FM + Tygers of Pan Tang – 9 de abril de 2026 – Sala Wolf (Barcelona)
Aunque, por reiteración, ya casi parece que Steve Overland y sus FM sean nuestros primos de Inglaterra que nos vienen a visitar una vez al año, la verdad es que siempre apetece ver a una banda de este calibre. Cada vez quedan menos como ellos, y llegará un día en que ni siquiera FM existirán, así que se siente casi como un deber ir a fichar para disfrutar, una vez más, de estos colosos del hard melódico/AOR con más clase que uno se puede echar a la cara.
Como pasó anteriormente con DARE, esta vez FM no venían solos; les acompañaban Tygers of Pan Tang, un nombre clásico de la NWOBHM de los 80 que se encargarían de abrir fuego. Por estilos no cuadraban demasiado, pero, al ser de la misma quinta, formaban un buen pack nostálgico. Pero que nadie se equivoque: TOPT siguen sonando engrasadísimos. En un set de una hora se encargaron de desgranar temas de toda su discografía como «Love Don’t Stay», «Keeping Me Alive» o «Only the Brave». Incluso hubo tiempo para presentar nuevo material de 2026 con un tema llamado «Electrified».


Robb Weir sigue a la cabeza de la formación actual, respaldado por un Jack Meille muy fino a la voz e incorporando a una cara nueva, John Fottit, a la segunda guitarra. Con un sonido potente que envolvía la Wolf, los tigres resolvieron muy bien su set limitado con «Love Potion Number 9» y «Hellbound», dejando la sala calentita para Overland y los suyos.
Y qué decir de FM. Son unos primeras espadas del hard melódico de los 80, aquel que nos enamoró a los fans del género. La media de edad de la sala nos delataba a casi todos (la alopecia galopante, también), pero es que, cuando has mamado estos sonidos desde la juventud, es imposible no querer ir a disfrutarlos una vez más. En esta ocasión coincidía que la banda está celebrando el 40.º aniversario (dolor) de «Indiscreet» (1986), su disco de debut y artefacto fundamental del estilo. Aun así, a la banda le gusta abrir el set con un par de temas más recientes como «Digging Up the Dirt» y «Killed by Love» para ponerse (y ponernos) a tono.



Y es que tengo que reconocer que, en sus primeros compases, el concierto me pareció algo… atascado. La banda no acababa de fluir. Todo sonaba en su sitio, pero me faltaba la magia. Justo antes del tercer tema, Overland, elegante y simpático como siempre, nos dijo que se disponían a tocarnos el disco de debut de cabo a rabo y, cuando atacaron con «That Girl», seguramente el tema más popular de la banda, el tono de la noche empezó a cambiar. Personalmente, opino que este tema, en directo, baja muchos enteros respecto a su versión de estudio. No obstante, es un tema muy querido por el respetable y, en cuanto lo empalman con títulos como «Other Side of Midnight» y «Love Lies Dying», es imposible no empezar a sonreír.
Esta formación de FM no ha cambiado desde 2009 y se nota. Vaya si se nota. Overland siempre está al mando, añadiendo color con su guitarra y, por supuesto, con su maravillosa voz, que sigue en una forma antinatural para la edad que tiene el señor. Jim Kirkpatrick, «el nuevo», ya es uno más, y el resto de la banda suena como un tiro: todo en su sitio, todo donde toca. Los coros, los solos, los guiños… El show de FM es un show muy sobrio que deja que hablen las canciones, y estas toman el protagonismo absoluto. Y cómo no va a ser así con temarrales como «Frozen Heart». Mi tema favorito del disco es «I Belong to the Night», para mí uno de los cinco mejores temas AOR de todos los tiempos, y esta noche vuelve a sonar espectacular.



En un concierto que fue de menos a más, clarísimamente, la banda atacó después con cinco temazos de su segundo disco, «Tough It Out» (1989), otra joya: el tema título, «Bad Luck», «Does It Feel Like Love», «Someday» y «Let Love Be the Leader». Cinco canciones como cinco soles que, a estas alturas del bolo, sonaron a gloria bendita. La banda ya estaba a tope, el público respondía y la noche volvía a ser para recordar. Todavía quedó tiempo para un bis con «Turn This Car Around», para mi gusto uno de sus mejores temas en los años recientes, aunque me dio la sensación de que había algo de bajonazo viniendo de la chicha buena de los 80… como es natural.
En definitiva, una cruz más en la lista de veces que hemos visto a FM; unos auténticos pros de esto que nunca defraudan. Cierto es que se podría decir que casi siempre ves el mismo show (joder, si hasta diría que Overland siempre lleva la misma camisa), pero también lo es que siempre se disfruta de la misma manera. Y esperemos que así sea por muchos años más.



Texto y fotos: Edko Fuzz



