Fast Lane , el segundo álbum de estudio de VULVARINE, no es simplemente una continuación de lo que presentaron en su debut Unleashed (2020); es un salto decidido hacia una versión más audaz, sólida y multifacética de sí mismas. Desde su formación en Viena en 2019, la banda ha dejado claro que su lugar en la escena no se mendiga, se conquista, y con este trabajo lo confirman a cada compás. Su mezcla única de hard rock, glam, punk y heavy metal —a la que ellas mismas llaman “vulvarock”— no es solo una etiqueta ingeniosa, sino una declaración de intenciones: esto no es una réplica de bandas del pasado, es una relectura enérgica y actual del espíritu rebelde del rock, desde una perspectiva femenina, sin pedir disculpas.

David Aresté

Desde el primer segundo de “The Drugs, the Love and the Pain”, queda claro que el álbum no tiene intención de calentar motores lentamente. Es una apertura feroz, con una base rítmica sólida y guitarras que rugen con fuerza, mientras la voz lleva un equilibrio perfecto entre rabia, carisma y melodía. La canción es pegajosa, bailable y combativa, una fórmula que se repetirá a lo largo del disco, pero sin volverse predecible. VULVARINE tiene la habilidad de jugar con distintas influencias —desde Girlschool hasta The Donnas— sin quedarse atrapadas en la nostalgia.

“Ancient Soul” sorprende con un tono más introspectivo y atmosférico, bajando un poco las revoluciones pero sin perder peso. Aquí, la banda demuestra que también puede explorar emociones más suaves sin sacrificar intensidad. “Heads Held High” retoma el camino más directo, con un mensaje de fuerza y unidad que se siente auténtico y necesario. “Demons”, por su parte, explora terrenos más oscuros, tanto en su lírica como en su sonido, con una densidad que no ahoga, sino que envuelve. Es un tema que muestra una madurez compositiva clara: VULVARINE sabe cuándo dejar respirar a la canción y cuándo apretar el acelerador.

A mitad del disco, “Alright Tonight” se presenta como un guiño a los grandes himnos de rock de estadio, con un groove contagioso que permite brillar al bajo y la batería como una locomotora que lo sostiene todo. “Equal, Not the Same” es uno de los momentos más refrescantes del álbum, una mezcla perfecta de actitud punk y estribillos liberadores que invitan a cantar a gritos. No es solo una canción bien construida, es también un mensaje poderoso: se puede ser diferente sin ser inferior, se puede compartir sin diluirse.

Vulvarine – Equal, not the same

Una de las apuestas más atrevidas del disco es “Fool”, coescrita con Felix Heldt, productor vinculado a bandas como Feuerschwanz y Visions of Atlantis. Aquí, VULVARINE experimenta con una producción más pulida y ciertos matices modernos que le dan un giro inesperado, sin traicionar su esencia. Es una de esas canciones que amplían el universo sonoro de una banda, sin que eso implique perderse en él.

“Polly the Trucker” es, simplemente, gloriosa. Una historia contada con humor, fuerza y estilo. Es rock de carretera, con riffs que evocan paisajes polvorientos, motores rugiendo y una protagonista que pisa más fuerte que cualquier convoy.Sin duda, uno de los temas más visuales y cinematográficos del álbum, y demuestra el talento de la banda para crear personajes y escenarios sin caer en la caricatura.

Luego llega uno de los momentos más inesperados del disco: la versión de “Cheri Cheri Lady” de Modern Talking. Lo que podría haberse sentido como un guiño irónico o una curiosidad pasajera, se convierte aquí en una versión totalmente reinventada y poderosa. El tema mantiene su ADN pop, pero lo lleva al territorio del hard rock con elegancia, intensidad y, sobre todo, respeto por el original. La colaboración con Filippa Nässil, guitarrista de Thundermother, es la cereza del pastel: su solo le da una inyección extra de adrenalina, convirtiendo esta reinterpretación en un verdadero highlight del disco.

Vulvarine – Fool

Para cerrar, “She’ll Come Around” baja el telón con una energía distinta: introspectiva, casi melancólica, pero nunca derrotista. Es un cierre contemplativo que permite procesar todo lo escuchado, como si después de una carrera frenética por la autopista, el coche se detuviera frente al mar, respirando hondo antes de seguir.

Fast Lane es un disco que avanza con la misma convicción con la que fue concebido. Suena a libertad, a rabia bien canalizada, a fiesta con propósito. No hay una sola canción que se sienta como relleno, ni un solo momento que parezca gratuito. La producción —a cargo de Thomas Zwanzger, Dietmar Baumgartner y Engel Mayr— es clara, potente y respeta la crudeza del directo, sin por ello dejar de pulir los bordes necesarios. El resultado es un álbum cohesivo y enérgico que posiciona a VULVARINE no solo como una promesa, sino como una realidad firme dentro de la escena internacional del rock.

En tiempos donde muchos discos se sienten como colecciones de sencillos sueltos, Fast Lane se presenta como un viaje completo, sin baches y a toda velocidad. Es una declaración de principios, una celebración del poder femenino en el rock, y, sobre todo, una muestra de que el género sigue vivo y pateando fuerte, cuando se lo aborda con honestidad, talento y pasión.

David Aresté
Temas:

01    The Drugs, the Love and the Pain
02    Ancient Soul
03    Heads Held High
04    Demons
05    Alright Tonight
06    Equal, Not the Same
07    Fool
08    Polly the Trucker
09    Dark Red
10    Cheri Cheri Lady (feat. Filippa Nässil)
11    She’ll Come Around