Dünedain (15:30h) – Desde Ávila abriendo la segunda jornada con el metal nacional como protagonista
La segunda jornada del Barcelona Rock Fest comenzó con un pequeño contratiempo. La ya habitual dificultad para encontrar aparcamiento en los alrededores del recinto —uno de los aspectos que la organización sigue teniendo pendiente de mejorar— nos impidió llegar a tiempo para presenciar la actuación de Dünedain. Formados en Ávila, este quinteto, que debutó en 2007 con “La luz de mi oscuridad”, se ha consolidado como una de las referencias del heavy y power metal melódico español, con un sonido que recuerda por momentos a bandas como Helloween, Stratovarius o los primeros Avalanch, combinando estribillos muy melódicos con guitarras potentes y una marcada influencia del metal europeo.
Aunque no pudimos seguir el concierto desde el recinto, sí alcanzamos a escuchar en la distancia algunos de sus temas, como “La misma canción”, “Por los siglos de los siglos” o “Corazón de Invierno”, que nos sirvieron para comprobar que la banda ofrecía un sonido sólido y contundente (no en vano, ya van seis trabajos discográficos (el más reciente su “Érase”(2025)).
Tankard (16:30h) – 44 años brindando por el thrash metal.
A las 16:30 horas llegó el turno de Tankard, una de las formaciones más carismáticas del thrash metal alemán. Nacidos en Frankfurt en 1982, los integrantes del denominado “Big Four” germano junto a Kreator, Sodom y Destruction continúan fieles a su inconfundible mezcla de riffs acelerados, humor y una inagotable devoción por la cerveza. La formación actual la integran Andreas “Gerre” Geremia (59) (voz), Andreas Gutjahr (55) (guitarra), Frank Thorwarth (60) (bajo) y el batería Gerd Lücking (51), incorporado al grupo en junio de 2024 y conocido por su trabajo en bandas como Holy Moses. De ellos, Gerre y Thorwarth son los dos únicos miembros originales que permanecen en la banda.



El concierto arrancó con “One Foot in the Grave”, “The Morning After” y “Rapid Fire”, antes de que Gerre recordara al público que Tankard se encuentra celebrando 44 años de trayectoria. Uno de los aspectos más destacados fue precisamente el excelente rendimiento de Paul Zinay, perfectamente integrado en la maquinaria de la banda y aportando potencia y precisión a cada tema.
Tras “Exfluencer”, el incombustible vocalista ironizó asegurando que Tankard era una banda “muy seria”, que componía canciones sobre asuntos realmente importantes… para, acto seguido, desatar las carcajadas enlazando “Need Money for Beer”, “Die with a Beer in Your Hand”, “Beerbarians” y “A Girl Called Cerveza”, auténticos himnos de su particular universo cervecero.



El tramo final fue una descarga de clásicos incontestables. “Stop the Chemical Invasion”, “Zombie Attack” (40 aniversario de su disco) y la imprescindible “Empty Tankard” desataron definitivamente la locura entre el público, que respondió con pogos, puños en alto y un entusiasmo contagioso. Una actuación divertida, enérgica y sin más pretensiones que hacer disfrutar a los aficionados, demostrando una vez más por qué Tankard sigue siendo uno de los grandes bastiones del thrash metal alemán.
Chino Banzai (16:30h): Nostalgia, actitud y acero: Chino Banzai conquista la carpa del Barcelona Rock Fest
La carpa del Barcelona Rock Fest volvió a convertirse en refugio del heavy metal más clásico con la actuación de Chino Banzai, quien, superando ya las siete décadas de vida, ofreció una descarga directa a la nostalgia sin perder un ápice de intensidad. El veterano vocalista demostró que su carisma permanece intacto, conectando desde el primer minuto con un público entregado que respondió con entusiasmo a cada estribillo.
Respaldado por una banda sólida y contundente, el repertorio se centró en los grandes himnos asociados a Banzai. Temas como “Voy a tu ciudad”, “Rock duro”, “Crimen sin castigo” y “Coche rápido en la noche” fueron recibidos como auténticos clásicos del heavy nacional, provocando una comunión constante entre escenario y audiencia. La voz de Chino, áspera y llena de personalidad, conservó el carácter que convirtió aquellas canciones en referencias imprescindibles del género.



Lejos de limitarse al ejercicio de la nostalgia, el concierto transmitió honestidad y pasión, dos ingredientes que siguen definiendo la propuesta del madrileño décadas después de sus comienzos. La cercanía con el público, las continuas muestras de complicidad y una ejecución convincente hicieron que la actuación fuese una de las sorpresas más agradables de la jornada en la carpa. Una reivindicación del heavy metal español de los ochenta que dejó claro que estas canciones siguen conservando toda su fuerza sobre las tablas.
Bleed From Within (17:35) : Bleed From Within confirma en Barcelona Rock Fest que está preparado para dar el salto definitivo
La jornada del sábado en el Barcelona Rock Fest continuó ganando intensidad cuando, a las 17:35 horas, Bleed From Within tomó el escenario principal. Tras las actuaciones de Dünedain y Tankard, los escoceses elevaron de forma considerable el nivel de contundencia con una demostración de metalcore moderno que dejó claro por qué son una de las bandas con mayor proyección del panorama europeo.
Formados en Glasgow en 2005, el grupo mantiene a tres miembros de su formación original: Scott Kennedy (38) (voz), Craig Gowans (37) (guitarra y voces) y Ali Richardson (37) (batería), a los que se suman Steven Jones (37) (guitarra) y Davie Provan (bajo). La compenetración entre los cinco fue absoluta, con un Scott Kennedy incansable, dominando el escenario de principio a fin y animando constantemente al público para que participara en enormes circle pits, e incluso a hacer un espectacular wall of death.



El repertorio, centrado en sus tres últimos trabajos de estudio, enlazó sin apenas respiro. Así, empezaron con “God Complex”, “The End of All We Know”, “Levitate”, “Pathfinder”, “A Hope in Hell”, “I Am Damnation”, “Dying Sun”, “Hands of Sin” para acabar con “In Place of Your Halo”, en el cual, en un momento dado, Scott se subió encima del público, haciendo un crowd surfing, mientras seguía cantando, escena que recordó inevitablemente a Winston McCall, vocalista de Parkway Drive.
Resulta inevitable establecer paralelismos con Parkway Drive. Salvando las distancias, Bleed From Within transmite esa misma combinación de agresividad, melodía y capacidad para conectar con audiencias cada vez más numerosas. Si mantienen esta progresión, no sería extraño verlos en pocos años ocupando puestos de cabeza de cartel dentro del metalcore internacional.
Primal Fear (18:40h) – Contundencia alemana con una renovada energía
A las 18:40 horas, y con un Barcelona Rock Fest que ya presentaba un magnífico aspecto en cuanto a asistencia, Primal Fear tomó el relevo sobre el escenario para ofrecer una actuación sólida y contundente. Fundados en Alemania en 1997 por el vocalista Ralph Scheepers (61) y el bajista Matt Sinner (61) tras la salida del primero de Gamma Ray, el grupo se ha consolidado como una de las grandes referencias del power metal europeo. La formación actual la completan Magnus Karlsson (51) (guitarra), Thalìa Bellazecca (26) (guitarra) y André Hilgers (batería), permaneciendo Ralph Scheepers y Matt Sinner como los dos únicos miembros fundadores.



El concierto comenzó con “We Walk Without Fear” e “I Am the Primal Fear” (esta segunda de su nuevo disco Domination), dejando claro desde el primer momento que la banda mantiene intacta su potencia. Sin embargo, hubo un detalle que llamó poderosamente la atención y deslució parcialmente la actuación: la actitud de Matt Sinner. El bajista, de 61 años, permaneció prácticamente inmóvil durante todo el concierto, con una presencia muy pasiva que incluso hizo surgir la duda entre algunos asistentes de si realmente estaba interpretando todas sus líneas de bajo en directo. Conocidos por todos son los recientes problemas de salud que viene acarreando y que le han provocado estos problemas de movilidad, pero tal vez un sustituto temporal podría haber sido mejor solución que no la propuesta actual.
En el extremo opuesto se situó Ralph Scheepers, que volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los mejores frontman del metal europeo. A sus más que bien llevados 61 años, exhibió una voz poderosa, perfectamente afinada y una energía inagotable, ejerciendo como un auténtico maestro de ceremonias y manteniendo al público conectado en todo momento.



Otro de los grandes aciertos de los actuales Primal Fear es la incorporación de la guitarrista Thalìa Bellazecca (26), cuyo desparpajo y calidad técnica aportan un aire renovado a la banda. Su protagonismo quedó especialmente patente en “Nuclear Fire”, donde protagonizó un brillante duelo de guitarras junto a Magnus Karlsson, uno de los momentos más celebrados del concierto.
El repertorio continuó con “Running in the Dust”, “The Hunter”, “The End Is Near” y “Chainbreaker”, antes de poner el broche de oro con el ya imprescindible “Metal Is Forever”, recibido como un auténtico himno por un público que llenaba el recinto.



Con una actuación compacta, bien ejecutada y respaldada por un sonido de gran nivel, Primal Fear superó con nota su paso por el festival. Más allá de la inexplicable apatía mostrada por Matt Sinner, la banda volvió a demostrar que continúa siendo una apuesta segura sobre los escenarios gracias al liderazgo de Scheepers y al aire fresco que ha supuesto la llegada de Thalìa Bellazecca. Aunque los tuvimos el año pasado presentando ese nuevo disco, este otoño volverán a España en la segunda parte de su gira de presentación.
Napalm Death (18:40 h): Napalm Death convierte la carpa en un auténtico hervidero de grindcore
Mientras Bleed From Within descargaba toda su artillería sobre el escenario principal, la carpa del Barcelona Rock Fest acogía otro de los grandes reclamos de la tarde. A las 18:40 horas, Napalm Death demostró que, más de cuatro décadas después de su formación en Birmingham en 1981, continúa siendo una referencia absoluta del grindcore y el death metal extremo. La respuesta del público fue excelente, rozando el lleno de la carpa pese a la coincidencia horaria con uno de los grupos emergentes del festival.



La formación actual mantiene a Shane Embury (58)(bajo) como único miembro de la alineación clásica que dio forma a los primeros años de la banda, acompañado por Mark “Barney” Greenway (56) (voz), Danny Herrera (57)(batería) y John Cooke (guitarra). La maquinaria funcionó con la precisión y contundencia que siempre ha caracterizado al grupo.
Pero si alguien acaparó todas las miradas fue Barney Greenway. Incansable de principio a fin, recorrió el escenario sin detenerse un solo instante, protagonizando esos ya inconfundibles movimientos espasmódicos y casi catárticos que forman parte de su identidad escénica. Su energía resultó contagiosa y mantuvo al público completamente implicado durante toda la actuación.



El repertorio combinó clásicos imperecederos como “I Abstain”, “Inside the Torn Apart”, “Suffer the Children”, “Scum” y la brevísima “You Suffer”, con composiciones más recientes como “Contagion”, “Throes of Joy in the Jaws of Defeatism”, “Amoral”, “How the Years Condemn” y “C.S.”. Tampoco faltaron las reivindicativas versiones de “Politicians”, de Raw Power, y “Nazi Punks Fuck Off”, de Dead Kennedys, recibidas con una entrega absoluta. Un concierto intenso, sin concesiones y ejecutado con la autoridad que solo puede ofrecer una de las bandas más influyentes de la música extrema.
Testament (19:45h) – La eterna reivindicación del “Big Five”
A las 19:45 horas llegó el turno de Testament, una de las grandes instituciones del thrash metal estadounidense. Formados en Berkeley, California, en 1983 bajo el nombre de Legacy, la banda ha construido una trayectoria ejemplar con 13 álbumes de estudio, convirtiéndose en una referencia indispensable del género. La formación actual está integrada por Chuck Billy (64)(voz), Eric Peterson (62)(guitarra), Alex Skolnick (57)(guitarra), Steve Di Giorgio (58)(bajo) y el joven Chris Dovas (27) (batería desde 2023). De todos ellos, Chuck Billy y Eric Peterson son los únicos miembros de la etapa clásica que permanecen al frente del grupo, mientras que Alex Skolnick continúa siendo otra de las señas de identidad de Testament tras sus diferentes etapas en la formación.



El concierto arrancó con “Into the Pit” e “Infanticide A.I.”, dejando claro desde el primer minuto que el thrash metal sigue siendo territorio de Testament. Durante toda la actuación la banda fue lanzando varias camisetas al público, un gesto que reforzó la excelente conexión con unos asistentes completamente entregados.
Si hubo un aspecto que dejó cierto sabor agridulce fue el horario. Testament merecía haber actuado con menos luz natural, ya que acudió al festival con una cuidada producción de iluminación y efectos que apenas pudo lucir debido al intenso sol de la tarde. Aun así, el escenario con pasarela permitió a los músicos moverse con total libertad y sacar el máximo partido a su espectacular puesta en escena.



La actitud de toda la banda fue impecable. Eric Peterson y Alex Skolnick ofrecieron una lección de compenetración, alternándose continuamente, intercambiando posiciones sobre la pasarela y buscando en todo momento la complicidad del público. Y, por encima de todos, volvió a sobresalir el enorme carisma de Chuck Billy, un frontman que transmite autoridad y cercanía a partes iguales y que, por momentos, dio la sensación de que el escenario se le quedaba pequeño.
El repertorio continuó con “Electric Crown”, “Practice What You Preach”, “Low” y “Nature of the Beast”, antes de cerrar con una explosiva “Over the Wall”, que puso el broche de oro a una actuación sobresaliente.



Mientras contemplaba el concierto, alguien formuló una reflexión tan sencilla como acertada: ¿por qué Testament nunca ha formado parte del podio del denominado “Big Four” del thrash metal? Después de ver un espectáculo de este nivel, quizá la pregunta correcta sea otra: ¿por qué no hablar directamente de un “Big Five”? Por entrega, calidad, repertorio y actitud, Testament fue, sin discusión, uno de los grandes triunfadores de la jornada y una de las bandas que, sin ocupar el puesto de cabeza de cartel, más se esforzó por ofrecer un auténtico espectáculo de thrash metal en estado puro.
Accept (20:50h): Accept convierte el Stage Rock en un templo del heavy metal clásico
Hablar de Accept es hacerlo de una de las bandas fundamentales en la historia del heavy metal europeo. Formados en Solingen (Alemania) a finales de los años setenta y liderados por el incombustible Wolf Hoffmann (66), los germanos volvieron a demostrar en el Barcelona Rock Fest por qué siguen siendo una apuesta segura sobre cualquier escenario. Con el Stage Rock prácticamente abarrotado, Hoffmann, el vocalista Mark Tornillo (72), Martin Motnik (bajo), Christopher Williams (batería) y Philip Shouse (guitarra), ofrecieron un concierto construido alrededor de los grandes clásicos de su extenso catálogo, provocando que el público disfrutara de principio a fin.



La descarga comenzó de forma inmejorable con “Metal Heart”, un auténtico himno que puso a cantar al festival desde los primeros compases. Sin apenas dar respiro llegaron “Teutonic Terror”, “Restless and Wild” y “Run If You Can”, antes de que la banda recuperara varias joyas de su repertorio mediante el medley formado por “Monster Man”, “Aiming High” y “Wrong Is Right”. La intensidad no decayó con “Love Child”, “Breaker”, “Son of a Bitch” y una espectacular “Princess of the Dawn”, coreada masivamente por un público completamente entregado.
El segundo medley, con “Demon’s Night”, “Starlight”, “Losers and Winners” y “Flash Rockin’ Man”, sirvió para reivindicar una etapa del grupo menos habitual en los directos, antes de atacar “Pandemic” y reservar un final absolutamente demoledor.



La recta definitiva fue un auténtico regalo para los seguidores del heavy metal. “Fast as a Shark” contó con la presencia de Ralf Scheepers (Primal Fear), mientras que Chuck Billy (Testament) se unió a la banda para interpretar “Balls to the Wall”, elevando todavía más la intensidad de un concierto ya sobresaliente. El cierre con “I’m a Rebel” puso el broche de oro a una actuación impecable. Estas colaboraciones podrían interpretarse como un guiño al próximo lanzamiento de Accept, centrado en nuevas grabaciones de clásicos junto a destacados invitados.
Con una banda en plena forma, un Wolf Hoffmann brillante a la guitarra y un repertorio pensado para satisfacer a los seguidores de toda la vida, Accept firmó uno de los conciertos más celebrados del festival. Las sonrisas con las que abandonó el público el Stage Rock eran la mejor prueba de que los alemanes habían cumplido con creces su misión. Tras dos años de su visita en salas, este otoño los tendremos de nuevo por aquí para celebrar esos 50 años.
Hiraes (20:50h) – Intensidad sin recompensa sonora
Mientras miles de aficionados se concentraban frente al escenario principal para asistir al esperado 50.º aniversario de Accept, la carpa acogía a las 20:50 horas la actuación de Hiraes, una de las bandas emergentes más interesantes del death metal melódico europeo. El grupo nació en Alemania en 2020 tras la disolución de Dawn of Disease, cuando los músicos Oliver Kirchner (guitarra), Lukas Kerk (guitarra), Christian Wösten (bajo) y Mathias Blässe (batería) unieron fuerzas con la vocalista Britta Görtz, conocida por su trabajo en Critical Mess y Cripper. Desde entonces han publicado dos álbumes de estudio y se han convertido en una de las propuestas con mayor proyección dentro del género. La formación actual es la misma desde su creación, por lo que todos sus integrantes son miembros fundadores.
El concierto comenzó con “Through the Storm”, aunque desde los primeros compases quedó patente que el sonido no iba a acompañar. La mezcla resultó demasiado contenida, con una pegada escasa y unas guitarras excesivamente enterradas, algo especialmente frustrante teniendo en cuenta la intensidad que desprendía la banda sobre el escenario. Porque si alguien sostuvo el concierto fue Britta Görtz (48). La vocalista alemana ofreció un despliegue de energía absolutamente descomunal, demostrando un enorme carisma y una actitud que conectó de inmediato con los presentes. En “We Owe No One” protagonizó el momento más memorable de la actuación al bajar del escenario para organizar un circle pit entre el público, interpretando prácticamente toda la canción desde la pista acompañada por uno de los guitarristas, en una escena tan espontánea como efectiva.



Entre tema y tema explicó que Hiraes era una banda alemana y que aquella suponía su primera actuación en el Barcelona Rock Fest, agradeciendo sinceramente la presencia de quienes habían decidido acercarse a la carpa pese a la enorme competencia horaria. Eramos pocos, sí, pero valientes.
Musicalmente, “Eyes Over Black” destacó como uno de los grandes momentos del repertorio, con un inconfundible aroma al death metal melódico sueco y claras reminiscencias de los primeros In Flames. La intensidad continuó con “Running Out of Time” y “Under Fire”, dos auténticas descargas de potencia que confirmaron el enorme potencial de la banda.



Hiraes cerró su actuación dejando sensaciones encontradas. El sonido no estuvo a la altura y limitó el impacto de unas composiciones que merecían mucha más contundencia. Sin embargo, la entrega de Britta Görtz, siempre cercana, simpática y tremendamente carismática, convirtió el concierto en una magnífica carta de presentación. La vocalista y sus compañeros aprovecharon al máximo una oportunidad inmejorable para darse a conocer ante el público del Rock Fest, dejando claro que, con mejores condiciones, Hiraes tiene argumentos de sobra para regresar con un protagonismo mucho mayor.
Helloween (22:15h): Helloween convierte el Barcelona Rock Fest en una gran celebración del power metal
La noche del sábado tenía un claro protagonista. A las 22:15 horas, Helloween regresó al escenario principal del Barcelona Rock Fest para demostrar por qué su actual reunión sigue siendo uno de los mayores acontecimientos que ha vivido el power metal en los últimos años como acabamos de ver en el pasado Sweden Rock 2026. La ya clásica introducción con “Let Me Entertain You” de Robbie Williams sirvió para caldear el ambiente mientras la enorme lona con el nombre de la banda ocultaba el escenario. En cuanto cayó y comenzaron los primeros acordes de “March of Time”, el público estalló en una de las mayores ovaciones del festival para dar la bienvenida a los miembros de la formación original Kai Hansen (61), Michael Weikath (63), Markus Grosskopf (60) y Michael Kiske (58) quien, junto a los también veteranos Sascha Gerstner (49), Andi Deris (61) y Dani Löbe (53), dejaban claro que venían a conquistar el festival.



Sin apenas pausa llegó “The King for a 1000 Years”, confirmando desde el inicio que el repertorio recorrería todas las épocas de la banda. Los primeros minutos estuvieron marcados por un sonido algo tímido, especialmente en las voces, aunque el problema se solucionó rápidamente hasta alcanzar una mezcla prácticamente impecable durante el resto de la actuación.
Con “Future World”, “This Is Tokyo”, “We Burn”, “Twilight of the Gods”, “Into the Sun”, “Ride the Sky”, “Hey Lord!” y “Universe (Gravity for Hearts)”, Helloween terminó de conquistar a un público completamente entregado. Gran parte del mérito correspondió a la excelente química entre Michael Kiske y Andi Deris, que volvieron a demostrar por qué esta convivencia funciona tan bien. Ambos se repartieron el protagonismo con absoluta naturalidad, intercambiando bromas, sonrisas e interactuando constantemente con los miles de aficionados congregados frente al Stage Fest.



El único momento en el que el concierto perdió algo de intensidad llegó con el inevitable solo de batería de Dani Löble (53), que frenó ligeramente el ritmo de una actuación que hasta entonces había sido impecable. Afortunadamente, la recuperación fue inmediata con el inmortal “I Want Out”, recibido como uno de los grandes himnos de la noche.
El posterior bloque acústico, formado por “In the Middle of a Heartbeat” y “A Tale That Wasn’t Right”, con Kiske y Deris acompañándose a la guitarra, ambos sentados delante de la pasarela, e incluyendo un breve guiño a “Let It Be” de The Beatles, aportó un agradable respiro antes del desenlace definitivo. La recta final fue sencillamente espectacular. “Heavy Metal (Is the Law)” preparó el terreno para los más de quince minutos de “Halloween”, una auténtica obra maestra del género que volvió a demostrar toda su capacidad para mantener en vilo al público.



Los bises fueron una auténtica fiesta: “Invitation”, “Eagle Fly Free”, “Power”, “Dr. Stein” y el coro final de “Keeper of the Seven Keys” llegaron acompañados por los ya tradicionales balones con forma de calabaza y una lluvia de largas tiras de confeti que puso el broche perfecto a una actuación memorable. Helloween no solo confirmó su extraordinario estado de forma, sino que firmó uno de los conciertos más completos y celebrados de todo el Barcelona Rock Fest. El próximo año estarán en el Rock Imperium Festival para seguir con su celebración de 40 aniversario.
Sabaton (00:20h) – La confirmación de un relevo generacional llamado a liderar los grandes festivales
Pasada la medianoche, y tras el brillante concierto de Helloween, el otro escenario principal del Barcelona Rock Fest recibió a Sabaton, una de las bandas más exitosas del metal europeo contemporáneo. Formados en 1999 en Falun (Suecia), los escandinavos han construido una carrera basada en un power metal épico inspirado en acontecimientos históricos y bélicos. Con diez álbumes de estudio publicados, la formación actual la integran Joakim Brodén (45) (voz), Pär Sundström (45) (bajo), Chris Rörland (39) (guitarra), Thobbe Englund (46) (guitarra) y Hannes Van Dahl (36) (batería). De todos ellos, Brodén y Sundström son los dos únicos miembros fundadores que permanecen en la banda. En esta gira continúan defendiendo principalmente el material de “Legends” (2025), The War to End All Wars (2022) y “The Great War” (2019), además de varios de sus grandes himnos. Así, la banda demostró que todavía no se plantean hacer conciertos de grandes éxitos y que siguen apostando, mayoritariamente, por sus trabajos más recientes, la cual cosa demuestra la gran vitalidad de la formación.



Aunque compartían el protagonismo de la jornada con dos gigantes como Accept y Helloween, Sabaton no escatimó absolutamente nada en producción. De hecho, el montaje era prácticamente el mismo que la banda viene exhibiendo en los grandes festivales europeos de este verano, una infraestructura de primer nivel que demuestra el estatus que han alcanzado los suecos. El escenario estaba presidido por un gigantesco tanque de combate sobre el que se situaba la batería de Hannes Van Dahl, mientras seis coristas —tres a cada lado del escenario— reforzaban los pasajes más épicos del repertorio. A ello se sumaban enormes pantallas LED con espectaculares proyecciones sincronizadas con cada canción, constantes llamaradas, explosiones de pirotecnia, columnas de humo y una iluminación perfectamente coreografiada que convertía cada tema en una auténtica representación bélica.
Así, lejos de limitarse a tocar sus canciones, Sabaton construyó un espectáculo concebido para que música, narrativa e imagen funcionaran como un único elemento, una fórmula que ya ha triunfado en los principales escenarios europeos y que volvió a impresionar en Can Zam.



El repertorio fue una sucesión de himnos: “Ghost Division”, “Yamato”, “The Red Baron”, “The Last Stand”, “Great War”, “Stormtroopers”, “Christmas Truce”, “Crossing the Rubicon”, “Soldier of Heaven”, “Night Witches”, “I, Emperor”, “The Attack of the Dead Men”, “Bismarck”, “Hordes of Khan”, “Templars”, “Primo Victoria”, “Swedish Pagans”, “Coat of Arms” y el inevitable cierre con “To Hell and Back”. Un recorrido por discos tan representativos como The Art of War, Coat of Arms, Heroes, The Last Stand, The Great War o The War to End All Wars, demostrando la enorme solidez de su catálogo.
La entrega de todos los músicos fue absoluta, con un Joakim Brodén ejerciendo de perfecto líder y un grupo perfectamente engrasado que no dejó decaer el ritmo durante toda la actuación. Pero si hubo un protagonista adicional fue el público. La respuesta fue sencillamente espectacular, confirmando que Sabaton ya no es una promesa, sino una realidad consolidada. Buena parte de los asistentes más jóvenes corearon cada canción con una pasión contagiosa, evidenciando que la banda sueca representa ese tan necesario relevo generacional capaz de garantizar el futuro de los grandes festivales de heavy metal.



Si Helloween representó la historia viva del power metal y Accept celebró medio siglo de trayectoria, Sabaton dejó claro que el futuro de los grandes cabezas de cartel del género está en buenas manos. Pocas bandas actuales son capaces de movilizar a tanto público ofreciendo un espectáculo de semejante envergadura, algo que explica por qué hoy son uno de los nombres imprescindibles en cualquier gran festival europeo.
Si el género busca nuevos estandartes para las próximas décadas, Sabaton hace tiempo que presentó su candidatura. Y conciertos como el vivido en Can Zam no hacen más que reforzarla.
Los Barones (00:20h): Los Barones mantienen vivo el legado de Barón Rojo ante una carpa entregada
Mientras Sabaton hacía vibrar el Stage Rock como uno de los grandes reclamos de la noche, la Rock Tent ofrecía una alternativa irresistible para los seguidores del heavy metal nacional. A las 00:20 horas, Los Barones demostraron que el legado de Barón Rojo sigue despertando una enorme pasión. La carpa presentó un magnífico aspecto, prácticamente llena, con un público dispuesto a revivir una colección de himnos que forman parte de la historia del rock español.
Al frente de la formación volvieron a situarse Sherpa (75) y Hermes Calabria (75), dos de los pilares fundamentales de la época dorada de Barón Rojo. Desde el primer momento quedó patente el excelente estado vocal de Sherpa, que continúa defendiendo estas canciones con una solvencia admirable. Más allá de la voz, destacó su constante cercanía con el público, buscando la complicidad entre tema y tema y recibiendo una respuesta entusiasta de unos asistentes que no dejaron de cantar cada estribillo.



El repertorio fue un auténtico viaje por los grandes clásicos: “Casi me mato”, “El malo”, “Barón Rojo”, “Campo de concentración”, “Breakthoven”, “Siempre estáis allí”, “Resistiré”, “Concierto para ellos”, “Tierra de nadie”, “Hijos de Caín” y el imprescindible “Los rockeros van al infierno” fueron cayendo uno tras otro entre ovaciones y puños en alto.
Especial mención merecen los dos guitarristas, Daniel Moreno (conocido por su labor en ÑU) y Manu Van Dam (guitarra en Las Madres) que acompañan actualmente a la banda. Ambos realizaron un trabajo impecable, ejecutando los solos con precisión, fuerza y una calidad técnica incuestionable. Sin embargo, resulta inevitable echar de menos ese inconfundible sello que Armando de Castro imprimía a cada riff y cada melodía. Aun así, la banda supo defender el repertorio con enorme dignidad, firmando un concierto cargado de emoción y demostrando que estas canciones siguen conservando intacta su capacidad para unir generaciones de aficionados al heavy metal.



En resumen, la segunda jornada del Barcelona Rock Fest elevó aún más el nivel de un festival que vivió uno de sus días más completos. Helloween confirmó su condición de gran cabeza de cartel con un concierto sobresaliente, mientras que Accept, celebrando sus 50 años de trayectoria, y Sabaton, con una producción espectacular y una respuesta masiva del público, firmaron dos actuaciones memorables. Testament volvió a reivindicar su condición de gigante del thrash, completando una jornada de altísimo nivel junto a Tankard, Primal Fear o Hiraes.
Lamentablemente, la satisfacción por lo vivido sobre los escenarios quedó empañada horas después al conocerse el robo sufrido por miembros de las giras de Accept y Helloween tras abandonar el festival, un episodio tan lamentable como ajeno al excelente ambiente que se respiró durante todo el fin de semana en Can Zam. Desde estas líneas solo cabe expresar nuestra solidaridad con ambas bandas y desear que los responsables respondan cuanto antes por unos hechos que no tienen cabida en un entorno donde la música, el respeto y la convivencia deberían ser siempre los únicos protagonistas.
Marcel.lí Dreamevil / Vicente Ramírez
Fotos: Vicente Ramírez



