Robert Rodrigo – 12 de Septiembre 2026 – Sala Rockville (Madrid)

El pasado 12 de septiembre, la sala Rockville de Madrid recibió a Robert Rodrigo, que llegaba con Shake That Hard Way bajo el brazo y dispuesto a presentar sobre el escenario un repertorio tan guitarrero como abierto a diferentes influencias. Con una buena entrada y un público que respondió con calidez y entusiasmo durante toda la noche, el concierto arrancó con “Anita’s Boogie” y “Take Me Hard”, single de su último EP, para continuar con “Grandma”, una gran balada, “An Eye For An Eye”, “Me Vs Me” y “Fury Of The Universe”. El recuerdo a su amigo Julen llegó con “Remembering Julen”, antes de cerrar este primer bloque con “Blue”.

Tras el primer cambio de instrumento, “Heart Of Fire” devolvió inmediatamente el protagonismo a las seis cuerdas. El sonido fue excelente durante todo el concierto y las Ibanez maridaron especialmente bien con la propuesta de Rodrigo, que además sorprendió por la sencillez de su equipo: ninguna pedalera de efectos ni una colección de aparatos entre sus pies, únicamente un afinador. Con las manos como principal herramienta, Robert fue capaz de extraer todo lo necesario de su instrumento. “Murders Of Souls”, el tema más técnico de la noche, volvió a poner de manifiesto su dominio del mástil antes de afrontar “Rainbow Road”, “Shake” e “I’m Writing You From Paradise”.

robert-rodrigo-madrid-rockville-5 Robert Rodrigo en Madrid: cuando la técnica no es el destinorobert-rodrigo-madrid-rockville-6 Robert Rodrigo en Madrid: cuando la técnica no es el destinorobert-rodrigo-madrid-rockville-7 Robert Rodrigo en Madrid: cuando la técnica no es el destino

Si hubo que señalar un momento especialmente destacado, “Primitive” estaría sin duda entre los candidatos, probablemente incluso como el mejor tema de la noche. A partir de ahí llegaron “My Unusual Woman”, con ese particular aroma pseudo sureño, y “Glow”, versión de Kylie Minogue que volvió a demostrar la amplitud de miras del guitarrista. “Heaven” y el animado “Summer Groove” continuaron dibujando un concierto que, tal y como nos había adelantado Robert en nuestra entrevista, no pretende quedarse encerrado en una única casilla estilística. Hay técnica, velocidad y precisión, pero también ganas de explorar y de llevar las canciones por terrenos diferentes.

Y todo ello funciona especialmente bien gracias al trío que acompaña a Rodrigo. Miguel Manjón al bajo y Ander Pena a la batería forman una base fantástica, perfectamente complementada, sobre la que Robert puede desarrollar sus ideas con libertad. No estamos ante un guitarrista que se limite a permanecer clavado en su sitio lanzando riffs con precisión de escuadra y cartabón mientras corre por el mástil. Rodrigo se mueve, interactúa con Miguel, busca al público y entiende que una demostración técnica también puede tener comunicación y espectáculo. Esa conexión entre los tres músicos fue una de las claves para que el concierto mantuviera su carácter dinámico y cercano.

robert-rodrigo-madrid-rockville-2 Robert Rodrigo en Madrid: cuando la técnica no es el destinorobert-rodrigo-madrid-rockville-3 Robert Rodrigo en Madrid: cuando la técnica no es el destinorobert-rodrigo-madrid-rockville-4 Robert Rodrigo en Madrid: cuando la técnica no es el destino

Quizá el único pero que se le pueda poner al repertorio sea su distribución. La primera hora resultó demasiado directa, mientras que la segunda mitad permitió respirar algo más y jugar con diferentes ambientes. Intercalar canciones de ambos bloques probablemente habría conseguido mantener el nivel de intensidad constantemente arriba. En cualquier caso, el público respondió con entusiasmo tanto a los momentos más contundentes como a los más abiertos y melódicos, acompañando a una banda que transmitió en todo momento buen rollo y una evidente complicidad sobre el escenario. Tras la presentación de la banda llegaron “In A Dream” y “The Way”, preparando el terreno para un bis que tenía prácticamente escrito su nombre.

Porque “Rock Till Dawn” resultó ser el cierre perfecto. Después de un concierto construido alrededor de la guitarra, no podía haber despedida mucho más apropiada. Robert Rodrigo demostró un gran nivel técnico, pero también algo quizá más importante: que no parece dispuesto a quedarse anclado en una única forma de entender la guitarra. Su propuesta es enérgica, cercana y guitarrera, pero también lo suficientemente abierta como para poder crecer y encontrar su espacio en diferentes escenarios y formatos dentro del circuito de conciertos español.

robert-rodrigo-madrid-rockville-8 Robert Rodrigo en Madrid: cuando la técnica no es el destinorobert-rodrigo-madrid-rockville-10 Robert Rodrigo en Madrid: cuando la técnica no es el destinorobert-rodrigo-madrid-rockville-9 Robert Rodrigo en Madrid: cuando la técnica no es el destino

Robert Rodrigo y su banda continúan llevando su música por los escenarios españoles, y después de lo visto en Rockville solo podemos recomendar acercarse a verlos. Hay técnica, hay canciones, hay interacción y, sobre todo, hay un guitarrista que todavía tiene ganas de explorar y descubrir nuevos caminos. La Rockville ofreció una buena entrada para recibir a un músico que merece mucho más, y noches como esta demuestran que talento para llenar escenarios de riffs, melodía y energía no le falta. Ahora solo queda esperar que esta sea una parada más en un camino cada vez más largo. Ojalá sea así.

Texto y Fotos: David Aresté