Rock the Ring – 20 de Junio’19 – Hinwil (Suiza)

Inglorious

Abríamos fuego en tierra suiza con los ingleses Inglorious, presentando su último “Ride to nowhere” editado por Frontiers Music, que estarán presentando por España este otoño aunque ya se han pasado por el Azkena Rock un par de veces. El tiempo nos daba una tregua y el sol lucía achicharrando el escenario principal, con parte de la banda con gafas de sol para poder ver algo. El inicio fue a la hora exacta, como pasaría en todo el festival.

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La banda sigue destilando ese aroma clásica, de riffs densos a veces bluesy’s y a veces rockeros, con una buena base rítmica muy potente. Para que ande por encima de todo esto la voz de Nathan James, a veces acertada y otras disparada a agudos que se hacen un tanto cargantes. La propuesta de la banda está muy bien, pero sin duda para nuestro gusto estaría mejor si la labor de Nathan fuera más comedida aportando la clase y el sabor añejo que desprende la banda.

David Aresté

Shambolic Shrinks

Nos estrenábamos en B-Stage con los locales Shambolic Shrinks, un quitento que practica un metal alternativo muy fresco y accesible. Como dijimos en las primeras impresiones, estar en el segundo escenario contaba con la problemática de que la gente tenía que subir a ver la actuación para luego volver a a bajar de nuevo, así que no sabemos hasta que punto influyó para pudieran tener más o menos influencia en este y los demás conciertos.

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Al ser de los primeros grupos no tuvo mucho tiempo para tocar ya que su set solo fue de 5 temas: “The one to blame”, “Wild violet” o “Do it now”. Tampoco no parece que tengan mucho más porque su andadura comenzó hace dos años y aún están con sus primeros temas. Nos llevamos buenas sensaciones de los hermanos Egli a las guitarras y Simon Khun a las voces, esperemos que sigan trabajando y los veamos girando por Europa.

David Aresté

FM

Vuelta al escenario principal para ver a otros ingleses, era el turno de FM. Los reyes europeos del AOR pasaban por Rock the Ring recordando aun su “Indiscreet” que cumplía 30 años junto a su último “Atomic Generation” junto a su “Tough it out” del año pasado en la hora escasa que tenían para tocar. La banda llegaba a Hinwil en el inicio de su gira por festivales europeos que les iba a llevar por Hellfest, Graspop o el Rock Fest de Barcelona.

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Como decíamos, la banda fue alternando temas de esos lanzamientos para ir de lo más nuevo a sus temas más clásicos en este formato corto pero intenso de actuación. “Bad Luck”, “That girl”, “Let love be the leader” fueron algunos que sonaron con gran acierto aunque fuera en el inmenso escenario principal. Overland tan majo y sonriente como siempre dio una lección vocal a la que nos tiene acostumbrado secundado por un Jim Kirkpatrick más que notable a la guitarra junto a la demás base rítmica que como decimos se oían hasta los teclados de Jem Davis. Siempre solventes con su clase inglesa aportaron la lección de clase al festival.

David Aresté

Tesla

Con la puntualidad escrupulosa que ya nos estaba demostrando el festival en todas sus actuaciones, entramos en un atardecer con enormes nubarrones amenazando descarga inminente y en esas dualidades de la vida que parece que la electricidad llama electricidad con Tesla no podía ser de otra manera, pero poco importaba una tormenta cuando en minutos íbamos a disfrutar de uno de los mejores conciertos del día, aunque todavía no lo supiéramos, lo intuíamos.

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Los de Sacramento son de esas bandas que encontraron hace años el secreto. Admiración, respeto y entusiasmo se palpaban entre la gente en la espera, eso es la cosecha de un trabajo que han ido sembrando y regando con cada disco y cada concierto a lo largo de los años, discos que con menos frecuencia de la que deseáramos, pero han ido editando a diferencia de otras bandas de su generación que directamente viven de las rentas y de los éxitos pasados. Precisamente por su último disco SHOCK están recorriendo los escenarios europeos, dando nuevamente muestra de que para nada están estancados.

El público suizo aguardaba a Tesla con ese entusiasmo de quien va a recibir a un viejo amigo, ese que no falla y en quien confía. Normal, es lo que pasa con las bandas de verdad, son auténticos y no venden humo. Cada concierto siempre es un directo excelente ya caigan chuzos de punta o estén en un extremo u otro del mundo. Por Tesla pasan los años como para todo el mundo, sería absurdo y muy poco creíble decir que están como a los 25, pero que como en el buen vino la solera tiene su momento y cuanto más tarda va ganando y es mejor, es un hecho para esta banda.

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Con SHOCK producido por Phil Collen de Def Leppard, lo cual ya introduce un elemento diferente, Tesla nos trae una tanda de temas de distinto macerado y en general de sonido más ‘suave’ que sus trabajos anteriores, quizá con la edad el cuerpo les pida ir con más calma y si está tocado por la mano de Collen tampoco extraña mucho esa tranquilidad. De SHOCK se extrae ‘Taste Like’, un tema pegadizo y fiestero propio para la ocasión, pero el limitado tiempo de los festivales tenía que dejar el obligado paso a los himnos imprescindibles como ‘Cumin’ Atcha Live’, ‘Modern Day Cowboy’, ‘Edison’s Medicine’, ‘Love Song’ o la ya casi suya ‘Little Suzi’. Los Tesla de 2019 suenan un pelín más renovados, siguen siendo igual de sinceros que cuando empezaron y creo que ya se puede decir a estas alturas que siempre mantendrán su esencia y lo más importante, su nivel de compromiso con el público cuando suben al escenario para dar lo mejor, y en el escenario de Hinwil el concierto de Tesla fue una vez más, grande, elegante y señor.

Susana Manzanares

Maverick

De Irlanda del Norte nos llegaba un descubrimiento que irrumpió en nuestros oídos como un cañón semanas antes del festival. MAVERICK, un cuarteto de Belfast que comenzó su andadura en 2012 del que habíamos oído muy poco hablar, nos tenía muy expectantes desde que escuchamos la voz de su cantante David Balfour y el potente sonido de los afilados riffs de guitarra y de la base rítmica del resto de la banda.

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Siguiendo con la norma de puntualidad, los norirlandeses empezaron su concierto rápido e intenso como una ametralladora recién cargada con ‘Cold Star Dancer’, el primer tema de su último trabajo y el tercero de su discografía, sin contar un EP con el que debutaron en 2013. Curiosamente, tiraron más de repertorio de su trabajo anterior que del más reciente, quien sabe las razones… a nosotros nos valió la pena escuchar temas como ‘Kiss On Fire’, ‘The One’, ‘Asylum’ o la de corte 100% clásico ‘In Our Blood’ de su primer trabajo. Maverick hacen un hard rock actual pero sin soltarse de la mano de la vieja escuela, con un directo enérgico y entregado que levanta al más aburrido a la hora de la siesta con sus afilados guitarreos y la potente voz de David que hicieron de su actuación una de las más destacadas del escenario B. Nos levantaron las orejillas y consiguieron captar nuestra atención allí y en el futuro, pues tenemos interés en seguirles porque le ponen muchas ganas y parece que hay buena materia prima, así que seguiremos atentos a Maverick.

Susana Manzanares

Whitesnake

Lo primero sentimos no ofreceros fotos, el management de la banda decidió hacer una selección de unos pocos medios y nosotros no estábamos entre ellos.

Whitesnake… a ver por dónde empezamos…

De todas las crónicas que he hecho, esta es con diferencia la que quizá más duele. De cómo está de voz Coverdale lo sabemos hace mucho tiempo, no es ningún secreto pero a veces parece que uno quiere creer en los milagros y, también sabemos todos que los milagros no existen. El hecho de que acaben de sacar disco, que sin ser para tirar cohetes les ha quedado resultón y que tiene tres o cuatro temas de nivel hit, hace que crezcan las esperanzas de volver a creer en la serpiente y en lo que antaño representó. Pero lo triste es que no. Coverdale lleva un montón de años escogiendo pésimamente los setlists de los conciertos y todos esos mismos años lleva destrozándose la voz por forzarla tanto defendiendo ese craso error.

Hay quien afirma, en realidad la mayoría de su público fiel pero objetivo, que debería retirarse. Yo cada vez estoy más cerca de esa afirmación, pero guardaría una última esperanza si intentaran hacer una gira, sólo una de prueba, centrándose en la primera etapa de Whitesnake, cuando aún quedaba muuucho tiempo para el año 1987, aquél que marcó un antes y un después y que a la vez que abrió una etapa con temas gloriosos, también le colocarían con el tiempo en el borde del abismo. En esos registros pre-1987 Coverdale se movería mucho más holgado y de paso podríamos disfrutar los temas que por entonces nos era imposible por edad. Pero lejos de eso, toma la heroica -o insensata según se mire- decisión de confeccionar los repertorios con temas que ya no puede defender por mucho que se empeñe y que nos encanten. No David, no es bien ‘Give Me Al Your Love’, ‘Slow An’ Easy’, ni mucho menos ‘Still Of The Night’… pero si salimos con ‘Bad Boys’ al escenario con aullidos y todo! toma ya si señor, con un par… Total, que con ‘Slide It In’ segunda y ‘Love Ain’t No Stranger’ después, al tercer tema ya nos habíamos quedado sin voz, del todo. Las caras del público, y sobre todo su silencio y falta de interacción hablaban por sí solas.

Lo que daríamos más de uno por un concierto con un ‘Love Hunter’, un ‘Come An’ Get It’, un ‘Blindman’, un ‘Ready An’Willing’ o un ‘Carry Your Load’, de erizar los pelos, vamos que por soñar… Seguro que con temas como estos levantaría bastante lo que hoy por hoy ha acabado reduciendo a ruinas por empeñarse a hacer lo que ya no puede hacer. Primera vez en mi vida que me doy la vuelta y dejo un concierto de Whitesnake antes de los bises, para qué más dolor?

Susana Manzanares

Kilmara

Turno para los “nuestros”, entre el despropósito que habían hecho Whitesnake y Def Leppard que cerraban el día. Los de Barcelona llegaban al festival con su último “Across the realm of time”, el disco que les está dando tantas alegrías y buenos resultados. Como hemos dicho, estaba dificil mover a la gente entre los dos conciertos más importantes del día, pero sin duda que consiguieron que un buen número de gente fueran a verlos.

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“Fantasy”, “My haven”, “Disciples” o “Break up” fueron algunas de las que sonaron y animaron parte de los allí presentes viendo a un grupo muy implicado, sobretodo Dani que lo estaba dando todo a las voces. Jonathan y Miguel no se quedaron atrás a las seis cuerdas acompañado una efectiva base rítmica de Dídac y Eric. Un sonido compacto y sin fisuras, descargando los temas sin piedad y mucha determinación, se ve la experiencia del grupo en el escenario. Más que merecida esta experiencia a la que hay que sumar la del Rock Fest de este fin de semana y muchas que quedarán por venir, más que merecido y enhorabuena.

David Aresté

Def Leppard

Con el buen sabor que nos dejó Kilmara volvemos al escenario principal a ver si con Def Leppard nos olvidamos del todo del trago de Whitesnake acontecido en ese mismo lugar dos horas antes. Tampoco es que fuéramos muy confiados, los británicos han tenido sus horas bajas no hace mucho y por la misma razón que la serpiente, el estado de la voz de Joe Elliot ha sido el ojo del huracán y protagonista de las críticas y no siempre buenas por cierto, en los últimos años. A pesar de ser una de las bandas más emblemáticas del hard rock melódico, precisamente por eso quizá subimos el listón, con el tiempo nos volvemos más exigentes precisamente con las bandas más representativas.

Def Leppard están en la actualidad más activos que nunca y aquellas horas bajas se han tornado hoy en semanas y semanas de una larga gira que se recorrerá medio mundo paseando su glorioso Hysteria (‘and more’) pasando incluso por uno de los famosos Residency de Las Vegas. Antes de aterrizar en Hinwil también pasaron por otros escenarios europeos y las expectativas que nos venían llegando eran muy variopintas pero en cualquier caso no todas demasiado pesimistas. Así que con ese espíritu festivo y expectante que se propagaba por el recinto repleto de camisetas de la banda, nos dispusimos a disfrutar del primer cabeza de cartel del festival con el lienzo en blanco y desde cero.

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Tratando de ser lo más objetivos posible, a nadie que sea un poco seguidor o simpatizante de la banda y no hace falta que sea ultramegafan, le deja indiferente ese primer momento en que se enciende todo y suena el primer tema… encima un tema como Rocket, ligado desde hace décadas a la historia de una generación que empezaba a beber del rock como si fuera agua bendita. Eran los gloriosos ochenta y este tema y el disco entero al que pertenece marcó a muchos miles de personas por todo el mundo. Esta noche además, entre un setlist bien escogido, equilibrado y certero -que pronto veremos muy cerca de nosotros en el Rock Fest Barcelona-, íbamos a escuchar en una sola noche muy buena parte de ese disco, el sueño anhelado de muchos durante años y que no sucedía desde 1987. Si además tienes una pizca de Adrenalize, otra pizca de Pyromania, otra de High ‘N’ Dry y lo justo o nada de esos discos, digamos… menos amigos, el resultado es bien.

Tema tras tema con lo que todos quieren oír, es suficiente para bajar la guardia a cualquiera, pero nos prometimos ser objetivos y vamos a intentar serlo. Lo primero que salta a la vista a los pocos segundos es que han engrasado bien la máquina, funcionan sobre el escenario como una de precisión en la que no se escapa un mal movimiento, todo está calculado y ensayado, pero un buen concierto es a partes iguales eso y también dinamismo e improvisación. Tenemos buen espectáculo, proyecciones, luces, tenemos Show. Pero queremos las dos cosas, también queremos que salga perfecto, que suene perfecto y que ellos estén perfectos, por eso es tan difícil cuando ya llevas tantos años y has visto tanto salir contento o muy contento de un concierto de estas características. A veces sales más feliz de una sala de 100 personas de aforo y con sensaciones que ya ni por asomo te producen los estadios.

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Si además la banda es ‘importante’ aún subimos más el listón. Def Leppard se lo han subido ellos solitos en los últimos tiempos. Cuando te llamas Campbell, Collen, Allen y Savage, poco tienes que explicar y nada que demostrar, siempre han sido buenos músicos y lo siguen siendo. Del desastre de voz de Elliot hace un tiempo a ahora hay un trabajo de por medio, no es aquel hilo imperceptible e irreconocible de hace 3-4 años, esta gira se le oye, pero ojo, se le oye también sufrir y no llegar a todo, a bajar tonos y a esconder agudos, pero se puede decir que es aceptable y cumple, pero está muy lejos de la perfección, si es que la ha alcanzado alguna vez. Es Def Leppard, y eso es lo que cuenta…

Susana Manzanares