Gold & Grey es un ejemplo de que la reinvención constante y la dedicación profunda a su arte rinde frutos. En este caso, después de probar la muerte, Baroness demuestra que tienen por delante una vida musical próspera y esperamos que larga.

David F. McCloskey

Baroness no son extraños al cambio. Fundados en el 2003, lanzaron un conjunto de Eps, First y Second, que mostraban un sonido crudo, pesado y sobresaliente dentro de la escena del sludge y metal. Tan sobresaliente que les consiguió un contrato con Relapse Records. Luego lanzaron Red Album en el 2007 seguido por Blue Record en el 2009, discos cuales los pusieron en el radar de críticos y audiencias mundialmente. Ambos demostraron un refinamiento a su sonido, con más sensibilidades melodiosas, toques progresivos y un verdadero arte al nivel de composición.

Estos cambios fueron acertados, ya que ambos lograron ser #1 disco del año en revistas como Decibel y Revolver, cementando su crecimiento estratosférico. Un dato curioso es que la banda era manejada por el guitarrista, vocalista y cerebro de la banda John Baizley hasta 6 meses después del lanzamiento de Blue Record, logrando un éxito respetable para una banda auto-manejada. El poder de dicho disco trajo otro cambio importante: Baroness firmó un contrato de manejo con Q Prime Management, cual maneja a bandas como Metallica y Muse, habiendo trabajado en el pasado con gigantes como Rush y Scorpions. De momento, Baroness se encontró compartiendo tarima con los actos más grandes en el mundo, comenzando con tocar en arenas como teloneros de Metallica.

En el 2012 lanzaron el doble álbum Yellow & Green, cual demostró la banda experimentando con estructuras más rock and roll, al igual que con atmósferas expansivas, extendiendo su sonido a uno más dinámico. Mientras giraban para este disco tuvieron el cambio más grande de su carrera: un accidente casi mortal en el cual su autobús perdió sus frenos y cayó más de 30 pies de altura. Milagrosamente sobrevivieron, pero el serio daño físico fue suficiente para que el bajista Matt Magionni y el baterista Allen Bickle se retiraran de la banda. Baizley se fracturó el brazo en siete pedazos,tomando 2 placas de titanio, 20 tornillos, un pie y medio de alambre y cerca de 50 grapas para repararle el brazo.

Esto hubiese sido un cambio final para una persona normal, pero meses de terapia física sumados a su extraordinaria perseverancia, Baizley se recuperó lo suficiente para continuar. Para el 2013, John reclutó al bajista Nick Jost y al baterista Sebastian Thompson, citando una ambiciosa gira como acto principal en EEUU y en Europa, digno ejemplo de que estar al borde de la muerte no era suficiente para parar el impulso de Baroness. Ya para el 2015, Baroness lanzó Purple, logrando un balance entre el sonido amplio de Yellow & Green con una intensidad similar a Blue Record. Con temas como “Chlorine & Wine”, fue un excelente disco que continuó impulsando la banda hacia adelante, pero siendo su disco mas corto se sintió como un momento de transición. Pero… ¿Transición a qué? La interrogante se contestaría 4 años más tarde.

Con la salida amistosa del guitarrista Peter Adams en 2017, Baizley se encontró sin su mano derecha por primera vez en 9 años. El proceso de composición para Gold & Grey había comenzado, por lo cual el vacío se necesitaba llenar con prontitud. Las estrellas se alinearon para Baroness y rápidamente consiguieron a la talentosa Gina Gleason para tomar el espacio de segunda guitarra. Llenarle los zapatos a Peter Adams era un trabajo monumental, pero Gleason no solo los llenó, si no que los expandió de una manera extraordinaria. Su voz resalta en todo el disco, harmonizando y acentuando la voz de Baizley en cada tema. Igualmente, sus guitarras forman un complemento perfecto para las de John y su energía le da una vida increíble a cada composición. Esto hace claro que la adición de Gleason a la banda fue la decisión correcta para facilitar el próximo paso de la evolución de su sonido, ejemplificado en todo su esplendor en Gold & Grey.

Gold & Grey contesta claramente la interrogante levantada por Purple. Desde su primer tema, “Front To The Enemy”, Baroness demuestra un poderoso enfoque en su arte de composición, no solo repartiendo diversos elementos de sus discos previos en 17 temas, si no destilando sus componentes para extraerle las partes más sobresalientes y fusionándolos para crear un sonido nuevo. Este sonido es indudablemente Baroness, pero uno lleno de claridad de dirección y una honestidad de ejecución que lleva al álbum a tener una profunda resonancia emocional. Temas como “I’d Do Anything” revelan un lado vulnerable de la banda, mientras “Seasons” ejemplifica la evolución de la banda entrelazando grooves atmosféricos con movimientos progresivos y detalles tan metal como blastbeats.

Gleason es claramente una estrella brillante en el disco, pero no es la única. El bajo de Nick Jost es digno mencionar, ya que sin duda alguna lleva el latido del disco. Temas como “I’m Already Gone” y “Borderlines” utilizan el bajo como una melodía central a la cual se atan cada otro instrumento. Esto es utilizado en gran efecto en “Borderlines” donde se siente el pulsante afinque entre Jost y la batería de Thompson, todo rodeado por las adictivas harmonías de Baizley y Gleason. Ese pulso entre bajo y batería establece una base sólida a través del álbum entero, desde temas vibrantes como “Throw Me And Anchor” a lentos y ambientales como el excelente cierre “Pale Sun”.

Estos cambios de estilos reflejan cambios emocionales palpables, cuales respiran con el espacio otorgado por interludios acústicos, algunos con voces sutiles, como “Blankets of Ash” y “Anchor’s Lament”. Esto causa el efecto de que los 17 temas se sientan como una sola pieza en movimiento y no solo una colección de canciones amontonadas. Al impulsar a uno a escuchar el disco completo múltiples veces, Baroness logra capturar ese antiguo y a veces perdido sentir de un álbum clásico. A su vez, logran hacer de “Gold & Grey” un álbum que recompensa a uno con cada vuelta, ya que tiene muchos detalles ocultos que se van revelando con cada escuchada.

Un elemento que refleja cuan cohesiva es el arte de la banda, Baizley fue nuevamente el artista de su portada como parte de la visualización artística del disco, como es de costumbre desde su principio. Lo que es una costumbre nueva es que es el segundo disco de Baroness bajo su propio sello, Abraxan Hymns. Este enfoque envidiable nos ha dado el mejor disco de su carrera (hasta ahora) y una banda revitalizada que esta devorándose el mundo. Lo que nos falta es verlos en directo lo más posible y ver que se traen en su próximo lanzamiento.

David F. McCloskey

Temas:

1. Front Toward Enemy
2. I’m Already Gone
3. Seasons
4. Sevens (Instrumental)
5. Tourniquet
6. Anchor’s Lament (Instrumental)
7. Throw Me An Anchor
8. I’d Do Anything
9. Blankets of Ash (Instrumental)
10. Emmet – Radiating Light
11. Cold-Blooded Angels
12. Crooked Mile (Instrumental)
13. Broken Halo
14. Can Oscura (Instrumental)
15. Borderlines
16. Assault on East Falls (Instrumental)
17. Pale Sun




ir?t=es=1&l=alb&o=30&a=B07PRPFDCWir?t=es=1&l=alb&o=30&a=B002LVS4WMir?t=es=1&l=alb&o=30&a=B001J8R8RAir?t=es=1&l=alb&o=30&a=B016DUEICQir?t=es=1&l=alb&o=30&a=B014JRCA98