Testament + Exodus + Death Angel – 28 de Febrero ’20 – The Black Box, Palacio de Vistalegre, Madrid

Para los fanáticos del Thrash Metal esta no era una noche cualquiera. Tres de los grandes exponentes de lo que comúnmente se conoce como la Bay Area venían juntos en un mismo cartel. Los tres exponentes que seguramente, según los más puristas, menos se han alejado del sonido que popularizó aquella escena californiana.

Texto y fotos: Mario López

Con puntualidad británica hicieron acto de presencia sobre las tablas Death Angel. Liderados por el siempre carismático Mark Osegueda, dieron comienzo a su descarga con “Humanicide”, canción que da título y abre su último lanzamiento de estudio. No hizo falta demasiado para que el público se animase con los primeros “pits” de la tarde/noche. Son una banda querida, e injustamente tratada, como bien quedó demostrado. Pronto echaron la vista atrás, hasta la década de los ochenta, con “Voracious Souls”, en la cual la dupla Rob Cavestany y Ted Aguilar sonó realmente potente, bien apoyados por una base rítmica que no flaqueó en todo el concierto. Se dirigieron al público antes de reanudar su descarga, haciendo un buen repaso de su discografía, habida cuenta del tiempo que tenían, aunque bien es cierto que tirando más hacia lo actual, como también es comprensible.

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“Claws In So Deep” y “Agressor” fueron las siguientes en caer, cimentando las buenas impresiones que nos había dejado su gran comienzo. Aún siendo los que contaron con menos espacio en el escenario, así como menor tiempo de actuación, salieron a darlo todo y el público supo apreciarlo enérgicamente. Siguieron su repaso con “The Dreams Calls For Blood”, “The Moth” o “Seemingly Endless Time” con la misma actitud y contundencia antes de llegar al final, para el cual el público terminó de estallar, pues se trató de un “Thrown To The Wolves”, mítico, acompañado de una parte de “The Ultra-Violence”. Tremendo.

Para sorpresa de muchos, Exodus salieron con casi quince minutos de adelanto sobre el horario fijado como si de un mal presagio se tratase, tras sonar la típica tonadilla española del “Alcohol, alcohol, alcohol…” Y es que su comienzo no estuvo exento de problemas.

Su repertorio, sin olvidar nuevos tiempos, sí que echó más la vista atrás de lo que hicieron Death Angel. Dando inicio con lo que fue su último álbum de estudio, que ya data de 2014, no tuvieron suerte con el sonido. “Body Harvest”, pese a la entrega de Gary Holt y compañía, fue un mar de acoples que lastraron el comienzo pero que no se quedó ahí, ya que con “Blood In, Blood Out” perdieron el sonido prácticamente en su totalidad. Tardaron varios minutos en solventarlo, mientras desde el escenario intentaban animar y que la cosa no decayese demasiado. Les costó recuperarse, como le habría pasado a cualquiera tras un comienzo así, y “Deliver Us To Evil” estuvo lastrada por este incidente, con un público algo descolocado al que recuperaron parcialmente con una correcta, y particular, versión del “Motorbreath” de Metallica.

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A partir de ahí la cosa mejoró, yendo hacia atrás en el tiempo, con temas como “Fabolous Disaster”, “Deathamphetamine” o “Blacklist”. El cúlmen de su actuación seguramente no estuvo en el último tema, como ocurre la mayoría de las veces, ya que “Bonded By Blood” es un corte tan histórico y esperado en sus shows que no podía ser de otra manera. Finalizaron su concierto con “The Toxic Waltz” y “Strike Of The Beast”, también muy celebradas, de manera más que correcta. Una pena que les lastrase tanto los problemas iniciales.

Lo de Testament fue otro cantar. Ya con todo el escenario para ellos, con la tarima de la batería elevada, escaleras laterales y cañones de humo, la cosa subió de nivel. Sin más dilación los de Chuck Billy salieron a por todas, tirando de clásicos desde el primer momento, dando así comienzo a su show con “Eerie Inhabitants” y “The New Order”, tal y como comenzaban aquel disco de mismo nombre de 1988.

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Corrieron veinte años adelante para encarar “The Persecuted Won’t Forget”. Sonaban bien, con un destacado Alex Skolnick a la guitarra y una base rítmica de infarto comandada por Steve DiGiorgio y Gene Hoglan. Mención a parte del animal de escenario que es Chuck Billy. El público enloquecía y trataba de llegar al escenario o hacer crowd surfing de cualquier manera, algo que resultó ser un problema para los fotógrafos, a los que les empezó a caer gente encima y por lo que más de uno salió lastimado. Normalmente esto es controlado por la seguridad desde el foso, desconozco la razón por la que en esta ocasión no fue así.

El crescendo de “The Haunting”, de su álbum debut, fue lo siguiente que disfrutaron nuestros oídos, y es que Testament han llegado a un punto en el que quizá en directo suenan mejor de lo que lo hacían en estudio. “Dark Roots Of Earth” y “Last Stand For Independence” no hicieron más que ahondar en el buen estado de forma de los de Berkeley, mostrando a la banda engrasada y con una contundencia que dejaba lugar a toda duda. Volviendo algo más al presente continuaron con “Throne Of Thorns” y “Brotherhood Of The Snake”, dejando patente que los temas más recientes funcionan tan bien como los más antiguos, ya que el público no dejó en ningún momento de cabecear, moverse y hacer, literalmente, el cabra.

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No fueron de muchas palabras, y es que fueron encadenando tema tras otro casi sin respiro. Prácticamente el único que se tomaron fue para que Chuck agradeciese al respetable su presencia y presentase “The Pale King”, la siguiente de la noche. Tras esto fue todo visto y no visto, un aluvión de riffs marca de la casa que hicieron las delicias de todos los allí presentes. “Fall Of Sipledome”, “Night Of The Witch” y la inevitable, e inconmensurable, “Into The Pit” pusieron todo patas arriba.

Si hay que poner un pero a su actuación, el de sonar algo ensordecedores, y es que pese a que el sonido no fue malo, si que estuvo algo alto y descompensado, haciéndose incomodo por momentos. Algo que se les perdonó con “Practice What You Preach” y el inconmensurable solo de Alex Skolnick.

Un final de manual con “Over The Wall” y “Disciples Of The Watch” puso punto y final a una gran actuación.

Texto y fotos: Mario López