Hay nombres que no se eligen al azar. Cuando en 1985 Johnny Cash, Willie Nelson, Waylon Jennings y Kris Kristofferson decidieron unir fuerzas bajo el nombre de The Highwaymen, nadie podía imaginar que más de tres décadas después otro grupo rescataría aquella misma idea para darle un nuevo significado. En 2019 nacían The Highwomen, no como una continuación ni como una respuesta, sino como la demostración de que aquella idea todavía podía inspirar a una nueva generación de artistas.

Los cuatro jinetes del country

The Highwaymen reunieron a cuatro de las figuras más importantes del country estadounidense en un momento en el que todos ellos ya habían construido carreras legendarias. Cash, Nelson, Jennings y Kristofferson representaban el espíritu del outlaw country: músicos que habían desafiado las normas de la industria, defendiendo una mayor libertad artística y una forma distinta de entender la música de Nashville.

highwaymen-country-cash-nelson-kristofferson-jennings The Highwaymen y The Highwomen: cuando una leyenda encuentra una nueva voz

Su unión tenía un enorme componente simbólico. No se trataba solo de grabar discos o salir de gira, sino de reunir sobre un mismo escenario a cuatro artistas cuya influencia había marcado el rumbo del género durante décadas. Aquella combinación era prácticamente irrepetible y terminó convirtiéndose en uno de los proyectos más emblemáticos de la historia del country.

Casi cuarenta años después…

En 2019 apareció otro nombre destinado a despertar inevitablemente la memoria de los aficionados. Brandi Carlile, Amanda Shires, Maren Morris y Natalie Hemby formaron The Highwomen, un proyecto que desde el primer momento dejó claro que no pretendía ocupar el lugar de The Highwaymen.

Su objetivo era otro. Durante décadas, el imaginario del country estuvo marcado por grandes nombres masculinos, aunque el género siempre contó con compositoras e intérpretes fundamentales para su evolución. Sin embargo, pocas veces esas voces habían ocupado el centro de un proyecto colectivo con la repercusión simbólica de aquel supergrupo.

The Highwomen nacieron para demostrar que esas voces también podían compartir escenario, escribir nuevas canciones y representar una visión diferente del género sin renunciar a sus raíces.

El cambio de “Highwaymen” a “Highwomen” no buscaba apropiarse de un nombre histórico, sino lanzar un mensaje muy claro desde el propio título: si en los años ochenta cuatro hombres simbolizaron una forma de entender el country, había llegado el momento de que cuatro mujeres escribieran su propio capítulo.

Dos nombres, una misma idea

Comparar ambas formaciones carece de sentido porque pertenecen a épocas distintas y responden a necesidades diferentes. The Highwaymen simbolizan la carretera, la libertad y el espíritu rebelde del outlaw country. Su legado está ligado a una generación que cambió para siempre la historia de la música americana.

The Highwomen, en cambio, representan la evolución natural de ese legado. Sus canciones incorporan nuevas perspectivas, hablan de experiencias que durante mucho tiempo tuvieron menos espacio dentro del country y demuestran que la tradición también puede avanzar sin perder su identidad.

No es una sucesión. Es un diálogo entre dos momentos distintos de la historia del country. Un mismo concepto sirve para recordar que el country siempre ha sido una música en constante transformación.

Hay homenajes que viven de la nostalgia y otros que sirven para abrir nuevos caminos. The Highwomen pertenecen claramente a los segundos. Su nombre mira directamente hacia The Highwaymen, pero su música demuestra que las leyendas no siempre necesitan repetirse para mantenerse vivas. Porque las grandes ideas nunca pertenecen a una sola generación ni a una sola voz. Simplemente esperan el momento de volver a ser contadas.

David Aresté