Monsters of Rock Cruise 2025: 13 de Marzo 2025 – Norwegian Joy
Nuestro cuarto día del Monsters of Rock Cruise comenzó con Eclipse, quienes subieron al escenario temprano en la mañana en el escenario del teatro. Aunque la asistencia no fue tan masiva como en los conciertos nocturnos, los fans presentes se entregaron por completo al show. Desde el primer acorde de “Roses on Your Grave”, la banda mostró que su energía no entendía de horarios, manteniendo un sonido potente y una presencia arrolladora.



Durante el concierto, canciones como “Run for Cover” y “Falling to My Knees” demostraron la habilidad de Eclipse para alternar entre la potencia del hard rock y momentos más melódicos y emotivos. La banda logró mantener al público involucrado, con el coro de “Runaways” resonando fuerte en el teatro. A pesar de la hora temprana, la interacción con la audiencia fue constante, y el ambiente fue de total complicidad.
El set continuó con temas como “Jaded” y “Anthem”, que elevaron la energía del show, haciendo que el público olvidara rápidamente la hora y se entregara al espectáculo. Habitualísimos de nuestros escenarios, seguro que los volveremos a ver muy pronto. Ellos son otros que comenzamos a verlos en conciertos de menos de 100 personas y nos alegra ver todo lo que consiguen.
Momento exclusivo para ver una de las cartas especiales del festival con la presentación de Hurricane, una banda que marcó una era en el hard rock de los 80. A pesar de que el escenario Manhattan no brilló tanto como otros espacios más grandes, la emoción de ver a Hurricane en vivo hizo que el público presente olvidara cualquier detalle técnico. Desde los primeros acordes de “Rock Star Cheater”, la banda dejó claro que su energía estaba intacta, llevando al público directo a los días dorados del hard rock con su sonido característico.



Canciones como “Over the Edge” y “You and I” capturaron la esencia del hard rock clásico, mientras que “Messin’ With a Hurricane” y “Crack the Whip” elevaron la intensidad. La banda ofreció una versión sorprendente de “Snow”, que fue recibida con entusiasmo por los más veteranos. La interacción con el público fue constante, y la banda se mostró enérgica a pesar de los inconvenientes técnicos de un sonido excesivamente alto.
El cierre con “Cum On Feel the Noize” y “Metal Health (Bang Your Head)” desató una última ola de emoción. Aunque la sencillez del escenario Manhattan no ofreció el mismo impacto visual de otros shows, ver a Hurricane en acción fue una experiencia nostálgica y emocionante para todos los presentes, recordando por qué siguen siendo una leyenda del rock.
Tener a Stephen Pearcy en el cartel era sinónimo de expectación al 100% como así fue. Como exvocalista de Ratt, Pearcy trajo consigo un repertorio cargado de los grandes éxitos de su banda madre, aunque en esta ocasión sin la presencia de uno de los miembros más icónicos, Warren DeMartini, el guitarrista. Nos sorprendió esa ausencia de DeMartini en el barco, cuando, ya fuera del festival, la banda se reunió a los pocos días para tocar juntos. Sin embargo, durante el concierto en el crucero, con Warren o sin Warren, el público se entregó de lleno a una de las leyendas del hard rock, con el escenario de la piscina abarrotado, con el sol dándole directo implacable.



Pearcy, muy implicado en la actuación, demostró su energía y carisma sobre el escenario, aunque su voz no estaba en su mejor forma, cosa que no es nueva, no restó entusiasmo a la multitud. Desde el inicio con “Wanted Man” y “Slip of the Lip”, la banda ofreció un viaje por los grandes éxitos de Ratt, con un Blas Elias brillante detrás de la batería, haciendo que el ritmo nunca decayera. La banda dio todo lo que tenía, con una actitud desbordante, y canciones como “Way Cool Jr.” y “You’re in Love” mantuvieron a todos en movimiento, recordando por qué Ratt fue una de las bandas más representativas del hard rock de los 80.
El ambiente se disparó en los dos últimos temas, las míticas “Back for More” y “Round and Round”, donde la energía de la banda y la interacción con el público alcanzaron su punto culminante. Fue una auténtica fiesta, con los fans cantando al unísono y disfrutando de la magia del momento.
El segundo concierto de Tesla nos trajo definitivamente el mejor concierto del Monsters. Un espectáculo que desde el primer acorde dejó claro que iba a ser una noche inolvidable. La banda subió al escenario con una energía arrolladora y con un sonido impecable que permitió que cada instrumento brillara. El calor ya no era un inconveniente, pues a esa hora y a medida que las luces del atardecer se fundían con las del escenario, el ambiente se volvía aún más especial. La puesta en escena era perfecta: Tesla estaba en su elemento, con un público entregado y expectante y una atmósfera que prometía una experiencia única.



El show comenzó con fuerza, abriendo con su inmortal “Cumin’ Atcha Live” que arrancó con su inconfundible riff capturando el corazón del público de inmediato. El sonido era claro, impecable. “Modern Day Cowboy” y “Hang Tough” siguieron en una secuencia ascendente hacia los grandes clásicos de la banda con el público cantando a pleno pulmón en cada uno de ellos. Esa misma respuesta del público era un reflejo de la situación, del ambiente: la química entre la banda y los asistentes era palpable, en pocos conciertos, y hemos visto unos cuantos, se hace tan evidente esa comunión. Con “All About Love” y “Forever More” los temas más nuevos de la noche, Tesla demostró su capacidad para seguir evolucionando con la misma energía que en sus primeros años. Ambos temas mostraron la misma madurez musical impresionante y el público respondió con el mismo entusiasmo que con los clásicos de siempre.
Cuando “Walk Away”, el cover de James Gang, entró en acción, la banda dio un giro de nuevo hacia un terreno más clásico, y el público se entregó por igual al momento, llegados a este punto ya nada podía salir mal. “Heaven’s Trail (No Way Out)” lo volvimos a ver denso y pantanoso, pero esta vez estuvo cargado de un feeling tan profundo que todo el público lo coreó con devoción. La interacción de Jeff Keith, Dave Rude y Frank Hannon con la audiencia fue otra de las claves del concierto. La pasarela del escenario se convirtió en su herramienta para acercarse aún más a sus seguidores, que no podían dejar de admirar la energía y el carisma de la banda mientras se movían con complicidad entre las primeras filas.



A pesar de que en el concierto que dieron en el escenario del teatro parecían algo más encorsetados, la puesta en escena de este segundo concierto fue completamente distinta. Tesla se permitió ser mucho más libre, se lo pasaron en grande, sonreían, sentían cada nota y eso se notó en cada uno de sus movimientos. Jeff Keith tremendamente simpático y entregado cantó mejor que nunca fluyendo con total naturalidad, llevando su voz a nuevas alturas. Dave Rude, por su parte, fue el perfecto escudero de Frank Hannon, quien demostró una vez más que su habilidad con la guitarra es de otro mundo. La química entre ambos fue una de las mejores partes de la noche, mostrando en cada solo de guitarra un nivel de sentimiento y maestría que nos dejó completamente asombrados. Frank Hannon y Dave Rude han conseguido sacar a lo largo de estos años el mejor sonido posible de sus instrumentos, cada solo y cada riff se sentía como una extensión de su alma, mostrando el gran nivel de compenetración que han alcanzado juntos.
“Call It What You Want” marcó un punto de inflexión en el concierto por ser el inicio hacia la parte final del concierto y donde el grupo iba a enseñarnos sus mejores cartas. El público lo celebró como no, como un himno más, mostrando de nuevo la conexión total con la banda. Fue un tema tan cargado de sentimiento que, al igual que el resto del setlist, se consolidó como un clásico más para los presentes.



Con “What You Give” y “Love Song”, la intensidad del concierto alcanzó la máxima altura. La emoción del público era palpable, con algunos asistentes de las primeras filas conmovidos hasta las lágrimas. La gran interpretación de Jeff Keith, el trabajo perfecto de las guitarras y de toda la banda al completo hizo que cada tema fuera si cabe más grande que el anterior. Después de “Love Song”, el culmen, la banda nos devolvió al mundo real con la entrañable “Little Suzi”, el tema de Ph.D., otro verdadero golpe de efecto que dejó al público ya previamente abierto en canal, noqueado del todo.
Finalmente, el cierre llegó con “Signs”, el cover de Five Man Electrical Band, que fue cantado por todos al unísono. El estribillo, con su inconfundible mensaje positivo, fue un momento de puro buen rollo que iluminó a todos. Todo ese buen rollo lo remató para terminar la outro que pusieron para dejar el escenario, la versión del “Happy Trails” de Van Halen, al igual que hicieron en el primer show.



El segundo concierto de Tesla en el Monsters of Rock Cruise no fue sólo una muestra de la habilidad técnica de sus miembros, sino una verdadera celebración del rock, de la música y del sentimiento, una conexión directa y total entre banda y público que se sintió en cada acorde, en cada minuto. Con temas clásicos y nuevos, y una actuación sólida de principio a fin, Tesla demostró una vez más por qué siguen siendo y serán por siempre una de las bandas más queridas en el mundo del rock….. Happy trails to you…’Til we meet again. Ojalá sea muy pronto.
La aparición de Night Ranger en el festival estuvo marcado por la expectativa de los fans que, sabiendo que solo tocarían una vez en todo el festival, esperaban un show memorable, de nuevo en el recinto de la piscina más abarrotado que nunca. Sin embargo, la sorpresa vino nada más embarcar, al saber que la banda no viajaría en el crucero, sino que se subirían al barco en una de sus paradas en las Bahamas, para luego bajarse de nuevo poco después de su actuación. Esta exclusividad le dio un toque especial, pero también generó una sensación de urgencia y expectación entre el público, que deseaba más de la banda.



El setlist, que abarcaba una mezcla de sus clásicos con algunas sorpresas, se sintió algo desarticulado. Aunque los fans agradecieron los temas de Damn Yankees, como “High Enough” y “Coming of Age”, había una sensación general de que lo que realmente se esperaba era un concierto de Night Ranger, sin las distracciones de versiones de Alice Cooper (“School’s Out”) y Ozzy Osbourne (“Crazy Train”) que bajaron el ritmo estrepitosamente. Además, el solo de batería, que se extendió bastante, interrumpió el flujo del espectáculo, haciendo que el concierto pareciera más un trámite a cumplir que una experiencia cohesiva de la banda.
A pesar de eso, Night Ranger demostró por qué siguen siendo una de las bandas más queridas del rock clásico. “Sister Christian” y “Don’t Tell Me You Love Me” siguieron siendo los momentos culminantes de la noche, generando la respuesta más entusiasta del público. Al final, el concierto dejó una sensación agridulce: si bien fue un privilegio ver a la banda en vivo, no vimos que el show lograse alcanzar las expectativas y el nivel de la emoción que esperábamos para un evento tan único.
Siguiendo con la exclusividad del momento y aprovechando que el barco estaba anclado, la organización ofreció un castillo de fuegos artificiales sobre el mar que todo el mundo pudo disfrutar desde la cubierta del barco, mientras la brisa cálida de las Bahamas acompañaba la espectacular vista. Quizá no acabamos muy satisfechos con el concierto, pero para los que no estamos acostumbrados a ver unos enormes fuegos artificiales reflejados sobre el océano como un espejo mientras suena a todo volumen por la cubierta un magnífico Sweet Caroline de Neil Young, podemos decir que fue toda una experiencia que suavizó un poco el mal sabor de boca y decepción que nos dejó Night Ranger.
Ver a Rhino Bucket fue nuestro broche final de un día lleno de emociones. Después de todos los conciertos del día, la banda se subió al escenario del Spice H2O, un espacio más íntimo y sencillo, perfecto para ofrecer un espectáculo sin adornos. A pesar de la magnitud de los conciertos previos, Rhino Bucket mostró su humildad, enfrentándose a la audiencia con un enfoque directo y sin florituras. Las sensaciones eran diferentes: más cruda y más genuina, pero igualmente llena de fuerza.



El setlist fue una auténtica montaña rusa de rock, con temas como “Beat to Death Like a Dog” y “I Was Told”, que inmediatamente conectaron con los fans presentes. Con su sonido inconfundible, la banda no se anduvo con rodeos, entregando un rock sin adornos, que iba directo al grano. Canciones como “Hey There” y “She’s a Screamer” pusieron a todos a cantar, mientras que “Ride With Yourself” y “Hammer & Nail” demostraron la capacidad de Rhino Bucket para mantener la intensidad. La simplicidad y la energía de la banda hacían de cada tema una descarga de pura adrenalina.
Ver a la banda en un formato más pequeño, como el del Spice H2O, fue otro lujo dentro del festival. Aunque no tenían la magnitud de las grandes bandas del día, la banda dejó claro que, con su sonido potente y su actitud rebelde, son una leyenda en el rock que sigue siendo relevante y emocionante. En este final, canciones como “One Night Stand” y “Ride the Rhino” dejaron a todos con la sensación de haber vivido una auténtica experiencia de rock. Sin rodeos, solo puro rock directo que resonó en el alma de todos los presentes, perfecto broche para irse a dormir.
Esto se acaba, vamos con el último día…
Susana Manzanares / David Aresté



