Publicado en 2001, Karma representa uno de los momentos más importantes de la trayectoria de Kamelot. Veinticinco años después, aquel trabajo continúa siendo una referencia imprescindible de su discografía y una pieza fundamental para entender la evolución del power metal hacia territorios más sinfónicos, progresivos y teatrales.

La incorporación de Roy Khan había supuesto un punto de inflexión para la formación liderada por Thomas Youngblood. Tras The Fourth Legacy (1999), la banda había encontrado una dirección musical mucho más definida, pero fue con Karma cuando terminó de consolidar una personalidad propia. La combinación de guitarras poderosas, teclados envolventes, arreglos orquestales y melodías de enorme sensibilidad dio como resultado un álbum que trascendía las etiquetas habituales del género.

Con la producción de Sascha Paeth y Michael «Miro» Rodenberg, Kamelot construyó un sonido ambicioso, cuidado hasta el último detalle y con una marcada vocación cinematográfica. La voz de Khan desempeñaba un papel esencial, aportando dramatismo, elegancia y una personalidad interpretativa que convirtió aquellas composiciones en algo muy especial.

Kamelot – Karma

La canción que da nombre al disco es, probablemente, su mejor carta de presentación. «Karma» reúne todos los elementos que hicieron grande a esta etapa de Kamelot: influencias orientales, guitarras contundentes, arreglos de teclado y un estribillo memorable. Su desarrollo instrumental y la interpretación de Roy Khan construyen una composición de enorme personalidad que continúa siendo uno de los grandes himnos de la banda.

«Wings of Despair» representa otra de las grandes virtudes del álbum. Más directa y cercana al power metal tradicional, combina velocidad, melodía y contundencia sin renunciar a la sofisticación que caracteriza al conjunto. Una demostración de que Kamelot podía moverse entre diferentes registros sin perder coherencia ni identidad.

Mención especial merece la suite «Elizabeth», dividida en tres partes: «Mirror Mirror», «Requiem for the Innocent» y «Fall From Grace». Inspirada en la figura histórica de Erzsébet Báthory, la conocida condesa sangrienta, constituye uno de los grandes ejercicios narrativos de la discografía del grupo. Sus diferentes desarrollos musicales permiten a Kamelot desplegar su faceta más teatral y oscura, con Roy Khan ofreciendo una interpretación especialmente intensa.

Kamelot – Elizabeth

Junto a estas composiciones, «Forever» y «Don’t You Cry» completan algunos de los momentos más emotivos de un álbum que destaca precisamente por su equilibrio entre épica, melodía y sensibilidad.

Con la perspectiva del tiempo, Karma ocupa un lugar privilegiado dentro de una de las etapas más brillantes de Kamelot. Su publicación fue el paso definitivo antes de Epica (2003) y The Black Halo (2005), dos álbumes que elevarían todavía más las aspiraciones conceptuales y musicales del grupo.

Los tres trabajos forman una etapa difícilmente repetible. Sin embargo, Karma conserva un encanto particular: todavía mantiene una conexión muy evidente con el power metal clásico, pero ya anticipa la oscuridad, el dramatismo y la sofisticación que alcanzarían su máxima expresión en los discos posteriores.

Kamelot volverá a España con Dark Asylum

El aniversario llega en un momento especialmente interesante, ya que Kamelot visitará nuestro país a finales de noviembre con su gira Dark Asylum World Tour. La banda actuará el 21 de noviembre en Razzmatazz 1 de Barcelona y el día 22 en La Riviera de Madrid, acompañada por Exit Eden y Temperance, que también presentarán sus nuevos lanzamientos Femmes Fatales por parte de EE,  y Arcani por parte de Temperance .

Aunque el protagonismo corresponderá a su nuevo trabajo, estamos convencidos de que habrá espacio para recuperar algunas composiciones de aquella época dorada. Resulta difícil imaginar un repertorio de Kamelot sin canciones como «Karma» o «Forever», que siguen ocupando un lugar especial en la memoria de sus seguidores.

Precisamente, el regreso de Roy Khan a los escenarios ha vuelto a poner en primer plano aquel legado. Durante el pasado Sweden Rock Festival tuvimos ocasión de comprobar la emoción que despierta su reencuentro con las canciones de Kamelot, especialmente las pertenecientes a The Black Halo. En nuestra entrevista con Roy Khan, el vocalista también nos habló de Karma y de la importancia de recuperar aquellas composiciones en directo.

Veinticinco años después, el legado de Karma permanece intacto. Fue mucho más que un paso adelante para Kamelot: supuso la consolidación de una identidad musical que encontraría continuidad en dos obras fundamentales del género. Un disco donde la melodía, la oscuridad y la emoción encontraron un equilibrio extraordinario y cuyas canciones siguen teniendo mucho que decir.

David Aresté