Savatage – 27 de Julio 2026 – Anfiteatro Romano de Pompeya
Hace apenas unos días repasábamos la historia del Anfiteatro de Pompeya y la extraordinaria relación que este recinto mantiene con el rock desde que Pink Floyd lo convirtió en un lugar de culto en 1971. Esta vez, tocaba vivirlo desde dentro. Savatage cerraba la edición de Beats of Pompeii 2026, un ciclo que durante las semanas anteriores había llevado hasta el histórico anfiteatro a artistas como Beat, Pat Metheny o Marillion. Pero la cita de la banda estadounidense tenía un ingrediente adicional: una orquesta sinfónica acompañando y un equipo de grabación preparado para inmortalizar la noche destinada a convertirse en un lanzamiento en directo.
Llegar al anfiteatro ya forma parte del espectáculo. El acceso se realiza atravesando una de las entradas del parque arqueológico y, poco a poco, el recinto comienza a aparecer entre los altísimos cipreses que lo custodian desde hace generaciones. Primero se descubre su lateral, extraordinariamente bien conservado, y a un lateral una oscura e imponente rampa desciende hasta el arco que desemboca directamente en la arena.
Es un recorrido breve, pero suficiente para comprender que no se está entrando en un recinto cualquiera. Cuando uno cruza el último arco y la panorámica del anfiteatro aparece de golpe frente a sus ojos, resulta inevitable detenerse unos segundos. La estructura sigue prácticamente completa. Aunque parte de las gradas hayan sucumbido al paso de los siglos y la naturaleza haya reclamado su espacio, la forma del anfiteatro permanece intacta. El impacto visual es inmediato. Es un auténtico golpe de historia.

Horas antes, bajo un calor sofocante, caminábamos por las mismas calles que recorrieron los habitantes de Pompeya antes de que el Vesubio cambiara para siempre la historia de la ciudad. Al caer la noche, aquel mismo lugar volvió a llenarse de vida gracias a la música. La iluminación otorgaba a las piedras una presencia casi solemne y el anfiteatro adquiría una elegancia difícil de describir. La humedad presente durante todo el día seguía atrapada en el centro de la arena, el aire apenas circulaba y respirar costaba un poco más que en cualquier otro recinto al aire libre. Pero daba exactamente igual. La sensación de estar ocupando ese histórico espacio compensaba cualquier incomodidad.
Mientras el público ocupaba lentamente sus localidades, una Steadicam recorría la arena buscando planos de los aficionados que ya esperaban el comienzo del concierto. Muchos saludaban a la cámara divertidos y expectantes, conscientes de que aquella grabación acabaría formando parte del futuro lanzamiento de la banda. Italianos y multitud de seguidores llegados desde muchos otros países como Gran Bretaña, Alemania, América Latina, Canadá y, por supuesto, España compartían espacio con camisetas de Pink Floyd, Marillion y prácticamente cualquier banda imaginable, pero sobre todo de los protagonistas de la noche, Savatage. Muchos ampliarían su colección con la camiseta conmemorativa especial del evento y, haciendo un cálculo casero, creemos que prácticamente más de la mitad nos la llevamos a casa. Había veteranos que seguramente llevaban décadas esperando vivir una noche así y familias enteras compartiendo la experiencia. Hablaban, reían, se hacían fotografías y se respiraba la emoción previa a cualquier gran concierto, pero con un matiz diferente: todos parecían conscientes de lo especial de la noche.
Y entonces llegó el momento.
Las luces comenzaron a apagarse y la conversación desapareció casi por completo.
Los primeros compases de “Overture”, interpretados únicamente por la orquesta, sirvieron para confirmar que aquello iba muy en serio. Bastaron unos segundos para descubrir la extraordinaria calidad del sonido. Ningún eco extraño, ninguna reverberación excesiva que pudiera esperarse de un anfiteatro romano. Todo sonaba limpio, claro, perfectamente definido. Se hacía difícil creer que un recinto construido hace casi dos mil años pudiera ofrecer semejante sonido.

Con la breve introducción instrumental de “Morphine Child” apareció finalmente Savatage sobre el escenario. Sin pantallas gigantes, sin efectos visuales espectaculares y sin necesidad de recurrir a grandes artificios. No hacían falta. El decorado más impresionante posible ya llevaba muchos siglos esperando ese momento.
La primera gran descarga emocional llegó con “Dead Winter Dead”, donde la combinación entre la banda y la orquesta comenzó a mostrar todo su potencial, antes de que “Jesus Saves” devolviera la contundencia clásica de Savatage. Sin embargo, fue “The Wake of Magellan” donde la noche empezaba a alcanzar nuevas dimensiones. Los acertados arreglos sinfónicos elevaron el nivel de una composición ya de por sí extraordinaria hasta convertirla en toda una experiencia única difícil de describir. Nunca habíamos escuchado a Savatage así. Durante unos minutos daba la sensación de que la música encajaba a la perfección como si perteneciera a aquel lugar desde siempre.
Tras “Miles Away”, una explosiva “Sirens” convirtió el anfiteatro en un enorme coro con todo el público acompañando el estribillo, antes de que “This Is the Time (1990)” (otra del Dead Winter Dead, disco del que interpretaron más temas) ofreciera uno de los momentos más bellos de la noche. El delicado trabajo de las guitarras, unido a un elegante juego de luces, terminó de crear una atmósfera realmente especial.

Hubo muchos momentos memorables, pero “Chance”, en nuestra opinión, confirmó que la apuesta por la orquesta había sido un acierto absoluto. Cada intervención añadía una nueva capa de profundidad a una de las composiciones más ambiciosas de la banda. Todo sonaba natural, elegante y perfectamente integrado. No era una orquesta acompañando a un grupo de metal. Era una única obra interpretada por decenas de músicos.
Otro de los momentos más celebrados llegó con la recuperación de “Christmas Eve (Sarajevo 12/24)”, ausente del repertorio desde 2015, y de “Not What You See”, que no sonaba en directo desde 1999. La noche seguía su camino a través de “Handful of Rain”, “Lights Out”, “Tonight He Grins Again” y “The Hourglass”, y la emoción a la que a esas alturas habíamos llegado alcanzó probablemente su punto más alto con “Believe”. La voz grabada de Jon Oliva abrió la interpretación mientras un micrófono acompañado por rosas recordaba la figura de Criss Oliva. No hicieron falta vídeos ni montajes especiales como el resto de fechas. Bastó el audio, el silencio del anfiteatro y el respeto absoluto del público para convertir aquellos minutos en uno de los grandes recuerdos de la noche, si no el más grande.
El tramo final fue una auténtica celebración. “Gutter Ballet”, “Edge of Thorns”, “Power of the Night” y una monumental “Hall of the Mountain King” pusieron en pie a todo el anfiteatro, que ya había aguantado bastante tiempo sentado, cerrando un concierto que será recordado tanto por su ejecución como por el escenario que lo acogió y por los sentimientos y emociones que despertó. Uno de los mayores aciertos o virtudes de Savatage, por decirlo de alguna manera, fue entender dónde estaba. No intentó competir con el entorno. No necesitó pantallas gigantes, proyecciones ni una producción desmesurada. Bastó con iluminar las piedras, colocar a la orquesta en su sitio y dejar que la magia y la música hicieran el resto.

Al día siguiente la banda continuaría su gira actuando en el Castillo de Carrarese en el Este Festival, nada menos, antes de poner rumbo al Wacken Open Air o, más cerca de nosotros, al Festival Leyendas del Rock, y así poner fin a este primer tramo a mediados de agosto. Hace nada salió su nuevo directo Madness Reigns from the Gutter, que servirá para hacer más llevadera la espera hasta el lanzamiento de la grabación realizada en Pompeya, una actuación que promete convertirse en uno de los documentos más especiales de esta nueva etapa. Y, por supuesto, quedará por descubrir qué rumbo toma el esperado material de estudio en el que la banda lleva tiempo trabajando. Ojalá ambos sirvan para devolver definitivamente a Savatage al lugar que merece ocupar, porque pocas bandas han influido tanto en la historia del heavy metal y, sin embargo, tan pocas veces han recibido el reconocimiento proporcional a su legado.
Nosotros, de momento, nos quedamos con el recuerdo imborrable de una noche única donde historia, heavy metal y música clásica hablaron exactamente el mismo idioma.
Susana Manzanares / David Aresté
Setlist Savatage @Beats of Pompeii – 27/07/2026 – Prelude to Madness European Tour 2026
Overture
Morphine Child
Dead Winter Dead
Jesus Saves
The Wake of Magellan
Miles Away
Sirens
Another Way
This Is the Time (1990)
Unusual
Chance
Adagio in G Minor
The Storm
Christmas Eve (Sarajevo 12/24)
Not What You See
Handful of Rain
Lights Out
Tonight He Grins Again
The Hourglass
Believe
Gutter Ballet
Edge of Thorns
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Temptation Revelation
Power of the Night
Hall of the Mountain King



