Sylvain Sylvain and the Trash Cowboys + The Golden Grahams 13 de Abril’16 – Sala Changó (Madrid)

Nos veíamos de nuevo ante otra de esas cada vez más frecuentes noches de rock veterano y de muchos quilates VS el deporte rey, que colocaba una vez más en un auténtico dilema a los seguidores de ambos mundos en una noche cualquiera de Abril que bien podría repetirse varias veces cada mes. Hagan sus quinielas…
Texto y Fotos: Susana Manzanares.

Esa noche eran tres bandas a lucirse sobre las tablas de la sala Changó, que en muy poco tiempo ya se ha consolidado como una más de nuestro circuito rockero habitual, buena noticia  pero triste consecuencia de los desafortunados y recientes cierres de varias salas de la capital.

De las tres, las dos primeras bandas fueron las que pagaron el pato del destino mientras en el bar de enfrente se congregaba todo ese público que en otras circunstancias se hubieran encontrado en el lado opuesto de la calle. Pero ya se sabe, el fútbol manda y mientras haya un partido de ese calibre, no queda otra que resignarse mientras uno espera que poco a poco se vayan rellenando esos huecos a nuestro alrededor en una sala medio vacía y aún sin caldear, eso vendría después.

Desempolvando a los New York Dolls…Desempolvando a los New York Dolls…Desempolvando a los New York Dolls…

Los inconvenientes de un miércoles en Madrid a la hora punta de la tarde -conste que no el fútbol aunque algo influiría en el tráfico de la capital, segurísimo-  nos forzó a la impuntualidad y a no llegar a tiempo para ver a Neon Delta, pues la banda madrileña fueron los primeros en ponerse bajo los focos y ya van dos veces que se nos escapan. La primera el pasado mes de octubre en la ya en el recuerdo sala We Rock cuando por problemas de salud se vieron obligados a cancelar su actuación esa noche abriendo para los valencianos Jolly Joker. A la tercera ya se sabe el dicho… llueve o truene, pero no se nos escapan.

De esta forma nuestra noche empezó con una banda que ya va siendo menos desconocida, The Golden Grahams ya se pasearon por el escenario de la Joy Eslava hace pocos meses abriendo para Michael Schenker dejando su particular tarjeta de visita en forma de loco y frenético rock&roll con buenas dosis de espectáculo, presencia escénica a raudales y algo -o mucho- de extravagancia de la buena.

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Puede que fuera el entorno o las circunstancias pero al principio su actuación me resultó como menos lucida que aquel día en la Joy en el que los vi esplendorosos, ni yo ni nadie se esperaba el ciclón que supuso esta gente en cuanto se subió a las tablas.
En cualquier caso, esto es tan sólo una insignificante apreciación personal que no tiene más relevancia, y al poco de empezar ya se disipó todo porque The Golden Grahams son un derroche de energía, me parecen unos auténticos monstruos sobre el escenario, con temas pegadizos, actitud sobrada y tablas suficientes como para ser la banda ideal para caldear cualquier ambiente y ya si me apuras, coronarse como los triunfadores de la noche sin desmerecer a nadie. ¿Fútbol? ¿Qué fútbol?… al finalizar su actuación la sala ya había fundido el hielo inicial y estaba lista y más que dispuesta para recibir a los de NY.

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Una noche de partido no es en verdad la noche más apropiada para que luciera sus galas en la capital el fundador de una de las bandas más representativas que surgieron en la escena neoyorquina en la década de los setenta, pero si cabe me sabe aún peor la aparentemente escasa repercusión que ha tenido el paso por nuestro país de Sylvain Sylvain, una banda formada por Mr. Sylvain acompañado de Sami Yaffa, Stevie Klasson y Chris Musto, cuatro músicos que por separado cuentan con un currículum que ya quisieran para sí los miembros de muchas ‘llenaestadios’.

Tengo la amarga sensación de que Sylvain Sylvain han pasado, como se suele decir, sin pena ni gloria por nuestro país y eso no me gusta, no me gusta nada… Ya se repiten demasiadas veces las ocasiones en las que gana la devoción desmedida casi irracional a grandes bandas, clásicos indispensables en nuestras estanterías de acuerdo, pero endiosadas a más no poder hasta el punto de hacernos gastar cantidades indecentes de dinero en una entrada ‘histórica’, como así se califica el concierto al que dicha entrada te abre la puerta.

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Todo eso está muy bien, un respeto a los grandes pero ¿nos acordamos también de esa banda que por un lejano entonces influyó en éstas del estadio sentando las bases de lo que son ahora? Pequeños trocitos de New York Dolls, Hanoi Rocks o Diamond Dogs también se merecen un respeto no? No le echemos toda la culpa a la Champions hombre, que también nos da alegrías, que si esa noche no hubiera habido partido…. pues el gallo tampoco hubiera cantado mucho más, creo yo.

La Changó y menos de un centenar de almas fueron los únicos testigos esa noche de uno de los conciertos más auténticos y divertidos de la temporada que ya llega a su fin antes de meternos de lleno en festivaleos. El carismático guitarrista de New York Dolls no escatimó en chascarrillos y charlas bien hiladas, envolviendo en su perorata tanto a sus cowboys como al público. No soy yo muy de charlas pero he de reconocer que, a pesar de que para mi gusto  Stevie Klasson se pasara toda la noche repitiendo demasiado ‘We are Sylvain, Sylvain, Sylvain, Sylvain, Sylvain, Sylvain, Sylvain, Sylvain, Sylvain, Sylvain,… ‘, Mr. Sylvain también tuvo su gracia, así que se lo perdono porque se lo curró sobre el escenario desde el minuto uno en que apareció en él enfundado en su original indumentaria de cuero y una inseparable gorra que no se quitó en toda la noche.

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Ya desde la inicial ‘The Cops Are Coming’, fue fácil para el público dejarse llevar por los emblemáticos temas de las ‘muñecas’, el principal reclamo para la mayoría de los asistentes esa noche. Es una sensación muy difícil de explicar el hecho de escuchar temas en directo que vieron la luz cuando muchos de nosotros aun no habíamos salido de la cuna siquiera, algunos ni nacido, y mejor aún comprobar que sus intérpretes aun los defienden en tan buena forma como lo hacían entonces.

Pero hubo más, la noche dio más de sí desde el momentazo con ‘Personality Crisis’ -inmortalizada para la ocasión en el primer capítulo de la serie Vinyl- y que removió los cimientos de la sala alternando temas de NYD con sus temas en solitario como ‘Teenage News’, versiones como la sempiterna ‘I Love To Boogie’ de T. REX o un alargado ‘Femme Fatale’ de Velvet Underground  por decir sólo algunas. Una auténtica noche de rock’n’roll glamuroso y macarra de inagotable buen humor, de traer a través de los sonidos historias pasadas y a la vez de inventar otras nuevas, porque la historia se sigue escribiendo sea desde el escenario o desde abajo, la escribimos todos cada día.

Texto y Fotos: Susana Manzanares.

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