The Aristocrats – 12 de mayo 2026 – Teatro Eslava (Madrid)
En su nueva visita por nuestro país del trío de virtuosos formado por Guthrie Govan (guitarra), Marco Minnemann (batería) y Bryan Beller (bajo), donde visitan Palma de Mallorca, Bilbao, Madrid, Sevilla, Valencia y Barcelona durante el mes de mayo, gracias a los señores de Madness Live, tuvimos la oportunidad de poder acercarnos al Teatro Eslava madrileño, para poder disfrutar de su último lanzamiento “Duck” de 2024. The Aristocrats siguen ampliando un 2026 especialmente generoso para quienes entienden la guitarra como algo más que un simple instrumento, tal y como repasamos en nuestro especial dedicado a las seis cuerdas.
Las puertas se abrieron una hora antes de su comienzo a las 20:30, con una gran afluencia de público. Pudimos ver un buen espectáculo, como nos tienen acostumbrados, ejecución impecable, complicidad entre ellos y con el público, si bien el aspecto negativo lo pusieron las escasas luces con las que contaron, un aspecto que deslució en lo visual, de ahí la merma en el reportaje fotográfico. Como ya sucedió en las pasadas visitas, la banda prohibió hacer fotos y vídeos durante el concierto, incluido con los teléfonos móviles, una medida que, independientemente de tratar de salvaguardar el espíritu de espectáculo, motiva que el espectador esté más pendiente de disfrutarlo.
Con la intro pregrabada de “Swan´s Splashdown” de aquellos electrónicos sesenteros Perrey and Kingsley, el trío ocupó el escenario, donde Bryan Beller ya de inicio, presentó a sus compañeros y se pusieron a tocar al son de la intro para enlazar con “Hey Where´s my drink package?”. Desde ese momento y hasta el final, acapararon nuestra atención con su depurada técnica y tras este tema, Bryan nos introdujo en la temática conceptual de ese disco para continuar con “Aristoclub” quizás el corte más comercial de su última entrega, con esos matices a lo Joe Satriani.



Bryan Beller dirigió unas palabras en español, recordándonos que su madre fue profesora de español durante 25 años, pero que su español no era muy bueno y que nos iba a hablar en inglés. Cedió su palabra a Guthrie Govan quien nos hizo referencia al álbum en directo “Freeze! Live in Europe” (2020) grabado en algunas ciudades de España y nos exhibió sendos peluches de pingüinos referidos a esos momentos, presentándonos “Sgt. Rockhopper”. Para presentar el siguiente tema intervino Marco Minnemann que se descolgó con un “Gracias por venir chulapos y chulapas” para presentarnos un tema con diferentes porcentajes de estilos, entre ellos el metal. Pidió a su compañero de mesa que distorsionara su voz para darle un carácter monstruoso al mencionar “heavy metal”, incluso se atrevió con un trabalenguas en español que arrancó la carcajada de los espectadores. El tema en cuestión, fue “Sittin’ With a Duck on a Bay” completando un arranque de cuatro primeros cortes dedicados al disco que venían presentando.
Momento para “Spanish Eddie” con sus matices latinos para enlazar con un super solo de batería de diez minutos, donde pudimos disfrutar del gran Minnemann. Tras la tempestad, la calma con “The Ballad of Bonnie and Clyde”, donde previamente Beller nos contó que se basa en una historia real que le ocurrió, cuando unos ladrones le robaron sus instrumentos y a los pocos días la policía detuvo a los ladrones, pero sin poder recuperar los instrumentos. Un corte precioso con una melodía de guitarra colosal, en la que Govan se encargó de poner nuestras emociones en todo lo alto. Continuaron de forma sosegada con “Flatlands” para enfocar el final.
La parte final la encabezaron con dos temas de su último trabajo “Here comes the Builders” y la fantástica “This is not Scrotum” con esa guitarra simulando sonido de violín. La siempre presente “Get It Like That” de su álbum debut, sirvió para interaccionar con el público coreando su melodía de guitarra, con momentos divertidos usando los juguetes de cerdo y pollo, terminando así, para de inmediato regalarnos una más con “Desert Tornado” basada en las experiencia de Minnemann en California con un tornado.



Dos horas y diez minutos, donde es imposible no disfrutar y pasárselo bien, solo el hecho ver tocar en directo a estos músicos estratosféricos, ya de por sí, es toda una delicia. Sus evoluciones en el escenario son entretenidísimas, con esas miradas de complicidad entre ellos para seguirse en cada momento, siempre en sus posiciones estáticas, pero con una clara exhibición en el manejo de los instrumentos.
Toni Marchante
Fotos: David Aresté



