A estas alturas no vamos a descubrir la calidad y el talento de alguien como Myles Kennedy, sus trabajos con Alter Bridge y acompañando a Slash hablan por sí solos. Con todo y con eso, me ha sorprendido gratamente este primer lanzamiento en solitario, cargado de atmósferas, de blues, de folk y, sobre todo, de intimismo y sentimiento.

Alberto López

Con el corazón en la mano, Myles ha creado un álbum conceptual acerca de la muerte de su padre en 1974, Año del Tigre según el calendario chino. Una catarsis musical que, según sus propias palabras, no le ha resultado nada fácil, pero que una vez terminado ha resultado liberador.

Así pues, desde la introspección más absoluta, nos encontramos a un Kennedy desolado por momentos, irradiando tristeza, pero también optimismo y cariño en otros, cuando habla también de cómo fueron esos días junto a su madre y su hermano.

Musicalmente, este álbum le consagra como un compositor de altura. Encargándose de las seis cuerdas, de la voz, del banjo, del bajo, de la mandolina y de la steel guitar, Myles da una auténtica lección de música, transitando por caminos bastante alejados de lo que normalmente nos tiene acostumbrados.

El tema que da título al álbum es un corte con mucha presencia de mandolina y con una percusión que adopta un papel muy principal. Posee dos partes muy diferenciadas, pero que encajan muy bien en el conjunto. Fue el video single de adelanto y es un muy buen comienzo.

“The Great Beyond” continúa de una manera mucho más oscura. La percusión sigue muy presente y es algo que seguirá así a lo largo del álbum, mientras que aquí entran las orquestaciones, metidas con mucho gusto, y las disonancias guitarreras que, junto con la voz de Myles, nos transmiten desesperación. Algo de eso también encontramos en “Blind Faith”.

“Devil On The Wall” comienza tranquila para dar paso poco después a casi lo más animado del álbum, con un estilo cercano al rockabilly que virará hacia el country más adelante con esos fraseos de guitarra tan típicos de este género musical.

Y para country el de “Ghost Of Shangri La”. Magnífica.

“Turning Stones” suena más folk y lleva implícito algo más de optimismo, que se torna en melancólica tristeza con “Haunted By Design”, que posee un aire muy americano, pero con el toque personalísimo que le imprime la voz de Myles.

“Mother” es un tema complejo, mientras que “Nothing But A Name” posee una estructura que, con guitarras eléctricas, podría pasar por un corte de Alter Bridge, pero tamizado con banjo, acústicas y una Steel guitar que parece llorar por momento… Es otro asunto.

“Love Can Only Heal” posee una hermosura aplastante. Aquí también funcionan muy bien las orquestaciones, y con ese ligero in crescendo que finaliza en un bello solo a base de slide estamos ante uno de los mejores cortes del álbum.

Para terminar, “Songbird” y “One Fine Day” irradian luz en un guión tan complejo y tan espinoso como el que trata el disco.

Un disco que nos regala una interpretación majestuosa de Myles Keneddy. Un álbum preciso y precioso, valiente, íntimo, desgarrador y también alentador… Para degustarlo con tranquilidad.

Alberto López

Temas:

01. Year Of The Tiger
02. The Great Beyond
03. Blind Faith
04. Devil On The Wall
05. Ghost of Shangri La
06. Turning Stones
07. Haunted By Design
08. Mother
09. Nothing But A Name
10. Love Can Only Heal
11. Songbird
12. One Fine Day






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