Monsters of Rock Cruise: 12 de Febrero 2020 – Independence of the Seas

Último día de Monsters of Rock Cruise y había que darlo todo y no irse de esta increíble experiencia sin tener todos los deberes hechos, así que prometía ser un día maratoniano y sin descanso para ver todas las bandas que nos faltaban para cerrar este exclusivo cartel.

Susana Manzanares / David Aresté 

Los primeros fueron Cold Sweat, a quienes teníamos pendientes de ver desde la fiesta de presentación y no fue hasta casi el final cuando encontramos su sitio en su actuación del Royal Theater. Quizá fuera porque la gente ya los vio en la fiesta y porque era uno de los primeros conciertos del día, no apreciamos una afluencia muy significativa de público. Aun así, el grupo se mostró muy implicado y emocionado por su segunda ronda, sobre todo su cantante Rory Cathey entregado total a lo largo de toda su actuación.

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Una vez más y siguiendo la tónica del resto de bandas, ofrecieron un setlist de grandes éxitos para conocer/rememorar a una de las bandas que estuvieron surfeando entre las olas de aquel genial hard rock americano de los 80, con el legendario Mark Ferrari (como impulsor y que también vimos tocando con Keel) a las seis cuerdas interpretando temas como ‘Lovestruck’, ‘Fistful of Money’ o ‘Let’s Make Love Tonight’.

Otro baúl de grandes éxitos que se abría en el MORC pero no supimos apreciar del todo, quizá por la voz aflautada de Rory que tendía siempre a los tonos más altos. En cualquier caso, es una banda con muchas ganas, veremos si les da por seguir componiendo y editando nuevo material o por el contrario, seguir viviendo de los clásicos de su época dorada.

Kingdom Come eran otros que no nos podíamos perder, así que era el momento de verlos en el Studio B de una forma más “íntima”. Seguíamos con otra de las leyendas del hard rock americano resucitadas esta vez por el excéntrico James Kottak que fue batería de los primeros discos del grupo antes de irse a Scorpions. Parte de la banda consta de la formación original a excepción del vocalista Lenny Wolf, que parece ser ya no quería saber nada de la música. Así pues, fuimos testigos una vez más de un “pluriempleo” en alta mar y tras ver a Mark Ferrari en dos grupos, ahora veíamos a Keith St.John de Burning Rain saltar al escenario también como cantante de Kingdom Come. Al ser la primera vez que les veíamos, no teníamos ningún histórico con el que comparar, pero en referencia con Burning Rain vimos a Keith St.John un tanto forzado cantando en unos tonos algo graves respecto a su voz, pero que eran bastante aceptados por los allí presentes. La banda sonaba bien, con clase y con ese deje zeppeliano que tan famosos les ha hecho en toda su historia.

Aunque podrían contar con el carnet de habituales de los escenarios españoles, siempre es un gusto ver a Tyketto y recordar su hard rock fresco y enérgico. Esta vez dejaron atrás el aniversario del Don’t Come Easy que vimos a su paso del Rock Fest de Barcelona y dedicarse esta vez al aniversario de Strength in Numbers del cual ya sacaron un disco en directo de esa gira. Liderando la banda como siempre estaba Danny Vaughn, el yerno que toda suegra quiere tener con su sempiterna sonrisa, hecho un pincel y sin fallar ni una nota con menuda destreza vocal. Así cayeron la propia ‘Strength in Numbers’, ‘Burning Down Inside’ o ‘Lay Your Body Down’ de ese Don’t Come Easy y el fin de fiesta con ‘Reach’, ‘Wings’ y ‘Forever Young’ levantando a todo el Studio B por las grandes melodías de los temas de la banda. Tyketto es carta segura y siempre gana, esperamos tenerlos durante muchos años.

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La lista de bandas a ver en nuestro último día iba menguando y acercándonos a otro de los momentos más esperados al que no podíamos faltar, la descarga (y nunca mejor dicho) de Thunder. Otros que podrían ser los yernos perfectos de quien fuera, llegaban al festival con otro grandes éxitos en su setlist para hacer disfrutar al público que los esperaba como agua de Mayo, ya que no son dados a hacer giras por América por el poco interés que parece ser que tienen los promotores locales por ellos… inexplicable.

Así que tras la ya clásica intro del Thunderstruck de AC/DC el quinteto inglés desplegó su elegancia máxima con otro de sus repertorios más exquisitos y certeros que comenzó con ‘Loser’ incluían ‘Higher Ground’, la sentida ‘River of Pain’ o ‘Resurrection Day’. Momentos para el baile con ‘The Thing I Want’ o para la nostalgia y el sentimiento con ‘Backstreet Symphony’ y ‘Love Walked In’.

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Nos parecía mentira y ya llegaba el final, no antes de la irresistible ‘I Love You More Than Rock ‘n’ Roll’ y como no, su himno por excelencia ‘Dirty Love’ que acabó con las cuerdas vocales de todo el mundo. 9 temas, pocos muy pocos sí, pero una hora era lo estipulado para todas las actuaciones del barco y aunque se prepararon ‘Serpentine’ y ‘Low Life’ el tiempo mandaba y se quedaron fuera esta vez que más que nunca, esos 60 minutos volvieron a parecer 60 segundos maravillosos… y nos quedamos cortos. 

La banda, en su perfecto estado de forma atemporal siguió rayando la perfección que acostumbran a darnos en sus conciertos. Con Dany Bowes y su carisma innato, la clase de Luke Morley a las seis cuerdas junto a Ben Matthews y Harry James a la batería que forman el núcleo de la formación de los primeros días junto a Chris Childs al bajo.

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Una sólida maquinaria con un sonido propio que te embriaga en cada concierto, tal como ha hecho durante estos 30 años y esperamos que por muchos más. No sabemos cuando volveremos a la normalidad, pero esperamos que para cuando salga ese nuevo disco que nos comentaron en la rueda de prensa y que nos tiene ya esperando como agua de mayo. 

Ya era turno para otro plato fuerte del día, nos gustaron mucho D-A-D cuando pasaron en su última visita por España, así que había que ir entonándose para la recta final ya que nos faltaban unos cuantos conciertos aún por ver. Los daneses no iban a ser menos que el resto y dieron un repaso a su discografía como mandan los cánones cruceriles.

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Quizá saliéndose unos milímetros de esos cánones, la banda optó por hacer un ligero hincapié a su último A Prayer For The Loud de 2019, demostrando su buen estado de forma como otro de los activos de peso de la escena, una banda que siempre está ahí y que ya se acerca a la treintena como muchos de sus compañeros de travesía por alta mar.

 Un set potente y sin fisuras, directo a la cara y sin complicaciones ni florituras… Primera bofetada en la cara con “Burning Star” y de ahí sin piedad los siguientes cincuenta minutos, paro sabíamos a lo que íbamos, y nos esperaban apisonadoras infalibles como “Bad Craziness”, “A Prayer for the Loud”, “Riding With Sue” o “Sleeping My Day Away” fueron algunas que tocaron y que demostraron que la banda no está ni mucho menos para medias tintas.

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Los hermanos Binzer con el carismático Jesper al mando y Jacob a las seis cuerdas son un bloque sónico mientras que el loco de Pedersen y sus bajos dignos de ser un miembro más de la banda hacían de las suyas junto al peculiar y siempre impecable Laust Sonne a la batería. Tras la elegancia y la clase de Thunder, los chicos Disney lejos de oscuridad más bien representaron la dosis complementaria de rabioso Rock’n’roll necesaria para afrontar con la energía suficiente lo que nos quedaba de festival. 

Y si veníamos de algo potente y eléctrico, lo que íbamos a ver a continuación pasaba a categoría de explosivo. Era el turno de los suecos H.EA.T en el escenario de la piscina que tras un gran concierto anterior ya se habían metido al público americano completamente en el bolsillo, despertando mucha curiosidad de quienes no los conocían y llenaron uno de los escenarios más grandes del festival, aun estando al aire libre y sin hacer el tiempo que hizo noches atrás. Hay que recordar también que el grupo acabó todas sus camisetas al poco de comenzar el festival, así que todo el mundo tenía ganas de H.E.A.T ya que era la primera vez que los suecos pisaban el festival y no cabe duda que entraron con buen pie y salieron por la puerta de los honores.

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Toda una sorpresa para el público del otro lado del charco, no así para nosotros ya que por suerte los tenemos más a mano y son otros habituales que pisan los escenarios españoles cada pocos años, de hecho, había otra gira suya programada en mayo y desgraciadamente por las circunstancias, esta vez no va a poder ser. Como decíamos, nos supuso ver de nuevo el show que vimos hace dos años a su paso por España, pero ahí estábamos pendientes de cómo iban a arrasar los suecos con ese torbellino rubio llamado Erik Grönwall a la cabeza.

Pues como suele pasar con los suecos siempre se va de menos a más y quitando “Bastard of Society” y la nueva “Dangerous Ground” que fueron los cañozanos iniciales, todo fue bastante melódico, “Emergency”, “In and Out of Trouble” o “Breaking the Silence”. No fue hasta “Beg Beg Beg” que Erik hizo de las suyas, quitándose la ropa quedándose en bañador y tras un crowdsurfing por todo el público para acabar en una de las piscinas junto a otros valientes que se lanzaron a su compañía para darse un baño relámpago.

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El final siguió hacia arriba con “Rise” otro single de su último disco, Inferno, “Tearing Down the Walls” y “A Shot At Redemption”. La banda sabía donde estaba y fueron desde el primer momento a ganarse al público e impresionar a la organización para futuras visitas, pusieron toda la carne en el asador, o en el agua… saben muy bien lo que hacen, a la vista está. 

Últimos compases del festival y era el turno de ver a Slaughter, otros que ni por asomo veríamos en España en un futuro próximo y que por América están hartos de ver. La banda que vive de sus rentas del pasado, llegaban al barco celebrando el 30 aniversario (otros más del club) de su primer disco Stick It To Ya de los 90.

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Así que como era de esperar la mitad del setlist era de ese disco como “Burnin’ Bridges”, “Spend My Life”, “Fly to the Angels” o “Up All Night”… nos regalaron también su clásica versión del “Immigrant Song” de Led Zeppelin junto algún tema más de sus discos posteriores. Mark Slaughter y Dan Blando son los únicos componentes originales de la banda y quienes se llevan todas las miradas, el segundo más activo que el primero que se vio un poco desmejorado en cuanto a estado de forma se refiere y tampoco dio buenas sensaciones vocales con el repertorio del grupo, parece ser que en la primera actuación del grupo sí que salvó mejor los papeles encima del escenario.

Otro aniversario (adivináis?… exacto, 30!) que nos esperaba era el del Wicked Sensation de Lynch Mob que lo interpretaban de forma íntegra con una formación más que de lujo. Ya que a George Lynch a la guitarra y Oni Logan a las voces se unieron el fabuloso Brian Tichy a la batería y Michael Devin (Whitesnake) al bajo >>> si nos permitís, ahí caímos en la cuenta que teníamos a bordo a Tichy, Devin, Doug Aldrich, Joel Hoekstra y a Reb Beach, sólo nos faltaba Coverdale pero teníamos al gran Russell Allen, así que nos podíamos haber montado un Whitesnake casero estupendo… perdón por el off topic <<<. Hace poco se supo que quieren regrabar ese disco, así que no sabemos si sería con la misma formación o si al menos servirá para retomar las riendas de la banda y seguir con su carrera.

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El concierto en sí no tuvo mucha sorpresa ya que fueron cayendo todos los temas del disco uno a uno, como “River of Love”, “All I Want”, “Hell Child” o “Street Fightin’ Man”. Lynch seguía con su look surfero que le vimos en el clinic, pero esta vez junto a varios amplificadores y pedales para desarrollar su magia, nos descentró un poco la curiosa interpretación de Oni a las voces, pero pareció una delicia el ver como toca Brian la batería y como se entiende con Michael para crear la base rítmica.

Faltaba la firma para el fin de fiesta, y ese era con las versiones de Guns’n’Roses de Paradise Kitty. La gente que aún seguía con ganas de más poblaba el Studio B para seguir coreando los grandes clásicos que nos iban a traer estas habituales del festival. “Welcome To The Jungle”, “Mr.Brownstone”, “Nightrain”, “Sweet Child’ o Mine”, “Paradise city”… poco podemos decir de estos temas que fueron interpretados de manera notable por todas las integrantes de la banda con Jenna Syde a la cabeza como frontwoman.

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Gran cierre del Monsters of Rock Cruise 2020, el primero y esperamos que no el último para nosotros. Un lugar donde pudimos cumplir muchos de nuestros conciertos pendientes y confirmar aquello de lo que habla todo el mundo, la calidad de las bandas, la gran excelencia de la organización y el enorme e impecable trabajo que hay detrás de un festival tan exclusivo como este. Un placer y un privilegio haber estado en esta décima edición y del cual esperamos regresar en un futuro, cuando sea…