Ahora o Nunca: la verdadera historia de Niágara es un documental dirigido por Sergio Guillén y África Paredes y producido por No plan B Studio en colaboración con Rock Till You Drop, de casi tres horas (dos horas y cuarenta y tres minutos para ser exactos), tomándose así su tiempo para reconstruir la trayectoria de la banda a través de sus protagonistas y las personas que vivieron aquella época.

El documental se estrenó el 4 de junio en el Centro Cultural de Pilar Miró, con entrada gratuita hasta completar el aforo, y desde el pasado mes de julio puede verse íntegramente en YouTube.

Este apuesta fundamentalmente por el testimonio; es decir, músicos y personas vinculadas a aquella escena aparecen ante la cámara para recuperar recuerdos y circunstancias que adquieren una dimensión diferente con el paso de los años.

A través de 17 capítulos, el documental comienza con la presentación de sus protagonistas, que cuentan cómo empezaron en la música, sus influencias y las primeras bandas en las que habían militado, antes de que Manolo Arias (guitarra) y Tony Cuevas (voz) se reencontrasen después de pasar por Bella Bestia. Fue en una parada de autobús donde surgió la chispa de volver a hacer algo juntos, sabiendo ambos que tenía que ser Hard Rock cantado en inglés, con la ambición de hacer algo grande y competir en un mercado internacional.

La banda se completó con la entrada del hermano de Manolo, Ángel Arias, al bajo; José Martos, a la batería, y Enrique Castañeda, a los teclados.

La historia sigue con anécdotas de la formación antes de la grabación de su primer trabajo, Now or Never, a través del sello Avispa y con Carlos de Castro como productor. A pesar de los pocos medios de los que disponían, Carlos consiguió que el disco tuviese un sonido tan profesional que nadie creía que fuese una banda española.

El álbum llegó a manos del periodista Derek Olivier, de la revista británica Kerrang!, quien quedó tan encantado con el trabajo que le otorgó la máxima puntuación: cinco estrellas. Como consecuencia, consiguieron dos giras por el Reino Unido, tocando en pubs e incluso en el emblemático Marquee Club de Londres, donde coincidieron con figuras como Lemmy, de Motörhead; Tony Iommi, de Black Sabbath, o Paul Di’Anno, que por aquel entonces todavía estaba en Iron Maiden.

Una parte importante del documental se centra en cómo les trató la prensa española y en ese silencio casi absoluto sobre el éxito que tuvieron en el Reino Unido. Se dedica una parte considerable a diseccionar ese desprecio, empezando por la demanda a la revista Popular 1 por publicar unas fotos de los músicos desnudos mientras se cambiaban en los vestuarios, tras un partido de fútbol benéfico.

Aquí aparecen testimonios de periodistas y otras personas vinculadas al rock español, que ofrecen su visión sobre las rivalidades, los intereses y los posibles vetos que rodearon a Niágara, llegando incluso a difundir que sus giras por Inglaterra eran falsas y que la banda estaba escondida en un convento de Sevilla.

La historia continúa con el segundo álbum, Backstage Girls, donde el grupo intenta aprovechar el impulso conseguido con su primer disco. Sin embargo, debido a una producción menos acertada y a los conflictos internos por el resultado de las mezclas, el trabajo no acabó de tener la repercusión que hubieran querido.

A partir de aquí empiezan los cambios en la formación, con diferentes salidas y entradas, hasta llegar a grabar el tercer trabajo, III, con José Antonio Manzano a las voces, quien por aquellos tiempos estaba en la banda suiza Emergency. Antes hubo un último intento de hacer resurgir la formación original, al ofrecerles tocar en un festival en Suiza. La banda comenta que el concierto fue grabado profesionalmente con varias cámaras, pero lamenta profundamente no conservar ese documento audiovisual, que consideran una pieza perdida de su historia.

Y el final ya es bien conocido por todos. El proyecto empieza a perder fuerza y termina desapareciendo como banda.

Con la perspectiva de varias décadas, los protagonistas vuelven a mirar aquella aventura y a valorar lo conseguido. Niágara quizá no alcanzó en España el reconocimiento que esperaba, pero lo que consiguió hacer fuera del país demuestra que el proyecto tenía mucho más valor del que durante años se le reconoció.

Ahora o Nunca: la verdadera historia de Niágara es mucho más que un ejercicio de nostalgia: es un acto de justicia tardío hacia una banda que tuvo con qué comerse el mundo y se topó con un país que prefirió mirar hacia otro lado. Y es que el talento, muchas veces, no basta si no hay quien lo respalde.

Como bien dice Tony Cuevas en un momento del documental, «hasta las grandes bandas españolas han vivido mal de la música», una frase que resume muy bien lo difícil que era en aquella época, y sigue siendo, triunfar en la música.

Como último comentario, cabe añadir que la banda sonora que acompaña al documental está firmada por Juan Miguel Rodríguez (ex Alcaudón, Ñu o Cuatro Gatos) y que en ningún momento llega a sonar un tema de la banda, debido a que no disponen de los derechos de sus propias canciones. Una circunstancia que hace que el documental, ya largo de por sí, a veces cueste de ver.

Vicente Ramírez