Veintitrés años en la red no se explican por la cantidad de publicaciones ni por cifras acumuladas. Se entienden mejor observando las decisiones que se han tomado a lo largo del tiempo: a dónde ir, qué contar, qué seguir y por qué hacerlo incluso cuando no era lo más evidente. El recorrido de Metal Symphony Website se construye así, a partir de hitos que, leídos en conjunto, explican una forma concreta de entender el periodismo musical.
Desde muy pronto quedó claro que no todo pasaba por el circuito habitual. Descubrir a la Diablo Swing Orchestra hace 20 años cuando todavía no formaban parte de la escena fue una declaración de intenciones: mirar hacia propuestas singulares antes de que fueran tendencia. Lo mismo ocurrió al cubrir el concierto de Euler en la biblioteca pública de Tarragona, entendiendo que la música también se piensa, se contextualiza y se comparte fuera del escenario.
Ese interés por el contexto llevó a Metal Symphony a espacios poco frecuentes para un medio de rock: la Universidad Complutense de Madrid en el día del rock en la radio, la Puerta del Sol convertida en escenario solidario, o incluso el Teatro Real, donde Sinfonity demostró que las guitarras eléctricas podían dialogar con la música clásica sin complejos. No eran coberturas “extrañas”, eran decisiones editoriales coherentes con una idea amplia de cultura musical.
El viaje ha sido otro eje constante. Literal y simbólico. Subirse durante varias ediciones al Monsters of Rock Cruise supuso asumir que algunas historias solo se cuentan estando allí. En 2020, con actuaciones de Thunder, Extreme, Honeymoon Suite o Tesla, y en 2025, regresando para narrar el pulso de bandas como Winger, Michael Schenker o Tesla. El mismo impulso llevó a cruzar fronteras hasta México para cubrir a King Diamond en Ciudad de México, reflejo de un crecimiento real del medio y de la creación de un equipo estable al otro lado del Atlántico.
Estados Unidos también apareció en el mapa desde una perspectiva distinta. Entrar en un bar de Nashville vinculado a la figura de Johnny Cash, visitar los Sun Studio o analizar el uso cultural de la música en campañas como la de Budweiser con “Free Bird” no responde a la lógica de la crónica clásica, sino a la voluntad de entender la música como fenómeno histórico, social y mediático.
La persistencia es otro rasgo que solo se percibe con el paso de los años. Seguir durante más de una década la evolución de Los Zigarros, desde salas como Rocksound hasta grandes recintos, o apostar reiteradamente por proyectos nacionales como Nexx y Sweet Little Sister, no habla de repetición, sino de acompañamiento. Es el mismo criterio que sostiene especiales, hubs editoriales, entrevistas largas fuera del ciclo promocional o proyectos como Art N Roll, Historock o una biblioteca digital con cientos de referencias.
No todo lo que define a un medio es visible desde fuera. A lo largo de estos 23 años también ha habido espacio para entrevistas que no respondían a campañas de promoción, para conversaciones con médicos del Hospital de la Princesa de Madrid, para proyectos autoeditados como Flametal o para entender la música desde la gastronomía en lugares como Grill ‘Em All. Todo forma parte del mismo relato.
También están los momentos que definen épocas. Documentar los 50 años de Iron Maiden en Madrid es registrar medio siglo de historia del heavy metal. Ver cómo Dios Salve a la Reina llenaba el Palau de la Música Catalana es observar cómo el legado de Queen se integra en un templo cultural. O asistir en Londres a la celebración de los 50 años de Lynyrd Skynyrd, entendiendo el southern rock como patrimonio vivo.
Los hitos aquí recogidos son solo una muestra. Hay muchos más que podrían formar parte de este recorrido, pero estos sirven como referencia para explicar una manera de estar en la música y de contarla a lo largo del tiempo.
Mirado en conjunto, el archivo de Metal Symphony no enumera logros ni presume de volumen. Explica decisiones. Muestra una manera de estar en la música basada en la transversalidad, la constancia y el contexto.
Veintitrés años después, Metal Symphony no es solo un archivo ni una suma de publicaciones.
Es una forma de estar en la música.
Y mientras haya historias que contar, conciertos que vivir y canciones que entender, el camino no se detiene aquí.
Porque esto nunca ha ido de llegar.
Siempre ha ido de seguir.
Dirección y Staff de Metal Symphony Website
