El esperado regreso de la Guadaña gaditana ha llegado y lo ha hecho de la mejor manera posible, con un auténtico cañonazo directo al pecho que lleva por nombre “Karma” y que supone un paso al frente y un puñetazo en la mesa de una de las bandas más creativas del panorama metalero español.

Luis de Juan// @SentenciadeJuan

“Karma” es el tercer LP de Guadaña, un grupazo andaluz (otro más, no es casualidad) que a base de mucho curro, tocar, mucha actitud, volver a tocar, mucha clase y seguir tocando en cualquier parte de nuestras fronteras se están consolidando como una de las mejores formaciones de heavy metal que tenemos, desde luego el que suscribe así lo piensa.

Afirmaba que Karma supone un paso adelante respecto a su segundo trabajo, “Deryaz”, que ya era bueno, pero “Karma” es un pepinazo, un cañonazo, detallista al máximo; a nivel instrumental es muy original, potente, contundente y muy cañero; líricamente está trabajadísimo, se notan las horas de trabajo en la elaboración de unas letras interesantes que encajan como anillo al dedo dentro de la caña que mete la banda. El disco cuenta con varias y buenas colaboraciones que aumentan la calidad del disco.

Asimismo, el trabajo a nivel de producción es impecable. Se aprecia gratamente que es el batería de la banda el encargado de la misma pues ha sacado un sonido brutal en su generalidad pero la base rítmica es simplemente bestial, me ha flipado muchísimo, ultra metalizada, contundente y agresiva, vamos como debe de sonar.Sobra decir que Glory está estupenda y es que su tonalidad y su actitud le va como anillo al dedo a la bestial música de Guadaña. Un combo perfectamente engrasado que te pasa por encima sin contemplaciones.

Arrancamos, como no podía ser de otra manera, de manera contundente con “Aún sigo en pie” donde la base rítmica te apabulla, te deja clavado en el sillón mientras los riffs de guitarra van dando color a un tema agresivo, actual y pegadizo al que Glory otorga un sutil contrapunto ante tanta chicha que se ve aumentada por los bestiales coros. Chapeau.

Con un guión similar estalla en tus oídos “Ser uno mismo” sumándole mayor velocidad aún, si cabe. Las contundentes guitarras te enganchan como una fuente de lava. Nuevamente fenomenal trabajo a la voz acompañada de unos bestiales coros que dan empaque y fuerza al tema. Puro y brutal heavy metal para empezar el disco. Como un tiro empieza “Reflejos”. Un ritmo con ciertos tintes arabescos dan paso a una melodía de bajo súper metalizado que pronto se convertirá en un salvaje ataque de metal directo a tu yugular. Destacar los cojonudos ritmos del teclado creando una atmosfera moderna y actual que le dan al tema distinción y elegancia. Un arranque del disco que roza la excelencia.

A continuación “Dios del trueno”; poco más podemos añadir con ese título, a buen entendedor –heavy- pocas palabras bastan. Un tema más épico que el hacha de Gimli. Heavy metal clásico, ágil y rápido con un estribillo coreable y pegadizo. De las canciones que más me han molado del cd y como veis estoy bastante flipado con el disco.

Nuestra revolución” continua con el ambiente épico de su predecesora, si bien algo menos acelerado pero que, en cualquier caso, funciona con solvencia gracias a un pegadizo ritmo y a una contagiosa letra. Se recuperan los ritmos arabescos con la instrumental “Encrucijada” que sirve de intro a “¿Víctima o verdugo?” donde la base rítmica marca un ritmo contundente genialmente encajado con los veloces riffs de guitarra. ¡Vaya cañonazo! Sube el volumen, no valen las medias tintas. La tralla no para con “El bosque”, no nos dan un respiro. En este tema sí que se aprecia cierta diferencia respecto de lo ofrecido por la banda hasta el momento. Un tema oscuro, melódico, con prevalencia de los teclados.

Némesis” sigue sin bajar el ritmo, y es que Guadaña no conoce el pedal del freno. Nos encontramos con un tema de reivindicativa letra cantadas por voz masculino con un rollo K-tulu bien guapo. Una mezcla, o fusión para los más sibaritas, bien chula entre el heavy más clásico y el metal más moderno y contundente. A lo loco comienza “El castigador”. Pura tralla máxima de rotundo palm mute y doble bombo a piñón mientras se nos relata en primera persona las peripecias del castigador. “Mientras duermes” continua con el patrón de Guadaña, velocidad, contundencia en contraposición a la elegancia de las composiciones líricas.

¡Ojo con “Karma”! La canción que da nombre al disco y en la que cantan ni más ni menos que Tete Novoa, Alfred Romero, José Vicente Broseta y Nando Perfumo, a la par que Glory, por supuesto, así, a lo bestia, todos juntos, en plan comando, algunas de las mejores voces de España en una misma canción. Casi nada. Pero no solo en la voz está el placer, la canción es un TEMAZO CON MAYÚSCULAS una canción excelsa y excelente para titular la obra. Mira… casi mejor que no cuento nada, escúchala, haz el favor. Finalmente, y casi sin fuerzas de tanta chicha, llega “Dharma”. Original, complejo, épico y melódico tema a medio tiempo con un apoteósico final perfecto para una excelente obra.

Guadaña win. Han llegado, te han pateado el culo y se han marchado. Discazo soberbio, una bestialidad sonora que te atrapa, te machaca, te pasa por encima y, sin darte cuenta, te encuentras pulsando de nuevo el botón de inicio de la apisonadora. La brutal contundencia de Guadaña ha entrado como un tiro dentro de los mejores discos del año. Muchas gracias a Guadaña por este regalo que nos han hecho.

Luis de Juan// @SentenciadeJuan

TEMAS:

Aún sigo en pie
Ser uno mismo
Reflejos
Dios del trueno
Nuestra revolución
Encrucijada
¿Víctima o verdugo?
El bosque
Némesis
El castigador
Mientras duermes
Karma
Dharma

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