Alice Cooper + Black Stone Cherry – 7 de Septiembre de 2019 – Palacio Vistalegre (Madrid)

Se acabó el verano, parte de los festivales, vuelta a la rutina, y la primera gira de recintos en España es la de Alice Cooper, ahí es nada.

Texto: David Aresté
Fotos: Susana Manzanares

Alicia y los suyos vienen acompañados de los alumnos aventajados de clase, los americanos también Black Stone Cherry, que ya nos dejaron claro su potencial en su propia gira presentando su último “Family Tree”. Una banda que se acerca a la veintena con varios discos de estudio que confirman con un claro estilo sureño mezclado con retazos mainstreams, provocando reacciones de extremos. No recordamos una espera tan larga para el inicio de un concierto, siendo Vistalegre más pequeño y sin tantos accesos que el Wizink Center, pero tuvimos que pasar casi las dos horas para que comenzasen los de Kentucky su repertorio ante el público madrileño. Tuvieron poco tiempo ya que no les dio ni para una hora de repertorio, pero ahí estaban temas de ese último disco la inicial “Burnin’” o “Family tree” con la que acabaron mezclados con otros como “Blind Man”, “In my blood”, “White Trash Millionaire” o “Blame it on the boom boom”. El salvajismo de John Fred a la batería provoca que sus compañeros le sigan y se desboquen en gran parte del show, con riffs densos y rápidos dentro del estilo bluesy que mueve el grupo. Chris Robertson y su sombrero blanco junto a Ben Wells son los artífices del trabajo de cuerdas para apoyar a esa voz característica que tiene Robertson.

   

Banda más que interesante que no dio todo lo que esperamos de ella pero el tiempo en estos casos es el que toca y no da para más. Se agradece que no se haya cogido a un grupo que sirva de hilo musical mientras que la gente entra al recinto y espera al grupo principal hablando y bebiendo. Si hay alguien que haya hecho eso se ha perdido uno de los grupos más interesantes (si no lo es ya) de la escena blues de hoy en día. En un mes sacan el segundo volumen de su “Black to blues”, esperemos tener noticias de ellos muy pronto.

Dos años han pasado de su actuación en el Rock Fest BCN donde arrebataron el protagonismo a Deep Purple el grupo principal de la noche, haciendo un show mucho mejor que los de Gillian y compañía. Esta vez Alice Cooper y los suyos han dejado atrás su último “Paranormal” y rescatan multitud de clásicos para disfrute de los nostálgicos que aún no han podido ver a la banda, esta vez Madrid también ha tenido la oportunidad de ver al mítico showman además de otra fecha en Barcelona.Había que hacer el cambio de escenario e invocar el mundo de Alicia, así que al acabar los primeros subieron una cantidad ingente de personas para preparar todo. Se llevaron con una velocidad pasmosa todo el equipo de los cherry y nos pusieron un telón con los ojos de Alice en la pared de un castillo mientras esperábamos. Cinco minutos antes de la hora marcada comenzó a sonar “Years ago”, una de las intros del “Welcome to my nightmare” seguida de la intro con el mismo nombre y que da título a un disco que iba a tener un papel importante en la noche. Bajó el telón y nos descubrió parte de un castillo, con almenas y una torre donde se posicionó toda la banda, el castillo de las pesadillas de Alice Cooper.

   

Nos comentaba la propia Nita Strauss en el clinic que realizó el día anterior en Madrid que íbamos a disfrutar de un set de los 80, muy diferente a lo que vimos en el Rock Fest y con un gran disfrute para los amantes de la guitarra. Ya habíamos visto los setlist de inicio de gira europea y si que a excepción de un tema del “Hey Stoopid” y otro de su último “Paranormal” el resto de repertorio si que fue de su primera época de 70’s y 80’s, con algunos temas bastante desconocidos pero igual de efectivos y con calidad interpretados por la genial banda que lleva en directo. En resumidas cuentas, como Alice Cooper a estas alturas puede hacer lo que quiera y más aún con los 71 años que tiene, puede desempolvar temas más allá del “Poison” o del “Feed My Frankenstein” para marcarse un “Raped and Freezin’” , tocar la armónica en “Fallen in Love” o dirigir a su banda en el genial trabajo de guitarras en “My stars”.

Dando una visión general de la noche, podríamos decir que en la primera parte Alice y los suyos nos dieron todo lo que queríamos oír en los primeros temas… como el comentado “Feed My Frankenstein” (apareciendo el citado a ver si tenían algo para él), “No More Mr. Nice Guy” o “Bed of Nails” en los que el público cantó de la primera a la última nota. Comenzaron las exquisiteces con “Raped and Freezin’” y su final de bossa con Alice marcándose un baile y seguir con “Fallen in Love” o “Muscle of Love” también más desconocidas por el público. Remontó el vuelo con “Billion Dollar Babies” y la archiconocida “Poison” que cantó todo el recinto al que le siguió el ya clásico solo de guitarra de Strauss para demostrar su valía.

  

Parte del show como decíamos más “previsible” con todos los hits uno detrás de otro, pero el castillo tenía que dar más miedo y teatralidad, así que con “Roses on White Lace” ya le pusieron remedio o la intensa como hemos dicho “My Stars”. Alice Cooper salió a descansar (y a prepararse) y la banda se marcó Devil’s Food y Black Widow Jam sin bajar de intensidad, luciéndose todo el mundo con su instrumento y con un solo de batería de Glen Sobel en la segunda. Descanso que sirvió para asestarnos el golpe de gracia de la noche, porque todo lo que pasó entre “Steven”, “Dead Babies” y “I Love the Dead” nos dejó sin aliento. Quizá fuese el momento más Alice Cooper de la noche, más shock rock… Por un lado la música interpretada magistralmente por todos, Alice interpretando su registro más desquiciado y enfermizo (llevaba además una camisa de fuerza), un fantástico juego de luces, la enfermera con el niño pequeño, Alice intentándolo descuartizar coronándolo todo con el número de la guillotina… Le siguió otro hinchable gigante de niño pequeño con la banda tocando y cantando ya que Alice, tenía problemas con su cabeza…. Realmente espectacular.

Volvió Alice con chaqueta roja y su chistera para anunciar su “Escape” y volver a invocar su “Teenage Frankenstein” antes de los bises volviendo a aparecer su “creación” en el escenario. Encaramos el final con la rockera “Under My Wheels” y la mítica “School’s Out” que enlazaron con parte de “Another brick in the wall” para presentar a la banda y acabar, entre confetti, burbujas, globos y serpentinas. Una hora y media que según para que bandas podría ser un set corto, pero no para Alice Cooper y todo lo que eso conlleva, ya tendríamos que dar gracias.

   

Es un total acierto que lleve a Ryan Roxie, Nita Strauss y Tommy Henriksen como guitarras en directo, ya que ensalzan y dan un cuerpo a las canciones de otro nivel. Glen Sobel y Chuck Garric les complementan como la base rítmica perfecta y una máquina más que engrasada para Alice siga inmortal y atemporal y siga activo, teatral, intenso y cualquier cosa genial que se nos ocurra. Por poner un pero, no hubiesen estado de más un par de pantallas a los laterales para apreciar todos los detalles que estaban pasando en el show.

Uno de los conciertos del año sin duda en el que Mr.Cooper nos dejó en Vistalegre, esperamos que vuelva pronto ya sea en una como esta o tocando de forma íntegra alguno de sus primeros discos trayendo consigo toda su escenografía, por pedir que no quede.

Texto: David Aresté
Fotos: Susana Manzanares