El Drogas – 40 aniversario de Barricada – 26 de Mayo 2022 – Sala Apolo (Barcelona)

La actividad entorno a la figura de Barricada está siendo frenética en los últimos meses. Primero con el mini concierto de El Drogas en la Txantrea, en la misma plaza que actuaron por primera vez. Luego con la edición del tributo a Boni, ‘Boni nada más’. Y ahora con una mini gira de diez fechas con las que Enrique Villarreal quiere recordar a Barricada en el 40 aniversario de su formación.

Texto y fotos: Marc Gutiérrez

En apenas unos días se agotaron las entradas de todas las fechas y aún algunos siguen preguntándose porqué no se eligieron recintos de mayor capacidad que también hubieran garantizado un sold out. Sea como fuere, esta noche Apolo presentaba un aspecto inmejorable y debo reconocer que me costaba pensar en un concierto con todo vendido cuando recién estamos viendo la luz al final del túnel pandémico.

Un repertorio cerrado para toda la gira no fue excusa para no disfrutar de una celebración como era el 40 aniversario de Barricada. Obviamente el factor emocional jugaba en contra de la formación y es que la sombra de Boni en estas canciones es demasiado alargada. No obstante, el evento resultaba imperdible y las ganas de cantar y gritar eran palpables.

El Drogas, la nostalgia de una carrera en dos horas de éxtasisEl Drogas, la nostalgia de una carrera en dos horas de éxtasisEl Drogas, la nostalgia de una carrera en dos horas de éxtasis

Arrancó el concierto con clásicos como “En la silla eléctrica” o “Esperando en un billar”. Desde buen principio el Flako se dejaba querer desde el flanco izquierdo del escenario y la banda sonaba a máquina engrasada pese a tocar un repertorio poco habitual. Txus Maraví a la guitarra y Brigi Duque a la batería estuvieron pletóricos y la química entre todos ellos se deja notar y es que llevan ya muchos años tocando los cuatro juntos. La banda que lleva Enrique funciona con la precisión de un reloj suizo y ni mirarse les hace falta para clavar cada nota. La seguridad que siente Enrique arriba del escenario solo es equiparable a nuestro disfrute. A El Drogas no lo vamos a descubrir a estas alturas y aunque no le haga falta esta gira en su carrera es cierto que se le ve disfrutar muchísimo cantando viejas canciones poco o nada habituales en su repertorio.

El ambiente de celebración estaba presente y el público cantaba y cantaba y es que el cancionero popular de Barricada ha sido (y es) la banda sonora de una generación. Los que tenemos de cuarenta para arriba crecimos con el rock urbano del que Barricada era santo y seña.

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“Barrio conflictivo” y “Lentejuelas” terminaron de encender el ánimo mientras la banda disfrutaba cada vez más e iba en volandas de unos fans que esperaban esto desde hace años.

Clásico tras clásico que nos hacían sonreír, recordar y volver a vivir tiempos pretéritos entre los que me quedaría con “Campo amargo”, “Ninguna bandera”, “Animal caliente” o “No hay tregua”. Los más curiosos y menos fans se relamieron con “Oveja negra” y “En blanco y negro”, que tampoco podían faltar.

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Tardó mucho, muchísimo, el homenaje a Boni y es que hasta “Objetivo a rendir”, canción número 22 del repertorio, no hubo ni una sola mención a su figura. El recuerdo de Enrique y la consiguiente ovación del respetable fue de poner el vello de punta. Procedía y lo esperaba aunque también anécdotas de la historia de Barricada en algún discurso. Cierto que no era un concierto de Barricada sino de El Drogas; pero también que había muchas canciones compuestas y/o cantadas por Boni en el repertorio. Quizá por todo ello esperaba algo más.

Incluso en las canciones de finales de los noventa y los 2000 el público se mostró cómplice coreando “Sofokao”, “Víctimas”, “Sean bienvenidos” o esos temas de ‘La tierra está sorda’ como “Pétalos” y “Sotanas”.

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Si el concierto hubiera durado cinco horas en lugar de dos, nos hubiera seguido sabiendo a poco.

No es lo mismo, no. No es lo mismo ver a Barricada que ver a El Drogas. Pero lo que nadie puede rebatir son las caras de gozo y satisfacción con que todo el mundo salió esa noche de Apolo.

Texto y fotos: Marc Gutiérrez