Fin de semana importante el que tenían por delante Hamlet con dos conciertos en la capital recordando dos discos que marcaron la trayectoria de Hamlet. Un fin de semana en el que triunfaron y en el que agrandaron más si cabe el nombre del grupo.
Texto y Fotos: Alfonso Dávila

 

Hamlet son sin lugar a dudas la gran banda de metal que ha dado nuestro país, con más de 20 años de vida, Hamlet nos dieron cita en la madrileña sala Rock Kitchen en un fin de semana muy especial, en el que el viernes cerrarían la gira Insomnio Tour, aunque al final se han añadido más fechas, y el sábado recordarían aquel grandísimo álbum que grabaron hace unos años llamado "Syberia" y por el que además recogerían un disco de oro que se han ganado a pulso. Y por si eso fuese poco aliciente, el concierto del viernes sería grabado para ser editado en DVD junto al que ya grabaron en la Joy Slava el pasado año.

Cuando el pasado viernes llegué a la puerta de la sala me encontré con una escasa cola de gente esperando para entrar, lo que me hizo pensar que la sala no se iba a llenar y que la gente se habría decidido por los otros conciertos que había en Madrid esa mismo noche, que no eran pocos precismete, pero para alegría de todos, minutos antes del inicio de la actuación la sala estaba a rebosar del grandísimo público que sigue a los madrileños y que se deja el alma en cada canción y que no paró de animar y de saltar durante las dos horas que duró el concierto. Hamlet lo tenía todo a su favor para triunfar esa noche, y como suele ser normal en ellos, hicieron un conciertazo cargado de adrenalina que no dejó a nadie insatisfecho.

A las 21:30 la se apagaron las luces de la Rock Kitchen y cortaron el "Highway to Hell" de AC/DC que estaba sonando por los altavoces, para dar comienzo al concierto. En pocos conciertos he podido sentir tanta expectación como en este, y nada más soltar el primer puteo, la sala se convirtió en un pogo, por desgracia de los fotógafos que nos las tuvimos que apañar para poder sacar alguna que otra foto. Arrancaron con "Torturavision" y "Tu medicina", con el grupo desmelenado desde el primer segundo y con un Molly que no dudó en saltar, gritar y lanzarse al público durante todo el concierto. Siguieron con "Dementes cobardes", "Quien cree que Raquel se suicidó" y "1998", estas dos últimas recuperadas en esta gira para alegría de todos.

Con Luis Tárraga subido en la tarima central del escenario introdujo el que es sin duda el himno de "Insomnio", "Antes y después", con la que pusieron la Rock Kitchen a dar botes. Seguían caldeando el ambiente con "Muérdesela", en la que Alberto no dudó en lanzarse sobre el público, y "Donde duermo hoy". "Mal" fue seguida por "Tan simple como decir no" a la que siguió "La cabra" en la que se vivió uno de los grnades momentos del concierto, con un wall of death organizado por Luis. El final de la primera parte del concierto lo pusieron con la cañera "Odio". Primera gran parte del concierto en donde los fans pudieron disfrutar de esos temas que hace años no escuchaban en directo de ese gran disco que es "Insomnio".

La segunda parte del concierto iba a estar centrada en su disco "Infierno", o mejor dicho, en las canciones más cañeras del álbum. Comenzaron con la intro del disco y "El mejor amigo de nadie" y aquello ya era una locura, con la gente entragadísima al igual que el grupo. Continuaron con "Buena suerte" y "M nombre es yo", las cuales ya hemos podido disgrutar en directo hace algún tiempo. Las que si que rescataron para la ocasión fueron "Lárgate despacio" y "Miserable", que fueron una auténtica gozada poder disfrutar de ellas en vivo.

Siguieron con "Denuncio a Dios" y "Vivir es una ilusión" y en ambas tanto Luis como Molly terminaron encima de los brazos de la gente. El concierto ya se iba terminando, pero aún faltaban dos pepinazos más, "Un mundo en pausa", fue el único guiño que hicieron a "Amnesia", e "Irracional" con la que pusieron el punto y final a un concierto espectacular. Enormes como siempre Hamlet, a los que es imposible poner ni una pega a sus directos, simplemente son pura energía y metal.

Texto y Fotos: Alfonso Dávila