Hay discos que marcan una época y otros que consiguen trascenderla. Cuando Nightwish publicó Imaginaerum en 2011, la banda finlandesa no solo entregó uno de los trabajos más ambiciosos de su carrera, sino que llevó el metal sinfónico a un territorio donde la música, el cine, la literatura y la imaginación convivían con una naturalidad pocas veces vista.

Este 2026 se cumplen quince años de un álbum que supuso un antes y un después para el grupo liderado por Tuomas Holopainen. Concebido como un disco conceptual, Imaginaerum cuenta la historia de un anciano compositor que, en sus últimos instantes de vida, revive los recuerdos de su infancia y de toda su existencia a través de su imaginación. Una idea tan arriesgada como emotiva que acabó extendiéndose a una película dirigida por Stobe Harju, desarrollada en paralelo al propio álbum.

Tras el enorme éxito de Dark Passion Play, muchos esperaban una continuación continuista. Sin embargo, Holopainen optó por ir mucho más allá y construir una obra donde convivían el metal sinfónico, el folk, el jazz, las bandas sonoras y las grandes orquestaciones, dando forma a un universo sonoro tan variado como coherente.

Desde el primer instante, Imaginaerum transmite la sensación de ser una auténtica banda sonora. Temas como “Storytime” se convirtieron rápidamente en clásicos del repertorio de Nightwish, mientras que composiciones como “Scaretale”, “Slow, Love, Slow”, “I Want My Tears Back”, “Turn Loose the Mermaids” o la monumental “Song of Myself” mostraban la enorme libertad creativa de la banda. Más que una simple colección de canciones, el disco invitaba a escucharse de principio a fin como una única experiencia.

Anette Olzon – Storytime

También fue un álbum especialmente importante dentro de la historia del grupo. Sería el segundo y último trabajo de estudio con Anette Olzon como vocalista. Aunque su incorporación generó división entre algunos seguidores tras la marcha de Tarja Turunen, el paso del tiempo ha servido para reivindicar su interpretación en un disco cuya calidez y teatralidad difícilmente habrían tenido el mismo resultado con otra voz.

Igualmente, Imaginaerum acabaría siendo el último álbum de estudio del batería Jukka Nevalainen, cerrando una etapa fundamental en la trayectoria de Nightwish.

La producción volvió a situarse entre las más espectaculares del género. La participación de músicos de la Orquesta Filarmónica de Londres, los coros infantiles y las aportaciones de Troy Donockley enriquecieron todavía más unas composiciones donde cada detalle parecía cuidadosamente colocado para reforzar la historia que Holopainen quería contar.

El éxito comercial acompañó al proyecto. El álbum alcanzó el doble platino en Finlandia en tiempo récord, lideró las listas de su país y obtuvo excelentes posiciones en buena parte de Europa, además de lograr una notable repercusión en Norteamérica y Japón.

La posterior gira mundial también quedó para la historia. Aunque estuvo marcada por la inesperada salida de Anette Olzon en pleno recorrido, supuso el inicio de la etapa de Floor Jansen al frente de Nightwish, un cambio que terminaría redefiniendo el futuro de la formación.

Quince años después, Imaginaerum sigue siendo una obra única dentro del metal sinfónico. Es un disco que desafió las normas del género, que apostó por contar una historia completa y que demostró que la imaginación podía convertirse en el hilo conductor de una propuesta tan ambiciosa como emocionante.

En una época dominada por las listas de reproducción y el consumo de canciones sueltas, Imaginaerum continúa reivindicando el valor del álbum como obra completa. Cada escucha permite descubrir nuevos matices, nuevos arreglos y nuevas emociones, confirmando que estamos ante uno de los grandes clásicos modernos de Nightwish.

Quince años después, sigue siendo un viaje fascinante. Una demostración de que, cuando el talento y la imaginación trabajan de la mano, el metal puede convertirse en algo mucho más grande que un simple disco.

David Aresté