Siempre lo he dicho y lo mantengo. Si alguien me preguntara qué es esto del heavy metal le diría que se encerrara en una habitación, que subiera el volumen de su equipo al máximo y que escuchara de un tirón el PAINKILLER de JUDAS PRIEST.

En este 2020, año en el que vamos a tener la ocasión de poder disfrutar en directo la gira de los 50 años de los ingleses JUDAS PRIEST, concretamente el 2 de julio en el RESURRECTION FEST y el 4 de julio en el ROCKFEST BARCELONA, no se nos antoja mejor momento que este para homenajear ese histórico duodécimo disco de JUDAS PRIEST titulado “Painkiller” y que, sin duda alguna, para muchos se erige no solamente como el mejor disco que la banda haya publicado en toda su trayectoria sino que puede considerarse, o al menos quien firma estas líneas así lo cree, como el disco que define el heavy metal en su máxima expresión.

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A modo de breve resumen histórico, cabe recordar que JUDAS PRIEST es una banda de Birmingham (INGLATERRA) cuyo origen se remonta a 1969, liderada en aquel momento por Al Atkins y cuya primera formación considerada oficial se constituyó en 1970 con Atkins, K.K.Downing, Ian Hill y John Ellis. Su debut discográfico data de 1974 con aquel “Rocka Rolla”, ya con Rob Halford en la tarea vocal, el combo guitarrista Downing y Glenn Tipton, el bajista Ian Hill y John Hinch a la batería. A este debut le seguirían los discos “Sad Wings of Destiny”(1976), “Sin After Sin”(1977), “Stained Class”(1978) y “Killing Machine”(1978), etapa que coronaron con el directo “Unleashed in The East”(1979).

Siguiendo con el recorrido de la banda, y lejos de acomodarse, siguieron evolucionando siendo capaces de publicar grandes clásicos del género como son “British Steel”(1980), con Dave Holland como nuevo batería y que contenía esos incombustibles clásicos “Breaking the law”, “United” o “Living After Midnight”, continuando “Point of Entry”(1981), subiendo el listón con el exitoso “Screaming for Vengeance”(1982), siendo su disco más vendido hasta la fecha, y el no menos excelente “Defenders of The Faith”(1984). Su siguiente paso fue aquel intento por conquistar al público norteamericano con el comercial y controvertido “Turbo”(1986), culminando esa segunda etapa con el doble directo “Priest…Live”(1987).

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Entrando ya en la tercera etapa de la banda nos encontraremos con “Ram It Down”(1988), a saber, un disco en el que la banda abandonaba su intentona comercial para volver a retomar su vertiente más agresiva. Prueba de ello fueron los cañonazos “Ram It Down”, “Heavy Metal” o “Hard As Iron”. A pesar de eso, y a pesar de su poderosa portada, este es uno de los discos ignorados por la propia banda por motivos que aún desconozco. También fue el último disco con Dave Holland a la batería, siendo substituido por el gran Scott Travis, proveniente de la banda de virtuosos metal héroes RACER X.

Llegados a este punto, y siendo la doceava grabación de estudio de una banda que ya contaba con más de veinte años de trayectoria, llegó en 1990, o lo que es lo mismo, en el inicio de la década maldita para el heavy metal, ese tremendo “Painkiller” que, tal y como apuntaba al principio, es el disco más rápido, duro y agresivo que haya grabado nunca JUDAS PRIEST. Con un total de diez temas (doce en su posterior reedición de 2001, incluyendo “Living Bad Dreams” y la versión en directo de “Leather Rebel”), la clásica formación fue capaz de hacer lo que su anterior portada ya apuntaba. Un auténtico puñetazo planetario en lo que al heavy metal se refiere. Para la ocasión parieron la portada más metálica de su historia con ese ángel diabólico motorizado (inspirado en aquel ángel que protagoniza su segundo disco). El primer corte “Painkiller” es, sencillamente, la esencia del heavy metal en estado puro. Velocidad, riffs inacabables, duelos de guitarras, solos infinitos y un Rob Halford en estado de gracia demostrando ser capaz de llegar a unos registros que jamás han sido superados. “Hell Patrol” es otro de los grandes temas del disco, con un riff de entrada que se queda grabado en la mente de por vida. “All Guns Blazing” – con esa intro a capella de Rob Halford desgañitándose – o “Leather Rebel” siguen demostrando qué significa eso llamado “heavy metal” y con “Metal Meltdown” y ese afiladísimo solo de guitarra a modo de intro hace que, casi casi, “Painkiller” parezca una balada.

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Encontrar un disco en el que no sobre ningún tema es algo muy raro. Esto, precisamente, es lo que pasa con este “Painkiller”. Todos y cada uno de los temas gozan de personalidad propia. Prueba de ello es la también agresiva “Night Crawler” y la poderosa “Between The Hammer & The Anvil” que, sin duda alguna, ha servido para inspirar a numerosas bandas de power metal como PRIMAL FEAR o GAMMA RAY. No menos mención merece la épica “A Touch Of Evil”. Precisamente los más veteranos en esto del metal seguro que serán capaces de recordar que el videoclip de esta canción llegó a aparecer en los telediarios de la época para anunciar la gira española de los PRIEST. Para finalizar esta obra maestra, la instrumental “Battle Hymn” sirve como entrante de la excelente “One Shot At Glory”, una oda a la lucha, al coraje y a la victoria.

Paradojas de la vida, justo en el momento en que JUDAS PRIEST demostró al mundo estar en su mejor estado de forma llegó el mazazo. Habiendo finalizado la gira, en 1992 Halford abandonaba la formación dejando a los PRIEST en una especie de limbo del cual finalmente consiguieron salir cuando, más de una década después, en el año 2003, Halford decidió reincorporarse. Aun así, en ese limbo aún verían la luz aquellos “Jugulator”(1997) y “Demolition”(2001) con Ripper Owens a la voz y que supuso una especie de escarceo con el metal industrial pero eso ya forma parte de otra historia.

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En cualquier caso, pasados esos 50 años de vida de JUDAS PRIEST y con el también exitoso y reciente “Firepower”(2018) bajo el brazo, los de Birmingham siguen dando cancha a los millones de seguidores que no se cansan de ver cómo, en todos y cada uno de sus conciertos, Halford tiene que dejarse el alma para seguir entonando este memorable “Painkiller”. Cuando un concierto de Judas no se considera completo sin que haya sonado ese tema es cuando uno queda convencido de que ese disco fue algo realmente grande.

Marcel.lí Dreamevil