mhead14 Teníamos muchas ganas de Machine Head. Teníamos ganas de disfrutar de nuevo con un disco suyo y, en general, no nos ha decepcionado en absoluto. Esta vez bajo el amparo de Nuclear Blast y por primera vez fuera de Roadrunner Records, nos traen más de una hora repartida en doce canciones llevadas a cabo de una forma tan dinámica que incluso se nos ha hecho corto, aunque también contiene algunos detalles algo discutibles… y es que, por desgracia, no hay nada perfecto.
Texto: V
Nota:8,5/10  

Poco vamos a contar a estas alturas que no se sepa ya de una de las bandas líderes del metal a nivel mundial, que parece que confirma, definitivamente, su recuperación total para la causa después de sus más recientes trabajos, que la hicieron resurgir de las cenizas de una hoguera en la que ellos mismos se habían metido. Tras varios años dejados a un lado por parte de un servidor, empecé a tener constancia de esa recuperación y me reenganché a la banda hace un tiempo, teniendo además la corazonada de que, más que nunca, me encontraría con un álbum que me iba a gustar, y mucho.

Para muestra de ello, los dos primeros cortes de “Bloodstone & Diamonds”, “Now We Die” y “Killers & Kings”, que ya pudimos escuchar hace algún tiempo y donde Machine Head dejan claro quién son. Todo un ejemplo de potencia y buen gusto, manteniendo ese sonido propio y recuperando sensaciones que llegué a creer enterradas. En la primera de ellas (y también más adentrado el álbum) han incluido, como ya hicieron en el anterior trabajo, arreglos de cuerda a cargo de, en este caso, dos cuartetos diferentes.

Después de los dos trallazos iniciales, “Ghosts Will Haunt My Bones” es algo más pausada y con toques alternativos, pero con pesados riffs que taladran el acero más resistente y esos armónicos que tan bien los identifica. También tiene, cómo no, momentos más violentos y un ambiente muy oscuro que podremos notar a lo largo de todo el disco.

“Night Of Long Knives” contiene guitarras thrash con coqueteos algo más extremos, sobretodo en la batería y en ciertas velocidades de vez en cuando, acompañadas por un Robb Flynn espectacular, que lo mismo aparece con un estribillo adictivo, con unas líneas vocales muy agresivas, o con susurros de lo más sugerentes. Destacar, como ya venían anunciando en sus anteriores álbumes, el buen trabajo tanto del mismo Robb como de Phil Demmel en las guitarras, un aspecto esencial a lo largo de todo el disco y que se echó mucho de menos en las horas bajas de la banda. Recordamos también la entrada del nuevo bajista Jared MacHeachern, que sustituye al co-fundador Adam Duce.

El disco sigue con “Sail Into The Black”, ocho minutos donde los primeros cuatro (demasiados, tal vez) transcurren con sonidos casi étnicos que dan paso a guitarras contundentes, que a su vez conducen a la melodía y al inestimable subidón con Robb y el doble bombo de Dave MacClain como auténticos protagonistas, con un final rozando lo épico.

Y tras la calma, la tormenta. Buenísimas guitarras en “Eyes Of The Dead”, retomando la contundencia y velocidad de los primeros temas, una base rítmica muy potente y, una vez más, un Robb Flynn deleitando a la audiencia con infinidad de registros vocales.

Algo diferente es la sorpresiva “Beneath The Silt”, con una base totalmente groove, e incluso stoner por momentos, y unas voces mucho más arriesgadas, combinadas con unas estrofas algo más potentes. El solo final no podía encajar mejor en una canción que rezuma, junto con “In Comes The Flood”, americanismo por los cuatro costados.

Tras una especie de interludio que parece desentonar un poco dentro de este álbum, tenemos el inicio de “Game Over” y su contraste entre un Robb muy intimista y unos riffs muy clásicos que desembocan en una de las canciones más rítmicas y accesibles (por no decir comerciales) de todo el álbum, en la cual aparecen muchos elementos de un nu metal que creíamos olvidado por parte de los californianos.

Finalizando este gran trabajo, nos topamos con una canción que casi catalogaría de relleno, con una base instrumental a medio tiempo silenciada por un discurso, y la última joya del álbum, “Take Me Through The Fire”, donde la voz de Robb vuelve a reinar por encima de casi todos los instrumentos, con un estribillo que puede convertirse en el nuevo himno de los fans de la banda. Justo a media canción, entran arrasando las guitarras, con unos riffs técnicos y el melódico solo sobre una base mucho más contundente, que vuelve a dar paso al estribillo, y un final perfecto lleno de potencia.

A pesar de decaer un poco en ciertos momentos de la segunda mitad del álbum, creo que está a la altura de los aclamados “Unto The Locust” o “The Blackening”, aunque hay dos o tres canciones que yo personalmente empecé a saltar en el reproductor a partir de la segunda escucha. Con casi toda seguridad, copará muchas de las listas de los mejores discos del año, ya que la máquina vuelve a estar muy bien engrasada y prácticamente funciona a pleno rendimiento.

Texto: V

Temas:

01.Now We Die
02.Killers & Kings
03.Ghosts Will Haunt My Bones
04.Night Of Long Knives
05.Sail Into The Black
06.Eyes Of The Dead
07.Beneath The Silt
08.In Comes The Flood
09.Damage Inside
10.Game Over
11.Imaginal Cells
12.Take Me Through The Fire

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