Tras más de dos décadas de carrera, Avatar sigue expandiendo su universo con Don’t Go In The Forest, su décimo álbum de estudio y, posiblemente, el más ambicioso hasta la fecha. Hablamos con Johannes Eckerström, vocalista y alma creativa de la banda sueca, sobre el simbolismo del bosque, la evolución artística del grupo y el equilibrio entre oscuridad, humor y emoción que define su sonido. En esta conversación, el frontman reflexiona sobre la curiosidad musical que los impulsa, el significado del metal como viaje interior, el poder sanador de enfrentarse a los propios demonios y su próxima gira por España en febrero de 2026.

Marcel.lí Dreamevil / David Aresté

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M.S: Ante todo, gracias por tu tiempo. Enhorabuena por vuestro nuevo trabajo; debéis sentiros muy orgullosos.

Siento que, una vez más, hemos encontrado la razón por la que este álbum era importante de hacer. Lo que más nos importa, por encima de todo, es poder crear otro más. A estas alturas se ha convertido en nuestro trabajo, lo cual es fantástico, pero precisamente por eso sería fácil decir: “Tenemos que hacer otro disco porque necesitamos camisetas nuevas”, o “porque tengo que alimentar a mi perro”. Pero eso no basta. Seguimos necesitando curiosidad musical, algo en este viaje que compartimos como banda que nos impulse a seguir creando. Hemos vuelto a encontrar eso, y se siente muy especial.

M.S: La portada de Don’t Go In The Forest te muestra distante, rodeado de oscuridad y árboles, sosteniendo un globo rojo como Pennywise de It. ¿Qué significa esa imagen?

La idea detrás del título es que, si eras uno de esos niños raros que siempre se sintieron diferentes, sabes que cuando alguien dice “no entres en el bosque”, sientes justo el impulso contrario. La advertencia se convierte en tentación.
Junto a esa idea, hay una especie de “película” en mi cabeza —algo que imagino dirigido por David Lynch—. Alguien camina perdido en el bosque, de noche, con frío y oscuridad. De pronto, ve una luz entre los árboles. A medida que se acerca, escucha música. Al llegar al claro, descubre una carpa de circo —una que no debería estar allí, pero está—. Dentro suena música. Ese es el mundo de Avatar.
Así que existe esa mezcla de atracción y peligro, porque el concepto está muy inspirado en el terror.
Para nosotros, “el bosque” representa lo que el heavy metal suele explorar: lugares prohibidos. El metal es esa mezcla extraña —música oscura y agresiva, pero también poderosa, emocionante y divertida—. Por ejemplo, puedes estar viendo a Metallica, cerveza en mano, gritando “¡vamos!”, mientras ellos tocan una canción sobre un hombre sin brazos ni piernas que quiere morir. Esa es la paradoja del metal.
Usamos música intensa y poderosa para hablar de temas oscuros. El bosque también puede ser un lugar psicológico, un rincón de ti mismo al que temes entrar. “No vayas al bosque” puede ser algo que te dicen los demás, o algo que tú mismo te repites para evitar enfrentarte a ciertos recuerdos o miedos. Pero a través de la música puedes hacerlo: enfrentar el dolor, crecer, sanar. Ese es el bosque para nosotros: el mundo de Avatar.

avatar-dont-go-forest-promo-pic Johannes Eckerström: Entre el miedo y la belleza del bosque

M.S: La formación actual es la misma que en vuestro debut de 2006, Thoughts of No Tomorrow, salvo por el guitarrista Tim Öhrström, que se unió en 2011. ¿Cuál es el secreto para mantener una banda tan unida?

Para nosotros, lo más importante es la amistad. No es solo una frase bonita: es algo muy práctico. Nuestro trabajo consiste en escribir y tocar nuestra propia música; no usamos compositores externos ni fingimos en el estudio. Queremos escribir, tocar y presentar lo que es realmente nuestro, y hacerlo de una forma que nos mantenga como amigos.
A veces eso implica tomar decisiones que quizá no sean las mejores para el negocio a corto plazo, pero sí lo son para la relación y la salud del grupo a largo plazo. Esa siempre ha sido la prioridad. Cuanto más tiempo permanezcamos juntos, más oportunidades tendremos de crecer, tanto personal como artísticamente. Ese es el secreto: queremos seguir juntos.

M.S: Sobre el nuevo álbum Don’t Go In The Forest, ¿de dónde surge el título y qué podemos esperar encontrar en ese bosque?

Como decía antes, es algo psicológico, que tiene que ver con los tabúes sociales y con la gente que te dice “no hagas eso”, “no comas la fruta prohibida”. Pero, según yo interpreto la Biblia, la serpiente era el bueno y Eva hizo bien en no obedecer ciegamente. Así que “no entres en el bosque” también significa que debes entrar: enfrentarte a lo que otros te dicen que evites.
También trata sobre enfrentarse a la oscuridad, y sobre cómo los “niños raros” se sienten atraídos por el heavy metal. ¿Qué hay en el bosque? Crecimiento, sí, pero también un infierno divertido junto a Avatar.

M.S: ¿Cuánto ha aportado cada miembro a la composición de este décimo álbum?

Es difícil medirlo. Nuestro productor, Jay Ruston, suele decir que Avatar es la banda más democrática con la que ha trabajado.
En el sentido tradicional, los principales compositores somos Tim, Jonas y yo, pero el proceso es tan colaborativo que los cinco acabamos participando profundamente en cada tema.
Por ejemplo, la canción principal nació de una idea que Tim escribió hace años, pero no lográbamos que funcionara. Tiempo después, Jonas rescató uno de los riffs, añadió un nuevo bajo y batería, y construyó algo a partir de ello. Luego yo hice ajustes de estructura, añadí teclados y una línea de bajo pulsante, y los demás aportaron sus ideas.
Cada canción es distinta. A veces uno escribe casi todo; otras, es un esfuerzo completamente colectivo. Pero lo importante es que, al final, todos sentimos que las canciones son nuestras.

avatar-madrid-metropolitano-4 Johannes Eckerström: Entre el miedo y la belleza del bosqueavatar-madrid-metropolitano-6 Johannes Eckerström: Entre el miedo y la belleza del bosqueavatar-madrid-metropolitano-1 Johannes Eckerström: Entre el miedo y la belleza del bosque

M.S: “Captain Goat” suena como una versión más lenta de “The Eagle Has Landed”. El vídeo es impresionante. ¿Cómo surgió y qué representa la cabra?

La cabra representa una figura satánica, y el tema conecta con Dance Devil Dance. Aquel disco trataba ciertos temas que este continúa, pero este nuevo álbum profundiza más en el subconsciente.
Muchas canciones fueron escritas de forma intuitiva, sin pensar demasiado; simplemente dejando que las palabras fluyeran. Más tarde comprendí: “Ah, esto va sobre Satanás”.
El vídeo desarrolla esa idea: una especie de odisea. Vas en barco con un capitán cruzando el río Estigia hacia el reino de los muertos. Jugamos con mitología griega y nórdica —sirenas, Loki encadenado, manos fantasmales que arrastran a la gente—, todo dentro de un viaje heroico mitológico. Y, por supuesto, le añadimos un toque de Pulp Fiction con el maletín misterioso.

M.S: “Tonight We Must Be Warriors” parece destinado a convertirse en uno de vuestros mayores éxitos. El vídeo, dirigido por Johan Carlén, está lleno de teatralidad y surrealismo. ¿Cómo surgieron el guion y la escenografía?

Todos nuestros vídeos nacen de reuniones entre Johan y yo. Compartimos ideas, referencias e imágenes hasta que algo encaja.
La canción es como un himno de Manowar visto desde una perspectiva más progresista: un llamado épico a luchar por lo que importa, pero sin glorificar reyes ni autoritarismos; más bien sobre unidad, solidaridad y fuerza colectiva.
El vídeo tomó un rumbo más surrealista. Yo quería representar algunas frases de forma literal —flotar sobre los tejados, al estilo Peter Pan o Mary Poppins. A partir de ahí, Johan desarrolló la historia: la banda reuniéndose, enfrentando monstruos, alcanzando una especie de utopía. Nos inspiramos en El barón Munchausen y en el cine clásico, pero con nuestro propio giro visual.

M.S: Describe el nuevo álbum en pocas palabras.

Difícil hacerlo breve… Diría: melódico, surrealista, agresivo, emocional y dinámico. Un viaje surrealista y emocional.

M.S: Empezaste muy joven. Ahora, acercándote a los cuarenta, ¿vives completamente de la música o te plantearías volver a ser profesor de preescolar?

Amamos lo que hacemos, pero la amistad es esencial. Si alguna vez esto dejara de ser una pasión y se convirtiera simplemente en un trabajo, tendríamos que replanteárnoslo, porque entonces los sacrificios pesan más.
Mientras siga siendo emocionante, quiero hacerlo hasta morir. Pero no descarto otros trabajos: hay muchas cosas significativas que uno puede hacer en la vida.
Dicho esto, me encanta poder vivir de la música. Hemos luchado mucho por conseguirlo. Avatar siempre ha crecido —poco a poco, pero de forma constante—, y eso es positivo. Nos ha dado una base sólida y un público fiel. Antes teníamos dos trabajos: la banda y las facturas; ahora es uno solo. Y eso mejora mucho la calidad de vida, también para quienes nos rodean.

avatar-go-forest-new-album Johannes Eckerström: Entre el miedo y la belleza del bosque

M.S: Después de enseñar a niños durante una década, ¿algún exalumno te ha saludado en un concierto?

Sí. He visto en el mosh pit a personas a las que cambié los pañales en preescolar. Es divertido… aunque te hace sentir un poco viejo.

M.S: Lleváis casi 25 años como banda. ¿Lo imaginabais? ¿Tenéis algo especial planeado?

Aún no hemos planeado nada concreto para el 25º aniversario, aunque sí para otros aniversarios próximos.
La banda empezó en 2001 como Lost Soul, pero yo me uní en 2002 o 2003, y nuestro primer lanzamiento oficial fue en 2006. Así que probablemente contaremos desde ahí —como hizo Black Sabbath, que realmente empezó con su álbum debut de 1970—.
Quizá celebremos los 25 años en 2031. Ya veremos.

M.S: Uno de vuestros mayores logros fue girar con IRON MAIDEN. En 2021 ibais a tocar en España, pero se canceló; ahora, en 2025, lo habéis conseguido. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Fue un sueño hecho realidad. Nuestro primer viaje juntos como banda fue para ver a Iron Maiden en Estocolmo cuando teníamos 15 o 16 años.
Ya habíamos tocado con ellos en Brasil, pero la gira europea nos hizo sentir como adolescentes otra vez. Nunca había estado tan nervioso antes de un concierto. Abrir para Maiden fue intimidante, significaba muchísimo para nosotros.
Después del primer show, nos relajamos y lo disfrutamos plenamente. Es un trabajo duro actuar antes de una banda así: tienes que lograr que la gente te recuerde en una noche en la que todos han venido a ver a Iron fucking Maiden. Pero lo conseguimos, y fue muy gratificante.
Todo el mundo nos trató increíblemente bien: el equipo, la organización, todos. Además, fue algo familiar: mi madre nos vio en Alemania, mi hermana y mi cuñado vinieron a Frankfurt, y mi esposa se unió una semana. Fue muy especial.

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M.S: En la próxima gira tocaréis en recintos más grandes que antes. ¿Podemos decir que AVATAR sigue creciendo después de casi dos décadas? Y compartiréis escenario con ALIEN WEAPONRY y WITCH CLUB SATAN. ¿Qué podéis contarnos sobre ellas?

Sí, seguimos creciendo, despacio pero siempre hacia arriba. Ciudad de México será nuestro concierto más grande como cabezas de cartel, y en Europa y EE. UU. también actuamos en salas más grandes que nunca.
Alien Weaponry son increíbles; llevábamos tiempo queriendo girar juntos y por fin se ha dado. Están conquistando el mundo. Witch Club Satan es una banda noruega de black metal satánico y feminista que me dejó sin palabras. Son geniales.
Sinceramente, este es el cartel que más ilusión me ha hecho en mucho tiempo. Soy fan de ambas bandas. Lo único malo es que tengo que prepararme mientras tocan, pero intentaré escaparme para verlas.

M.S: Cuando sois cabezas de cartel, ¿por qué no tocáis canciones de los tres primeros discos? ¿No estáis orgullosos de vuestros “primeros hijos”?

No es que no estemos orgullosos. A veces los hemos recuperado —como “War Song” o “Reload”—.
Pero Black Waltz marcó un antes y un después: Tim se unió, cambiamos de actitud y enfoque. Tenía 24 años y sentí que, si ese disco iba a ser el último, debíamos hacerlo exactamente a nuestra manera. Desde entonces, tratamos cada álbum como si fuera el último, asegurándonos de sentirnos orgullosos.
Los primeros discos son como fotos antiguas: diferentes, pero valiosas. Los aprecio mucho, y seguro que volveremos a ellos de nuevo.

M.S: “El Payaso” apareció por primera vez en Black Waltz (2012), junto con los vídeos de Johan Carlén. ¿De dónde surgió la idea y quién diseña vuestros trajes?

Primero que nada, no lo considero un personaje. Soy yo. No soy actor, soy un reactor y un intérprete.
Cuando filmamos Black Waltz, necesitábamos una imagen que encajara con la escena —vidrio, fuego, caos— y pensamos: “un payaso siniestro funcionaría”. Cuando lo hicimos, todo encajó. Se sintió natural.
Siempre fui el payaso de la clase, así que tenía sentido. Está influido por Rob Halford, Alice Cooper, el teatro, la comedia y, por supuesto, el circo. El payaso se convirtió en la personificación de todo lo que representa Avatar: teatral, caótico y desmesurado.
Nuestros trajes actuales los diseñamos con Linnea Bruno, que transformó mis bocetos en algo increíble. Antes trabajamos con Mikaela Magnusson, que estuvo con nosotros varios años. Desarrollamos los conceptos juntos, pero ellas tienen el talento para hacerlos realidad.

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M.S: Johannes, gracias de nuevo por tu tiempo. Enhorabuena por el nuevo álbum. ¿Quieres añadir algo más?

No, creo que lo hemos cubierto todo. A menos que tuviéramos dos horas más para hablar de mis ideas raras (risas), estoy satisfecho.
¡Gracias y nos vemos en febrero!

Marcel.lí Dreamevil / David Aresté