Como casi todos los años, nuestra llegada a Suecia suele ser el día antes del festival contando con tiempo suficiente para acomodarse, recoger las pulseras y tomar algo en el bar del festival con la gran familia de ‘spanish swedenrockers’ que nos damos cita allí cada año. Cambiamos impresiones, nos contamos nuestras expectativas y nos ponemos al día de nuestras idas y venidas conciertiles y no conciertiles de todo el año. Tras este obligado ritual ya si, ya estamos listos… Empezamos!

Texto: Susana Manzanares
Fotos: Susana Manzanares / David Aresté (para www.rockangels.com)

 

MIÉRCOLES

Nuestra primera jornada de esta edición de 25 Aniversario comenzaba con Mike Tramp y su formación bajo el nombre Mike Tramp & Rock’n’Roll Circuz, la inconfundible voz de los míticos White Lion. Inconfundible aunque algo transformada con el paso de los años, algo que yo personalmente agradezco y prefiero, suena más madura, menos ñoña. Fue ese tono de voz lo que siempre llevé peor de la banda, pero aquellas afiladísimas quitarras de Vito Bratta compensaban toda moñería posible. Entonces todos aquellos temas sonaban potentes, frescos, pegadizos… algo que ya pasó a la historia.

Yo tenía claro que no iba a ver un concierto de White Lion, entre otras cosas porque ya hace lustros que no existen como tal. Si el amigo Tramp decide y con todo su derecho, hacer carrera en solitario -bastante nutrida por cierto- y defender esos temas tal cual fueron compuestos, perfecto es su toque, pero lo que no es de recibo es que ese sonido lo traslade a los temas de White Lion, destrozados ya nada más empezar con el primero. ¿Cómo se puede empezar con un ‘Little Fighter’ al tran-tran? Nunca he tolerado bien el cambio de tono de las canciones ni su ralentización dejándolas a medio camino entre la original y una pseudo acústica versión de la misma. La segunda en caer fue ‘Hungry’ y en los mismos términos, lo cual ya me terminó de rematar, a tomar vientos la magia y la nostalgia, ya era imposible levantar eso. Un concierto técnicamente correcto sin más, pero para mí insulso y exento de ese algo especial que esperaba… Empezamos bien.

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Tras él, la siguiente parada era en el 4Sound Stage para ver a una de las bandas de hard rock melódico que más proyección están teniendo fuera de Suecia, Eclipse. Los suecos ya han tenido ocasión de pasearse por nuestros escenarios y no hemos perdido oportunidad de verles siempre que hemos podido. Por eso no nos pilla de sorpresa que sus conciertos sean siempre garantía de calidad y más jugando en casa, donde uno siempre se crece más, en el buen sentido claro.

Para la ocasión y el justito tiempo con el que contaban, no podían repasar ampliamente el repertorio con el que ya cuentan, pero sí pudimos escuchar I Don’t Wanna Say I’m Sorry, Bleed & Scream o Breaking My Heart Again, con la que cerraron su más que digna, estupenda participación en el primer día de este SRF 16. Uno no se cansa nunca de ver una buena banda, y Eclipse son otro de los talentosos grupos suecos dentro de la proliferante cartera nórdica, que parece que en vez de pan allí los niños vienen con guitarras debajo del brazo, buen ejemplo de ello es  Magnus Henriksson uno de los principales pilares de la banda junto con el vocalista y pluriempleado Erik Mårtensson.

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Nuestra siguiente parada es de nuevo en el Sweden Stage, donde ya está todo preparado para que otra de las bandas mimadas del festival haga su aparición. Nuestros amigos Bonafide, otros niños bonitos que el SRF ha visto nacer y crecer, salen a dar bien de lo suyo a un público cada vez más abundante. Desde su puesta de largo allá por 2008, en todos estos años y con varios cambios en su formación, la banda ha recorrido un largo camino, unos cuantos discos y un montón de carretera. Kilómetros y kilómetros por toda Europa, en especial por Reino Unido y España donde han ido cosechando legiones de fans, avalan la propuesta de la banda de Pontus Snibb viéndosela cada vez más suelta y segura sobre el escenario, pero eso sí, deberían evolucionar un poquitito en su sonido ya para el próximo disco, porque se están empezando a clonar a si mismos peligrosamente.

La banda enganchó una vez más al público con su rock&roll puro y sin nada más de aderezo, propagando dosis de diversión a mansalva y poniendo a todo el mundo a corear sus temas, pegadizos y directos aunque eso sí, con un Pontus algo más comedido que cambió sus despavoridos correteos con la guitarra por un dueto con Ralf Gyllenhammar de Mustasch, lo cual estuvo curioso y sumó puntos a su actuación. No sabemos si fue por casualidad, pero la realidad es que Bonafide pusieron un buen día la banda sonora de este festival y a día de hoy ya se ha convertido en el himno. Fill Your Head With Rock!

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Un pequeño descanso para avituallarnos y decidimos perdonar a Diamond Head -no muy acertadamente, pues por lo que nos contaron lo hicieron de lujo- para dar una oportunidad a Elize Ryd y sus chicos de Amaranthe y ver si por el tiempo que llevan ya han aprendido cosas nuevas…  Pero no, no parece. El principal activo de una banda que en sus inicios prometía ser algo original con la fórmula de varios vocalistas combinando distintos registros, se ha quedado en una banda con un sentido estrictamente comercial pero sin fondo, sin chicha, de composiciones fáciles y muy manidas, que bien podría parecer la típica banda para adolescentes al reclamo de una figura femenina y sexy al frente con atuendo semi lencero.

En sala todas las bandas ganan, así fue cuando los vi por primera vez a su paso por Madrid acompañando a Stratovarius. En aquella ocasión que ya empezaban a despuntar con fuerza, no me pareció que lo hicieran tan mal, dieron un concierto aceptable y con bastante implicación por parte de todos. Años después he encontrado a la banda tremendamente descoordinada, cada uno por su lado como cuando entra un zorro en un gallinero y en general todos bastante justitos de voz. Quizá salvara algo la actuación lo vistoso de los humos y chorros de fuegos que siempre le dan un puntito de espectáculo al tema pero a mí lo siento mucho no me convencieron.

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Como una mancha de mora se quita con otra verde, me encaminé hacia el 4Sound Stage de nuevo para intentar quitar el mal sabor de boca con la Graham Bonnet Band. Como me entretuve un poco dando al palique por el camino, llegué ya empezado el concierto pero ya a medida que me iba acercando iba sospechando que el mal sabor de boca de Amaranthe se iría sí, pero porque venía otro peor. Estamos en lo de siempre, las voces de los artistas son la incógnita más manifiesta. Uno nunca sabe si ese día, mes o año se han levantado con ella bien o necesitan dos docenas de huevos. Lo descubres cuando se suben al escenario y empieza el show. Un show tan repleto de temazos y cargado de emociones como el que propiciaba el setlist que traía preparado Bonnet, llenito de temas de Alcatraz, Rainbow y MSG no podía estar tan al borde del desastre como parecía.

Resultó ser un concierto de sentimientos encontrados, por un lado de muchas ganas de ver y oír a un legendario vocalista interpretando esos temas que harían trastabillar hasta las rodillas de los más duros, y por el otro el ver cómo se van desinflando nuestras expectativas a la misma vez que su voz. Ojalá pudiera decir que tuvo momentos de flojera, pero es que todo lo que yo vi fue una flojera continua, gallos, no llego, gallos… Una combinación de todos ellos en un despropósito de ‘Since You Be Gone’… una pena y no puedo decir que no se entregó porque la verdad, dio todo lo que pudo, las cosas como son.

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Y así de agridulces llegábamos a la última banda que veríamos la noche. El miércoles siempre es un día ‘light’ y aún nos quedaban unas poquitas fuerzas para, si el frío que ya empezaba a intensificarse no castigaba mucho, ver a una de las bandas pioneras del power metal de tintes épicos y letras basadas en la literatura fantástica y de autores como JRR Tolkien como temática principal.

Ya ha llovido desde que a mediados de los ochenta unos jovenzuelos  Hansi Kürsch y André Olbrich fundan las bases de lo que se convirtió en Blind Guardian. Sin ser una banda estrictamente de mi estilo, reconozco que mi naturaleza de por sí más friki de lo que parece, me pide de vez en cuando mi dosis de fantasía, de viajes por la tierra media y aventuras de elfos, orcos y dragones así que me vino bien una buena sesión de metal épico/sinfónico para terminar un primer día de los más activos que recuerdo, pues normalmente no suelo ver más de 3-4 bandas…

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JUEVES

La bienvenida a nuestro segundo día nos la daba la banda americana The Kentucky Headhunters, primera aparición de southern en esta edición, estilo que en mayor o menor medida siempre tiene su presencia en el festival, aunque últimamente nos venimos  quedando con algo de hambre los más forofos del género. Este cuarteto de ‘jovenzuelos’ oriundos de donde su propio nombre indica -aunque al principio de sus principios se hicieron llamar Itchy Brother-  iniciaron su andadura a finales de los sesenta y esa solera se pone de manifiesto en un saber estar y unas tablas sobre el escenario que abruman.

Ahí es cuando uno toma conciencia de que ha perdido la noción del tiempo y no sabe si pasa una hora o diez minutos. Se podría quedar horas y horas viéndoles y disfrutando. Estas cositas son las que son tan difíciles de ver por aquí, por eso nos gusta tanto el Sweden, ¿cuantas veces se ve por aquí al doble de Daniel Boone dándole a la batería con un gorro de castor en la cabeza? A sus pies me pongo, definitivamente. Ya en serio, los de Kentucky dieron un show magnífico basando su set en un repertorio entre temas propios y versiones sabiamente elegidas a pesar de jugar en contra el implacable sol de cara que por aquellas latitudes en esta época del año pega cosa seria. Hoy sí que habíamos empezado bien…

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Con el tiempo justo nos cruzamos el recinto para nuestro primer concierto en el Festival Stage, el escenario principal, donde ya estaba todo preparado para recibir a los americanos de moda, las nuevas estrellas en este firmamento llamadas Halestorm. Aunque la una del mediodía ya es una buena hora para ir amaneciendo, no suele haber mucha afluencia en el recinto aun pero esta ocasión lo merecía y los suecos no se querían perder el show de una de las bandas con más proyección de la actualidad.

Jóvenes, talentosos y con una frontwoman poseedora de un carisma y una voz con gran personalidad, potente y desgarradora son los ingredientes infalibles para el éxito. Con dos discos ya se han colocado en los puestos más altos de su país y de fuera de él, reafirmando esta posición con el directo que, como digo yo siempre es la prueba del algodón. En Metal Symphony ya tuvimos la ocasión de comprobarlo el año pasado asistiendo a sendos conciertos en Londres y Dublín dentro de su gira europea, por entonces aún no había salido aun su segundo disco y ya constatamos el tirón tan mediático que posee la banda de Pensilvania. No es para menos, sus temas pegadizos, con gancho y como bien reza su nombre, esa tormenta que despliegan sobre el escenario la amiga Lzzy y compañía, provocan la catarsis entre el público, que ya ni siente el abrasador peso del sol. Su aparición en el Sweden Rock a horas tan tempranas quizá sea la última, algo me dice que si vuelven a contar con ellos para futuras ediciones ya habrán escalado varios puestos en el cartel.

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Metidos de lleno en el mediodía, era el turno para uno de los grandes reclamos del festival para el público más glammy, SIXX: A.M. toman posiciones en el Rock Stage rebautizado para este año como Lemmy Stage a modo de homenaje tal y como hicieron en su momento con el 4Sound Stage al fallecer DIO. Había mucha curiosidad y sobre todo muchas ganas de ver a la banda del bajista de Mötley Crüe ahora que éstos ya han pasado a la historia.

Supongo que también porque para los más fans de los Crüe es lo único o lo poco que les queda de ellos, pero sobre todo por la gran aceptación que ha tenido su último disco ‘Prayers for the Damned’ editado este mismo año y del que cayeron temas como ‘Rise’, ‘When We Were Gods’, ‘Rise of the Melancholy Empire’ o la propia que da título al disco ‘Prayers for the Damned’ muy bien defendido por James Michael quedando bien presentado en Suecia con toda la explanada llena de gente a las horas de más calor. Muy buen concierto.

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Turno para otra participación del rock patrio y añejo, otra rareza que siendo sincera he de decir que conocí de su existencia pocas semanas antes del festival haciendo el repaso de bandas de rigor y sus correspondientes escuchas. Así fue como descubrí otra joyita que haría todo lo posible por no perderme, Neon Rose, una banda de rock clásico de Estocolmo que inició su andadura a principios de los setenta y que si no me equivoco ni siquiera están estrictamente en activo en la actualidad, pero que tenía este año su huequito en el 4Sound mientras los sonidos más modernos sonaban en el principal de la mano de Shinedown.

Elegí lo añejo y al igual que esa misma mañana con The Kentucky Headhunters, volví a comprobar que ‘la experiencia es un grado’ no es sólo un dicho, es una realidad que a veces (no todas) nos demuestran nuestros músicos. Esos hasta entonces para mi casi desconocidos Neon Rose estaban dando un bolazo de rock clásico de aquí te espero, otra gran satisfacción para el segundo día.

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Los siguientes en nuestra lista otro gran caramelito para los más sleazy, L.A.Guns en su mitad de Steve Riley no se harían esperar y puntualísimos, como todo en este festival, salieron al Sweden Stage a la hora marcada. Este escenario está como bendito, a excepción de Amaranthe y algún otro, todo concierto que veo ahí resulta un bolazo.

La macarrería de los californianos no iba a ser menos. A pesar de los rumores que semanas antes decían que Tracii Guns andaba revoloteando sobre su vuelta no fue así y aunque Michael Grant cumple a la perfección, se queda ese regustillo de decepción entre los más fieles de los veteranos de Sunset Strip. Aun así la banda sonó de lujo, esos clásicos como ‘Electric Gypsy’ o ‘Sex Action’ son suficiente motivo como para hacer la vista gorda ante la falta de la estrella Tracii que, por otro lado cuando el rio suena… quien dice que no le veamos de nuevo en la banda? Pues no vuelven todos ahora a pesar de haberse tirado los trastos a la cabeza?… sentémonos a esperar…

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Cuando son tantas horas de conciertos, hay que dosificarse y el estado del tiempo no acompaña, llega el momento de los sacrificios y en mi caso decidí pasar por alto los platos más durillos del día como Slayer y Megadeth, a pesar de tener muchas ganas de estos últimos, pero aún quedaba el plato fuerte del día y había que llegar en condiciones. Si me dió pena perderme a Mustaine y compañía, mucho más no haber podido ver entero el concierto de Vanilla Fudge, de quien al menos pude disfrutar algo.

Ese concierto sin duda hubiera sido para mí el número uno de esta edición de haberlo visto entero, de hecho creo que aun así lo es. Infinita clase, maestría absoluta y la melodía envolvente de ‘You Keep Me Hanging On’ dieron tan de lleno que poco faltó para saltar la lagrimilla. Esa sensación de como si te hubieran clavado al suelo enganchada totalmente a los teclados de Mark Stein sin ni siquiera ser uno de mis instrumentos más apreciados ni los sonidos psicodelicos santo de mi devoción, pero me hubiera estado escuchando toda la noche, esa es la verdad. Maravillosos.

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Bajando de la nube y de vuelta a la realidad ya tocaba cruzar todo el recinto y tomar posiciones para la hora de la realeza. Su majestad la reina necesita poca presentación y ya tenía frente al escenario principal un séquito de fieles ansiosos y curiosos por ver sobre todo qué tal se portaba la recién nacida estrella Lambert, porque de May y Taylor sobra toda explicación. QUEEN.

Entre sentimientos encontrados transcurrió mi espera ante el gran telón ‘real’ que aguardaba el momento de caer para que comenzara un show que ha dado todo tipo de comentarios. Una parte de mí esperaba impaciente el momento de escuchar todos esos temas increíbles con los que hemos crecido al menos dos generaciones. Pero la otra parte es que todos esos temas sin el alma, sin su voz, sin LA VOZ, no son lo mismo… Somos conscientes si, pero… dónde nos posicionamos? En el ‘esto no es QUEEN’ o en el ‘bueno, no está Freddie, pero May es May…’

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Ha querido el destino que se cruce en el camino de la banda un jovenzuelo que quedó en segundo puesto de un conocido concurso de la televisión americana que resulta que cantar canta bien, y que además si le pones unas plumas y unas lentejuelas se viene arriba cosa mala. Cantante, actor y modelo, Adam Lambert ofrece espectáculo puro y altas dosis de descarado talento, pero… encaja en Queen? Aun sigo preguntandomelo y recordando un concierto que no sé muy bien si salí de él satisfecha o decepcionada…

La respuesta la estoy encontrando justo mientras escribo estas letras. Nadie, nunca, jamás podrá sustituir a Freddie Mercury y Queen nunca será lo que fue, pero si aprendemos a dejar que la banda reinvente su historia y nos la cuente lo mejor que pueda es algo que cada uno tiene que valorar si está dispuesto o no. El show que pudimos ver en Suecia nada que ver tuvo con aquél que vi en Madrid con Paul Rodgers. Para mucha gente, Rodgers pega aun menos en Queen que Lambert, que sí, que añade ese puntito de reinona que el otro no tiene, pero le falta la clase y el pedigree del primero, amén de un largo camino por recorrer y mucho que aprender.

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Su incorporación a la banda no sabemos si es para mucho o poco, eso ya se verá, lo que si que está claro es que al margen de las plumas y brillantina que pudimos ver en Suecia, Lambert hizo lo que tenía que hacer, lo que se le ha encomendado y sabiendo su lugar perfectamente no se atrevió a traspasar esa fina línea que divide su sitio en el escenario del de las leyendas a las que acompañaba en él. Seguro que le llueven ofertas de mil sitios y hará bien aceptándolas y yo me alegraré, porque personalmente no lo veo en Queen. Así pues, a medida que transcurría el concierto, decidí dejarme llevar por la magia sin entrar en demasiados prejuicios y apartando la vista de ellos, simplemente limitarme a escuchar y dejar que ese hacedor de sueños a través de sus cuerdas y con ayuda de la tecnología y el vídeo nos embarcara en un emotivo viaje en el que nos llevó a todos dejando varias lágrimas por el camino. God Save the Queen.

Texto: Susana Manzanares
Fotos: Susana Manzanares / David Aresté (para www.rockangels.com)

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