Dry River- 15 de Febrero 2025 – Sala Mon (Madrid)
Tercer año consecutivo que Dry River pasa por la sala Mon madrileña, para hacernos pasar otra buena noche. Después de haberse paseado durante más de dos años su último disco “Cuarto Creciente” (2022), la banda no se desliga de los directos, aprovechando el interés general, algo que agradecemos todos los que admiramos y disfrutamos de esta magnífica banda.
Texto: Toni Marchante
Fotos: David Aresté
Las dos veces anteriores llenaron la sala. La primera fue la presentación de su último disco “Cuarto Creciente” y la segunda era el concierto fin de gira; donde prometieron volver, para presentar su nuevo trabajo; disco que se está haciendo rogar, y como comentó Àngel Belinchón, se está cociendo a fuego lento, lo que dio la oportunidad de ver otra noche más de “Cuarto Creciente” como protagonista. Conviene también recordar, que el pasado mes de agosto actuaron en la última edición del LechuRock en la cercana Loeches.



Lo que quedó claro esta noche es que ni la falta de temas nuevos, ni el que tocaran cerca no hace mucho, fue suficiente para impedir que volvieran prácticamente a llenar la Sala Mon para hacernos pasar otra noche inolvidable más, por lo grandes que son sus músicos, sus canciones y el hecho de contar con tres invitados especiales que participaron durante la velada.
Dry River se encuentra ya en el momento de dar el siguiente paso, habiendo obtenido recientemente el premio Qubo 2024 Música en su novena edición como elementos relevantes en la cultura castellonense y habiéndose ganado por derecho propio, un lugar destacado en el rock nacional, gracias a su música y a la gran cantidad de conciertos ofrecidos en los últimos tiempos, los fans esperan un próximo trabajo que les haga justicia y los encumbre al nivel en el que deberían estar ya por méritos propios, además de su implantación en zonas como Latinoamérica, donde a buen seguro tendrán mucho éxito, si no, tiempo al tiempo.



La noche, como ya nos anunció la banda en redes sociales , iba a estar repleta de sorpresas, lo que la convertían en una noche especial. El atractivo adicional lo conformaban sus invitados. El guitarrista Juanjo Melero, que ya colaboró con la banda incluso en su directo D.C., ex-Sangre Azul y actualmente en el supergrupo nacional Rock con Ñ; el prestigioso cantante y coach vocal Erik Cruz y la cantante Anna Dobon de Annacrusa.
La apertura de puertas estaba anunciada a las ocho, pero lo hizo un poco antes. Esto hizo que la espera hasta las nueve que comenzó la actuación se hiciera un poco larga. Llegada la hora, Paco Madrid salió al escenario para unas palabras introductorias, cuando ante el vocerío de la gente, apareció Fanfi, para hacer la presentación oficial de la banda; algo que nos dio mucha alegría ante su ausencia el pasado año. Solapada a la presentación, sonaba la introducción de ”Culpable” que arrancó con poderío y que fue coreada por el público que llenaba la sala.



De seguido “Pequeño Animal”, una de las gratas sorpresas de la noche. Con ella tuvimos un gran despliegue de rock progresivo, en una interpretación que sirvió para enchufar a todo el mundo, si es que alguno no lo había hecho. “Pequeño Animal” es una canción diseñada para el lucimiento de todos los músicos, pero me fijé especialmente en la exhibición de Pedro Corral a las baquetas.
“Segundo intento” y su entrañable estribillo fue cantada con intensidad por parte del público, para desembocar en un triplete de éxitos del álbum “2038”, “Camino”, “Fundido a negro” y “Perder el Norte”, una trilogía que ya se ha convertido en habitual, donde Angel se desenvuelve de forma magistral, sabiendo transmitir y elevar la intensidad del público.



Tras “Camino” Angel Belinchón se dirigió al público, y lo hizo con la gracia, la simpatía y la complicidad de siempre: comentando que el nuevo disco se está alargando un poco y que aprovechan también esa excusa para dar algunos conciertos más. Nos contó que eligiendo las fechas, alguien les comentó que la de Madrid era en el fin de semana del día de San Valentín, a lo que contestaron que no pasaba nada, que hacían rock progresivo y que creían que ninguno de sus fans tuviera planes, declarando el amor de la banda hacia su público.
“Fundido a negro” llevó al público en volandas, con Fanfi en el escenario con la mascara de gas y levantando las manos en un estribillo coreado a pulmón por parte de la sala. “Perder el Norte” sirve para continuar y mantener el nivel en cuanto a disfrute, incluso elevarlo por la dosis de emotividad que produce cantar su estribillo, aunque lo cierto es que la letra fue cantada desde la primera sílaba hasta la última,por parte de todos los asistentes.



Ángel nos recordó que la siguiente canción la compartió a dúo el pasado año con Julio Castejón que se encontraba este año entre el público y se llevó una gran ovación, y sonó la “Libertad” en otro de los momentos entrañables de la noche. Siguiendo con el último disco, llegó “La Serpiente”. “El Monje” con su libro incendiario acompañó a la banda en escena, en una de sus canciones más metaleras.
Para “Capitán Veneno”, esa oda a Juan Carlos Aragón Becerra, que supone uno de los grandes estandartes de su último disco, por su fuerza, su estribillo y su sentido crítico; se acompañaron del primer invitado, Erik Cruz, en una interpretación magistral de los dos cantantes. Eso añadido a la impecable ejecución de los instrumentos, en lo que al desarrollo progresivo se refiere, nos dejó en mi opinión la interpretación más completa de la noche.



Cambio a modo Queen con “Funeral” y la presencia de Fanfi caracterizado de enterrador, tomando las medidas de Ángel. Interpretación una vez más de alto nivel, que se vio elevada en quilates por la participación en la parte final de Juanjo Melero que nos dejó una amalgama de solos de guitarra, que compartió también con Matías Orero y Guillermo Guerrero.
Terminado el funeral , fue el momento de que Ángel invitara a Anna Dobon de la banda Annacrusa para cantar a dúo “Me va a faltar el aire”. Una interpretación que resultó ser muy interesante, por el matiz de la voz femenina. Eso sí, el estribillo fue de pleno dominio de la sala. Con esto se llegó a la hora y veinte de concierto, abandonando el escenario la banda para un pequeño respiro.



El grupo se incorporó al escenario para el tramo final, que iniciaron con “Peán”, esa magnífica pieza repleta de detalles progresivos que una vez más dejó evidencias del alto grado de los músicos con sus instrumentos. Fue sin duda, otro de los grandes momentos de la noche.
Es ver aparecer a Ángel con el keyTar colgado y todo el mundo sabe que llega “Irresistible”, con Fanfi dándonos la clase de zumba correspondiente, con las primeras filas siguiendo sus pasos. Para terminar, “Traspasa mi piel”, concluyendo el concierto en todo lo alto, con esos teclados de sonidos Hammond y los devaneos Queen-Deep Purple que transcurren por los puentes de esta canción y por supuesto, ese estribillo rompedor, donde todo el mundo se dejó la voz.



Casi dos horas fueron las que nos brindaron en sexteto; sexteto en el que hay que enfatizar a todos y cada uno de sus componentes, Ángel Belinchón brilló a la voz, dejando muestras y detalles que destacaron lo gran cantante que es, además de su labor de frontman que maneja a la perfección, a Matías Orero por su gran clase a la guitarra, brindándonos esos solos marca de la casa bajo su sombrero, Guillermo Guerrero se complementa perfectamente con Matías y destaca por ser un excelente guitarrista, con sus riffs y grandes solos, David Mascaró al bajo marca la rítmica con destreza, Miquel Centelles tuvo grandes momentos a los teclados, recuerdo por ejemplo en “Funeral”, aportando a los teclados todo lo que necesita la música de Dry River, y el gran Pedro Corral a la batería, en una exhibición más, a la hora de sentar las bases rítmicas complejas y exigentes que requieren las canciones, con intervenciones muy destacadas en muchos de los momentos de la noche.
Otra gran noche de Dry River, los que nunca fallan y siempre nos dejan un recuerdo imborrable de sus conciertos. Quizás esta vez, sin muchas sorpresas por la falta de material nuevo y por la similitud a sus anteriores actuaciones, pero ya quisiera tener yo un concierto de estos con las mismas canciones, todas las noches.



Posiblemente no los volvamos a ver en Madrid hasta un nuevo disco, pero que eso no sea excusa, que vengan todas las veces que quieran, Madrid siempre está abierta a las buenas bandas de rock progresivo, porque los fans del progresivo, aunque sea San Valentín y aun teniendo planes, irán siempre a ver a sus amados Dry River.
Texto: Toni Marchante
Fotos: David Aresté



