en definitiva, para descubrir una formación con gran personalidad, con mucho potencial para seguir creciendo en directo y con suficientes argumentos para despertar la curiosidad por sus dos discos publicados. Su combinación de estilos y esos momentos en los que la música invitaba a moverse demostraron que hay algo muy interesante detrás de Roses of Thieves. Después de esta primera presentación en la Revi Live, esperamos que no tarden demasiado en volver a nuestro país.
Tras ellos, llegaba el turno de Myrath, una banda cuya trayectoria ha ido construyendo un universo propio a partir del metal progresivo y las influencias musicales tradicionales orientales. La expectación era enorme y la sala estaba prácticamente llena. Habían pasado ocho años desde su última actuación en sala en España y, desde entonces, sus visitas se habían limitado a festivales. La Revi Live se presentaba como el escenario ideal para reencontrarnos con esa dimensión más cercana e inmersiva de su música, en un concierto centrado en su último trabajo, Wilderness of Mirrors, del que interpretaron prácticamente todos sus temas, acompañado por algunas de las canciones más destacadas de su discografía. Nos sorprendió, eso sí, que no hubiera ninguna canción de Karma, un disco que, en nuestra opinión, tiene algún tema que de sobra habría encontrado su espacio en una noche tan especial.
La actuación estuvo marcada por la ausencia de Kevin Codfert a los teclados, que no pudo estar presente por problemas de salud, tal como explicó durante el concierto Zaher Zorgati, el vocalista. Así, los tunecinos afrontaron la noche como cuarteto, una circunstancia que, lejos de desmerecer el resultado, demostró la solidez de una formación capaz de defender su propuesta sin uno de sus elementos habituales. Tampoco estuvo presente la bailarina que en otras ocasiones ha acompañado al grupo, aunque su participación parece más habitual en festivales, como pudimos comprobar en su visita al Granito Rock.
El sonido fue poderoso y envolvente, con una dimensión cinematográfica que permitió disfrutar de los matices de las composiciones incluso con los teclados grabados. Malek Ben Arbia volvió a demostrar su precisión y técnica a la guitarra, con un sonido extraordinario, mientras que Morgan Berthet, ataviado tras la batería con una máscara inspirada en el imaginario visual de las últimas fotografías promocionales del nuevo disco, aportó un plus escénico durante todo el concierto. Anis Jouini, por su parte, dio músculo con su bajo a una contundente base rítmica.
Zaher fue el gran protagonista de la noche. Su voz brillaba tanto como su atuendo, confirmando que estamos ante un cantante extraordinario; diría que fue una de las mejores veces que hemos podido verlos. Es capaz de combinar potencia, sensibilidad y una interpretación cargada de matices. Se le vio emocionado, muy pendiente de la situación de su compañero ausente Kevin y completamente entregado en cada canción. Además, fue contextualizando algunos temas antes de interpretarlos y se dirigió al público varias veces en castellano, un detalle que contribuyó a estrechar la distancia con los asistentes.
«The Funeral» abrió la noche, seguida de «Born to Survive», justo antes de que «Dance» desatara uno de los primeros grandes momentos, con buena parte de la sala cantando un estribillo que se convirtió en una celebración colectiva. También hubo espacio para la emoción con «The Clown», una canción especialmente significativa para Zaher, y para recuperar el material más antiguo con «Tales of the Sands» (ya cumple 15 años), recibida con entusiasmo por los fans más fieles, que llevan años siguiendo la evolución de la banda.
Uno de los momentos más especiales llegó con «Until the End», para la que contaron con Ivett Dudás, que volvía al escenario. Esa era la sorpresa que nos guardaba. La canción cuenta originalmente en el disco con la sueca Elyze Ryd, vocalista de Amaranthe, pero Myrath optó por una solución mucho más práctica que recurrir a una pista grabada: invitar a Ivett, que salió encantada al escenario y realizó un gran papel, tanto vocal como escénicamente. Su intervención encajó a la perfección y permitió disfrutar del tema de una forma más directa y natural, demostrando que una colaboración en vivo puede aportar mucho más que una reproducción grabada de estudio. Es una decisión que les honra y que consolidó la presencia de Roses of Thieves en una noche que terminó conectando a ambas formaciones.
«Through the Seasons» y «Merciless Times» mantuvieron el pulso antes de que «Still the Dawn Will Come» y «Edge of the Night» elevaran la intensidad hasta situarse entre los momentos más álgidos del concierto.
La recta final de la primera parte fue una auténtica fiesta con «No Holding Back» y «Breathing Near the Roar», aunque todavía quedaban dos momentos fundamentales. Tras el descanso, «Les Enfants du soleil» se convirtió en uno de los pasajes más emotivos de la noche. Zaher comenzó la introducción bajando a cantar desde el público, acercando todavía más a banda y asistentes, antes de que el solo de Malek, uno de los mejores de la noche, nos dejara completamente sobrecogidos. Fue una interpretación de diez, de esas que justifican por sí solas la experiencia de ver a una banda de este calibre en una sala.
Para cerrar, cómo no, «Believer», tema insignia de Myrath, que, como no podía ser de otra manera, resultó la elección perfecta. Difícilmente podrían haber encontrado un final mejor.
Hay que decir que se quedaron fuera dos temas del set previsto, posiblemente por el protagonismo que tenían en ellos los teclados de Kevin, y escuchar una parte tan importante de la composición sin tener al músico presente habría resultado algo artificial. Aun así, fue una actuación sobresaliente, en la que Myrath supo adaptar su propuesta a las circunstancias sin perder identidad ni fuerza. La banda ofreció aproximadamente una hora y cuarto de música, un tiempo que puede saber a poco, pero su intensidad hizo que termináramos satisfechos y con la sensación de haber presenciado un muy buen concierto. La expectación acumulada durante estos ocho años se notó en todos los aspectos, desde la respuesta del público hasta la emoción y la entrega que transmitía Zaher desde el escenario.
La noche dejó dos experiencias distintas y complementarias: la frescura de Roses of Thieves, que aprovecharon su primera visita para darse a conocer ante el público español, y la madurez de unos Myrath capaces de transformar la sala en un escenario cinematográfico incluso con una formación reducida. Porque ver a los tunecinos en una sala es otra cosa: más cercanos, más potentes, más intensos y capaces de envolvernos en ese viaje por su particular desierto musical. Ahora solo queda pedirles una cosa… que no tengamos que esperar otros ocho años para volver a verlos por nuestras salas.
Texto: Susana Manzanares
Fotos: David Aresté
