Metal Extremo. 30 años de oscuridad (1981-2011) - Salva Rubio // Editorial Milenio Aún recuerdo cuando hace unos años me encontré con este libro por casualidad en una de las grandes superficies que copan la ciudad. Me llamo mucho la atención encontrar una portada tan sugerente, que recordase tanto a uno de esos fanzines underground fotocopiados que antes podías ver con mayor asiduidad en bares o tiendas de discos, en un lugar como aquel. La imagen del “Transilvanian Huger” de Darkthrone me llevó a coger el libro y estar un largo rato ojeandolo allí mismo. Por desgracia no llevaba suficiente dinero en aquel momento y me quedé sin él, pero me fui con la firme intención de apropiármelo antes o después. Pasado el tiempo aquí estoy, sentado tras haberlo terminado, dispuesto a desgranaros brevemente un libro imprescindible para todo fan del Metal Extremo.
Albero López

Ya desde el Exordio, queda claro lo que vamos a encontrar en este libro. El que se acerque a él esperando encontrar truculentas historias sobre el Inner Circle o historietas contadas desde el morbo barato está muy equivocado. Aquí encontramos historia, datos, muy buenas anécdotas y una gran labor de documentación, todo ello narrado con estilo ameno a lo largo de las casi 600 paginas que componen está auténtica enciclopedia  de los sonidos más extremos.

Acto seguido encontramos el prólogo de Dave Rotten (Avulsed), sin lugar a dudas lo que menos me ha gustado del libro. Si bien estoy muy de acuerdo en su parte inicial, con la diferenciación y la variedad de estilos, creo que peca de obtuso cuando critica abiertamente las nuevas tendencias y nuevos grupos por falta de autenticidad. Incluso por su forma de vestir. Unas ideas que el propio autor comenta más adelante como propias de una buena parte de los seguidores de estos estilos musicales. ¿Auténtico es vestirse como hace 30 años? ¿Auténtico es no desviarse ni un ápice, musicalmente hablando, de los grandes pioneros?. Bien, pues cabe recordar que los tiempos cambian, cambia la estética, cada vez se tiene acceso a más tipo de influencias y eso no tiene porque restar autenticidad. Quizá muchos de esos grupos que el señor Rotten define como que “solo les importa su corte de pelo afeminado pseudo-emo, sus camisetas super-fashion de colores y su actitud de niños guays de aspecto afeminado o a veces de friki informático gafapasta…” tengan en su música más autenticidad que muchos que van de auténticos y verdaderos.

Metal Extremo. 30 años de oscuridad (1981-2011) - Salva Rubio // Editorial Milenio

Pero lo bueno está en todo lo demás. La introducción que hace Salva ya nos pone en antecedentes respondiendo de primeras a una preguntar básica: ¿Que es el Metal Extremo?. También esboza ideas interesantes acerca del uso de la etiquetas y los subestilos, para posteriormente entrar en materia con una breve cronología del Metal Extremo, abarcando desde los primero años 70, las influencias previas, hasta la actualidad con los revivals y las resurrecciones, pasando por las raíces de los años 80 y la edad de oro de los años 90.

En esta introducción el autor también se detiene a analizar la estética y la ética musical del Metal Extremo, con ideas y exposiciones muy interesantes. ¿Como es que el Gore, aceptado en otras vertientes artísticas desde hace años causa tanto revuelo cuando es relacionado con la música? ¿Cómo es posible que recursos y temas que son utilizados constantemente en el cine, la pintura o el teatro causen tanto rechazo cuando se trata de asociarlos a según que música?Metal Extremo. 30 años de oscuridad (1981-2011) - Salva Rubio // Editorial Milenio

El autor aborda aquí otro de los temas claves, para mí, de la historia de este conglomerado de estilos: La evolución. Ese tira y afloja entre público y grupo en el cual no se sabe donde esta la fina línea que separa una evolución aceptada por tus fans de que te llamen vendido. Nunca lo he entendido, el músico debería siempre ser libre de expresarse como crea conveniente y el público libre de escucharlo o no dentro de sus gustos. Sin más. El problema es que muchas veces el público no tiene la mente demasiado abierta y pone a sus ídolos entre la espada y la pared: si evolucionan demasiado es que “son unos vendidos” o “ya no son lo que eran” y si no se les acusa de inmovilismo con el ya tan manido “siempre hacen lo mismo”. Siempre defenderé que el futuro de la música está en la evolución y la fusión, es por esto que no debo ser un auténtico fan del Metal Extremo, si no un fan de la música en general, y no hay ningún problema en esto, ya que seguiré disfrutando de este libro, de los grupos que son comentados aquí y de muchos otros sin ningún remordimiento.

A partir de aquí Salva se centra puramente en desgranar la historia. Como no podía ser de otra manera comenzando con los orígenes haciendo especial hincapié en Venom, Hellhammer, Bathory y Celtic Frost, así como en los menos conocidos Repulsion. Después pasa a analizar el Thrash Metal, con sus diferentes vertientes, el Death Metal, el Death Metal Sueco y Melódico (me gusta especialmente que se haga esta diferenciación que muchas veces lleva a confusiones), el Grindcore y el Goregrind, la inclusión de la electrónica con el Industrial Metal, el Doom y el Gothic Metal, el Folk Metal y por último el Black Metal.

En cada capítulo el lector podrá encontrar abundante información acerca del origen del mencionado estilo, sus características técnicas y temáticas, sus influencias y estética, así como un apartado para cada uno de los grupos relevantes y comentarios acerca de los discos más importantes del estilo.

El trabajo que realiza Salva Rubio es meticuloso, ameno, salpicado por grandes anécdotas e ilustrado con muy buenas fotos. Todo aquel que disfrute con este tipo de música debería acercarse a este libro, se sorprenderá. Incluso los más entendidos encontrarán aspectos que seguramente desconocía, ya que la labor de documentación es abrumadora. Y si estás comenzando en esto… ¿Que mejor manera que conocer la historia de los últimos 30 años y acercarse a grupos que quizá no tengas controlados?

Podrás estar más o menos de acuerdo en ciertas opiniones, como ya ha quedado demostrado, pero eso es lo bueno: adquirir conocimiento por medio de la disensión además de por el gran trabajo aquí realizado.

Para terminar me gustaría parafrasear al autor: “En resumen, el Metal Extremo es un tipo de música difícil de apreciar, difícil de digerir y difícil de encuadrar. Nunca será popular, nunca encajará en ciertos ambientes sofisticados, populares o refinados, nunca sonará en las emisoras de moda. Ni falta que hace”.


Alberto López