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7.5

Alice Cooper regresa a las tiendas de discos un año después de lanzar su álbum de estudio Paranormal. Se trata de un directo en la ciudad de la luz, Paris, que el padre del Shock Rock ofreció el 7 de diciembre del pasado 2017 en el mítico teatro Olympia. Por ese teatro ha desfilado lo más granado de la escena musical desde 1888. Desde Édith Piaf o Jacques Brel a The Beatles o The Rolling Stones, pasando Black Sabbath, Led Zeppelin o el recientemente fallecido Charles Aznavour; todos ellos han pisado su escenario saboreado las mieles del éxito y las sonrisas de las musas entre sus paredes.

Un total de 18 temas conforman la selección para este nuevo recopilatorio que solamente cuenta con un tema del disco Paranormal, sobre el que se supone versa la gira: Paranoiac Personality. Digo esto porque, aunque está claro que la audiencia espera escuchar los grandes clásicos de la banda, el último lanzamiento de estudio se había asentado como un buen álbum en la dilatada carrera de Alice Cooper, recopilando buenas críticas por parte de medios y público. Es destacable la nómina de colaboradores, músicos de la talla de Larry Mullen (U2), Billy Gibbons (ZZ Top) o Roger Glover (Deep Purple) aparecen en el citado disco. Ciertamente un álbum muy a tener en cuenta en el amplio rooster de nuestro icono del rock que incluso se permite abrir la puerta a tres viejos integrantes de la banda: Neal Smith, Dennis Dunaway y Michael Bruce.

Una vez más el encargado de mezclar el plástico es Bob Ezrin y, a fe que realiza un gran trabajo, consiguiendo un gran sonido y mezclando los gritos y cánticos de los allí congregados con gran coherencia, sin inmiscuirse demasiado en los temas pero aportando el grado justo de hype cuando van cayendo los clásicos temas.

Ya hemos comentado en alguna ocasión los más y los menos de los directos pero, en este caso, pesa mucho en el debe que Alice Cooper sea un maestro del espectáculo, en teatralizar cada una de las canciones y, claro, sin el soporte visual se pierde gran parte de la esencia del show. Dicho esto, y centrándonos solamente en el aspecto musical, destacamos el soberbio trabajo de la banda de apoyo: si las colaboraciones en Paranormal son de primer orden, los músicos que ha conseguido reunir Alice desde hace ya un buen tiempo son realmente buenos. Nita Strauss está a un nivel estratosférico a las 6 cuerdas: en temas como la archiconocida Poison o en Woman of Mass Distraction hace un trabajo excelente. Pero es que cualquier de los tres guitarristas realizan grandes aportaciones a los temas y conforman una banda de gran solidez, atacando los himnos con ejecuciones técnicas y a la vez con sentimiento. Ryan Roxie es un lujo a nivel compositivo y como guitarrista, Tommy Henriksen, otro tanto, siendo un sospechoso habitual de Alice Cooper tanto en esta banda como en el proyecto paralelo Hollywood Vampires (dónde Johny Deep se desata cómo guitarrista). Y si la artillería es letal, la caballería no se queda atrás: Glen Sobel y Chuck Garric ejecutan las bases rítmicas como martillo pilón.

El disco se inicia con una intro propia de una feria de los horrores: la amenaza de la perdición de todos los asistentes al evento, próxima caída y transformación en muñeco roto… Y es que él está llegando, Alice Cooper ya está aquí…

El arranque suena demoledor: Brutal Planet es un tema duro, heavy, con una sonoridad alejada del sonido “clásico” de la banda; una elección arriesgada dado el arsenal de himnos disponibles pero que sin duda contribuye a crear el efecto angustioso buscado. De ahí en adelante la sucesión de clásicos es imparable. Bien es cierto que quizás se eche en falta algunos de sus canciones más conocidas como el Hey Stoopid pero en la variedad está el gusto, verdad ? Alice Cooper en 2018 también es esto: sin alejarse del setlist deseado por todo fan intenta rebuscar un poco entre el baúl de sus artilugios de horror sónico para vigorizar sus shows y no repetir una y otra vez el mismo espectáculo.

Desde luego la parte inicial del show es apabullante, al ya mencionado Brutal Planet se unen imprescindibles como No More Mr. Nice Guy, Under My Wheels o Department of Youth. Una de mis favoritas en este disco es Pain (tema no habitual en el repertorio), que mantiene el gran nivel del disco y ejerce de pasarela para el vibrante Billion Dollar Babies o la potente The World Needs Guts. Otra elección más o menos sorprendente es Woman Of Mass Destruction que seguramente hará las delicias de los más versados en la obra de Alice Cooper justo antes de que la hiperradiada, uno de los hitos de su carrera, Poison marque uno de los primeros estallidos de júbilo en el teatro de los horrores en el que se ha convertido el Olympia.

Halo of Flies, otro hit procedente del Killer (1971) junto a Under my Wheels, encierra otro de los grandes momentos del disco con una exhibición del batería Glen Sobel que pone los pelos de punta. Vincent Fournier aguanta muy bien el tipo y eso es mucho decir puesto que la banda que tiene detrás exige muchísimo. Es la sangre fresca que late en el corazón del viejo monstruo: ese viejo freak de cráneo plano y miembros cosidos de los tiempos de la Universal Studios, la imagen enterna de Boris Karloff, hambriento de amor (y es la hora de darle de comer) irrumpe en escena. Feed My Frankenstein sigue sonado fantástica veintisiete años después!

En la parte final del álbum, Alice construye una trama grotesca en la que su paranoia, Paranoiac Personality, deriva hacia la locura, Ballad of Dwight Fry, que desencadena su muerte, Killer / I Love The Dead (a buen seguro que con el truco de la decapitación gana enteros en directo). Esto es lo que nos puede ofrece Alice Cooper, una mini obra dentro de un show creado a partir de tres canciones que ni siquiera son del mismo álbum, admirable.

Only Women Bleed (del soberbio Welcome to my Nightmare del que ya se habían despachado Department of Youth en los compases iniciales del concierto) suena un tanto descafeinada aun siendo también uno de sus top hits. Antes del encore que todo el mundo espera todavía queda tiempo para volver a la adolescencia con I’m Eighteen y, por arte de magia, retroceder un poco más en el tiempo hasta escuchar la capana que anuncia el inicio del verano…

La traca final del show no podía ser otra que el sello personal de Alice Cooper, su tema más reconocido y reconocible: School’s Out en una versión extendida, que alcanza los ocho minutos, en los que se mezcla con Another Brick In The Wall de forma exquisita desatando la locura en el Olympia.

Estamos ante un gran directo de una leyenda viviente del Rock, un hombre espectáculo, que, a sus 70 años, nos regala un álbum plagado de grandes momentos: una recopilación de temazos pertenecientes a casi todas sus épocas, con micro relatos dentro del show y una energía y entrega envidiable. La música como entretenimiento, como diversidad de artes: el espectáculo en mayúsculas y con todas sus letras.

El Shock Rock vive, la leyenda sigue…

Marcel Palagós.

Temas:

1 Brutal Planet
2 No More Mr. Nice Guy
3 Under My Wheels
4 Department Of Youth
5 Pain
6 Billion Dollar Babies
7 The World Needs Guts
8 Woman Of Mass Distraction
9 Poison
10 Halo Of Flies
11 Feed My Frankenstein
12 Cold Ethyl
13 Only Women Bleed
14 Paranoiac Personality
15 Ballad Of Dwight Fry
16 Killer / I Love The Dead (Themes)
17 I’m Eighteen
18 School’s Out




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