Este año asistimos al festival In-Edit de Barcelona, un festival de documentales de música que lleva en activo desde 2003, y que en esta 15ª se puede ver una apuesta que se decanta hacia la importancia de la música underground y los movimientos sociales y culturales a los que está unida.

Quim Torres / Edko Fuzz


El festival, que duró desde el 25 de octubre hasta el 4 de noviembre, daba sitio a muchos títulos interesantes para los amantes del Rock, Punk e incluso Metal, como The King, sobre Elvis Presley; Noches de Rock n’ Roll, sobre Burning; Legion. La historia de una banda de Thrash Metal; The Untold Story of Radio Birdman; Studio 54; o Apolo. La juventud baila, sobre nuestra querida sala de Barcelona. Entre nada más y nada menos que 462 películas, uno tiene que elegir, y en mi caso estas fueron The Godfathers of Hardcore, Suburban Steps to Rockland. The Story of The Ealing Club y Desolation Center, que se proyectaron en las diferentes salas de los cines Aribau, que se encontraban llenas a más de la mitad en los tres casos, algo que cuesta de conseguir en el cine.

The Godfathers of Hardcore es un documental dirigido por Ian McFarland que nos cuenta la historia del mítico grupo de Hardcore, Agnostic Front, pero de una manera muy personal, no habla sobre sus discos, ni sobre sus cambios de componentes, eso ya está en Wikipedia, habla sobre el surgimiento de la escena Hardcore en el Nueva York de los ochenta, sobre las dificultades de pertenecer a un movimiento minoritario e incomprendido socialmente y cómo eso se convierte en lo que gira toda tú vida. En la película son principalmente Rofer Miret y Vinnie Stigma, los dos miembros fundadores de la banda, quien nos cuentan esta historia, repleta de anécdotas personales y muchos sentimientos. Es un documental que se pasa realmente rápido, con toques de humor de la mano del excéntrico Stigma, pero también con momentos que te hacen saltar la lagrimita.

A la tarde siguiente, después de todo un día escuchando Agnostic Front, volví al cine para ver Suburban Steps to Rockland. The story of The Ealing Club, una interesantísima película meticulosamente documentada, que nos cuenta la que puede ser uno de los hechos más importantes para la historia del Rock, la historia de un pequeño pub londinense llamado The Ealing Club, donde encontramos los orígenes del British Blues Rock.

Dirigida por Giorgio Gurner, con quien tuvimos el placer de hablar al final, el documental transcurre a través de una buena cantidad de entrevistas a diferentes músicos que participaron en el nacimiento de este movimiento (Cream, The Rolling Stones, The Animals, Pete Townshed, etc.), interesantísimas imágenes de archivo y animación.

Finalmente, fui a ver Desolation Center, de Stuart Swezey, que nos situaba en la escena Post-punk de los ochenta, para explicar cómo la represión social hacia este movimiento agudizó el ingenio de un pequeño grupo para poder promover pequeños conciertos al margen de la ley y la sociedad que, finalmente, acabaron siendo grandes experiencias.

En Los Angeles de los ochenta, la brutalidad policial contra los conciertos de Punk que se hacían en la ciudad llevó a un pequeño promotor a hacer lo que más le gustaba fuera de la ciudad, así, ni más ni menos, montó tres festivales en una localización secreta en medio del desierto de California, entre 1983 y 1985, con grupos tan míticos como Savage Republic, The Minutemen, Sonic Youth, The Meat Puppets o Redd Kross.


L7: Pretend We’re Dead
Dir. Sarah Price

L7 siempre fueron una banda condenada. Esta frase, que dicha así suena muy catastrofista, se puede ver desde distintos ángulos. Para empezar, L7 eran una banda formada únicamente por mujeres, lo cual ya las encasillaba, para bien o para mal, y demás practicaban un estilo musical que ni era punk, ni era metal, ni era hard rock pero a la vez era todo ello, y además estaban catalogadas como grunge (que ya sabemos que no significa absolutamente nada). De esta manera, y estando a la sombra de nombres mucho más grandes como Nirvana, Red Hot Chili Peppers, Smashing Pumpkins o (incomprensiblemente) Hole, L7 siempre tuvieron que lidiar con esa amarga sensación de estar a punto de petarlo pero nunca acabar de llegar a hacerlo.

Este documental, financiado por los fans a través de la plataforma Kickstarter, nos cuenta de manera cronológica la carrera de la banda a través de las voces (literalmente, ya que, incomprensiblemente, nunca aparecen delante de la cámara durante las entrevistas) de sus protagonistas: Donita Sparks, Suzi Gardner, Jennifer Finch y Dee Plakas. El docu pasa de puntillas por los inicios de la banda con algunas imágenes y cuatro comentarios y, en un santiamén, ya estamos en la época de "Smell the Magic" y "Bricks are Heavy", los dos álbumes más populares de la banda. Ahí sí que se explaya un poco más (también es cierto que hay más material audiovisual disponible de esa época), pero de repente volvemos a "Hungry for Stink" y la época más oscura de la banda hasta su disolución en 2001 que se ventila en pocos minutos, por no hablar de la casi inexistente mención de la reunión de 2015 que, no olvidemos, en el fondo fue una de leas excusas para hacer el documental.

Por si no os habíais dado cuenta ya, "L7: Pretend We’re Dead" no es más que un correcto documental sobre la banda. Yo diría que es esencial para fans, y solo recomendado para fans porque se ven imágenes y se cuentan algunos detalles nuevos sobre esta fantástica banda. Para el resto del público, será la historia de una (otra) banda que nunca logró llegar hasta lo más alto, pero te contarán una historia confusa (si no conoces las voces de Donita, Suzi, Jennifer y Dee, no tendrás ni idea de quién está contando qué la mayor parte del tiempo), por no hablar de que pocas veces cuentan las motivaciones que las llevaban a tomar decisiones. Solo Suzi en un momento se sincera y choca bastante ver que la miembro más transgresora y bizarra de la banda fuera la que lo dejara por no tener una estabilidad económica a los 40. También, a modo de ejemplo, resulta chocante que no cuenten absolutamente nada de las razones que las llevaran a reunirse en 2015 y cómo fue el reencuentro tras tantos años separadas (y, aparentemente, enfadadas), más allá de cuatro tweets en las redes sociales (razón que se antoja insuficiente).

En definitiva, un documental correcto cuyo máximo valor reside en las imágenes potentes de la banda en directo, con momentos cumbre incluidos como Donita lanzando a un hostil público de Reading un tampón empapado en sangre, la propia Donita bajándose los pantalones en plena actuación en directo en la tele inglesa o explosivas imágenes de la banda en clubs durante la gira de "Smell the Magic". Personalmente creo que la cinta no hace justicia a la grandeza de una de las mejores bandas de los 90. Sí, no he dicho "banda de chicas", simplemente he dicho "banda".

Edko Fuzz